sábado, 27 de diciembre de 2008

Un sábado en la semana


Alguna vez alguien se preguntó por qué vemos cosas que nos parece que antes ya las hemos visto, los famosos déjà vu. Hace poco hablaba con el tio de un amigo muy querido el mejor entre todos los que ofrecieron su amistad, recuerdo perfectamente que aquella noche estaba muy aburrido sentado tratando de buscar algo interesante en la tv, pero como siempre no hay nada bueno en más de 80 canales que te ofrece el cable local. Casi sin ruído se acerca un rostro conocido, una facha de tipo bonachón, con caminar cansado pero seguro, con una voz de paz y tan pausada como su andar; fue ahí donde comenzó una charla interminable que ni el sueño ni el cansancio pudo terminar, historias que nacían con cada programa que terminaba en la tv, no se bien a que hora empezamos con la tertulia, pero terminamos casi a las 2 de la mañana...
Algo que quedó en mi mente aquella vez fue una frase que me dijo cuando hablabamos de estos déjà vu, que nos llevan a lugares que ya hemos vivido o al menos que alguna vez estuvimos ahí. Vagamos en la idea de por qué lugares o personas que jamás hemos visto nos recuerdan ciertos moementos en nuestras vidas, ¿será acaso que lo que nos recuerda no es más que lo que ya hemos vivido?, salgamos de nuestras cabezas cuadradas y liberemos un poco la mente, que tal si te cuestiono y te pregunto ¿crees que podemos vivir cosas que ya hemos vivido?, o quizás ¿crees que nuestra vida ya ha sido vivida y sólo lo que hacemos es recordar todo lo que alguna vez hemos vivido, crees que ya no hay camino que escojer, por que ya lo hemos hecho hace un rato antes?, no sé cuanto tiempo hay entre lo vivido y el recuerdo, pueden ser horas, minutos, años, días, no lo sé. ¿Acaso será que lo que hoy nos pasa no son más que recuerdos y que estos déjà vu nos devuelven por momentos a la vida actual, como es posible que una persona pueda ver el futuro sin temor a equivocarse te dice lo que el destino tiene preparado para uno? Hay tantos misterios en este tema que sólo puedo sonreir, he escuchado tanto acerca de ello que a veces me llega a asustar, reencarnación, resurrección, déjà vu, teletransportación, lo que sea, es tan grande que no puede ser revelado a los seres humanos, son como los extraterrestres, sabemos que existen y sin embargo nadie se atreve a decir la verdad, una verdad que puede llegar a destruirnos.
Un hombre se atrevió alguna vez y pensó que había sido el gran error de su vida, «un adulto normal no se inquieta por los problemas que plantean el espacio y el tiempo, pues considera que todo lo que hay que saber al respecto lo conoce ya desde su primera infancia. Yo, por el contrario, he tenido un desarrollo tan lento que no he empezado a plantearme preguntas sobre el espacio y el tiempo hasta que he sido mayor», dijo alguna vez el genio, la teoría de la relatividad (E = mc²). La velocidad de la luz es constante sin importar quién ni cómo se emitió, la coordenada del tiempo se debe tratar simplemente como una coordenada más del espacio. La masa y la energía son conceptos equivalentes. La masa puede convertirse en otras formas de energía (una de ellas podría ser ondas de luz) y al contrario. Interesante y real, capaz Einstein y su relatividad sean un poco la solución para este dilema, no lo sabemos.
Ese día me quede pensando en todo lo que conversamos con aquel hombre cansado de vivir pero que aún no quería morir, pensé en los déjà vu, en la reencarnación, en la resurrección (glorificada y perteneciente a un solo hombre, que de verdad dudo que sea así), me quedé pensando en mil ideas que revoloteaban en mi cabeza, si es cierto que vivimos lo ya vivido entonces se puede justificar que el hombre sea el único animal que se tropieza más de una vez en el mismo hueco, podríamos justificar también la idea de que todo es un ciclo y las cosas se repiten siempre en diferentes tiempos y espacios pero que siempre pasa lo que sucedió en el pasado. ¿Estaremos acaso destinados a vivir lo que ya vivimos, algún día vamos a ver cosas nuevas, o tendremos que esperar 1879 años para que llegue otro Albert Einstein y nos diga exactamente que eso que llamamos futuro es el presente y que el pasado es lo que nos toca vivir?

viernes, 26 de diciembre de 2008

Pastillas


Recuerdo una noche de navidad no sé bien de que año, sólo sé que fue uno de los más calurosos que me tocó vivir en mis 28 años. Estaba toda la familia reunida, como suele suceder o solía suceder, año a año faltaban más personas y sobraban más sillas y comida hasta hoy que solamente nos reunimos 7 miembros de la familia y mi mejor amigo, antes 8 personas eran muy pocas; en fin, retomando aquella navidad la casa estaba hermosa, luces por todos lados iluminaba la sala, el árbol lo veía inmenso tan alto como el sol y a su alrededor una montaña de regalos, un nacimiento casi casi de mi tamaño, y los villancicos que no paraban de sonar en todo el vecindario, los fuegos artificiales retumbaban el barrio y hacían ladrar a los perros q vagaban por ahí. Antes de la cena, es decir antes de las 12 de la noche, decidí recostarme y dormir una siestecita (como diría uno de los pitufos). Apenas cerré los ojos empezó un sueño que nunca jamás olvidaré, estaba yo en un bote navegando en un mar amarillo como los rayos del sol, tenía la textura del agua y estaba más bien frío sin embargo hacía calor y el sol parecía penetrar la piel, víctima de ese calor abrumador se asomó la sed que invadió mi cuerpo con la necesidad de ingerir algún líquido, pasaron unos minutos, tal vez horas y no sabía si beber ese liquido amarillo como el sol en donde mi pequeña balsa navegaba o morir de sed, hasta llegar a tierra firme, las dudas se adueñaron de mi cabeza, había escuchado de un Mar Muerto, Mar Negro pero nunca uno amarillo, me recosté a esperar la muerte o la tierra lo que venga primero, el sueño me venció. De pronto unas chispas húmedas golpeaban mi rostro, era una ballena blanca q se encontraba cerca, entonces comprobé que había vida en aquel mar, con miedo y dudoso sumergí mis manos en el agua, y sin pensarlo la bebí con desesperación y la disfruté en demasía, era muy parecida al agua potable, pero apenas acida, no como la de los mares comunes, no, ésta era muy agradable, el agua helada se calentó un poco pero seguía fría, recuerdo que era tal su brillantez que si la mirabas fijamente te podías quedar ciego. El horizonte se marcaba muy bien, y no había ese efecto visual donde el cielo y el mar se hacían uno. Mi cabeza comenzó a hacerme preguntas que no podía responder, ¿cómo veían esos animales ahí abajo, con tanta luminosidad?, ¿cómo serían todos los peces, acaso son como los del mar azul, o se parecerían más a esos monstruos marinos de los cuentos de pescadores? La noche cayó y con ella aquel mar dorado se tornaba de un color jamás visto o al menos yo nunca antes recordaba haber visto una tonalidad parecida, era un cuadro hermoso, esa perla satelital iluminaba apenas el oro, mis ojos no se cansaban de ver hacía abajo y es que ahora con tan poca luz ya no cegaba más, todo lo contrario, me hubiese gustado no ver esto solo, poco a poco me quede dormido nuevamente, y en mis sueños apareció mi perro, me lamía la cara y meneaba la cola con tal desesperación que parecía que en cualquier momento estiraba la pata, es raro pero dormí mucho tiempo y sin embargo solamente recuerdo a mi perro lamiéndome la cara. El frío congelaba hasta los huesos, tiritaba de frío sentía como que si en algún momento me movía me podía quebrar, las orejas me dolían y estaban duras como una roca, las manos inmóviles y congeladas me causaba un estado de terror, entré en pánico y todas las navidades de mi vida pasaron por mi cabeza, todas las luces, los árboles inmensos, los regalos, los villancicos, los nacimientos, los abrazos interminables con la familia, era como un collage que dicen se ve antes de morir. Desperté sudando, muy confundido, con un tremendo dolor de cabeza, no podía mover los brazos, los tenía atados a la espalda, mi cuarto no era mi cuarto, este era oscuro, sucio, con una pequeña ventana enrejada, una puerta muy gruesa con otra ventanita también enrejada, estaba vestido todo de blanco y descubrí que mis brazos no podían moverse no por el viento gélido de aquella noche en el mar dorado, era por una camisa blanca que estaba atada a mi espalda por unas sogas que salían de ella, fue entonces que entendí perfectamente que nunca hubo un sueño, que nunca hubo una navidad feliz (y si la hubo aún no tengo la desdicha de recordarla), nunca una familia, nunca un perro que me lamia desesperado la cara, no árboles, ni luces, ni nacimientos, mucho menos villancicos y fuegos artificiales, lo único que encontré fue demencia y un mar dorado que de vez en cuando me quitaba la visión para así no ver más un cuerpo gastado de vivir, para no recordar que la soledad nos vuelve locos, para no tomar las pastillas azules antes de dormir, para no tener que soñar con una navidad feliz.

lunes, 22 de diciembre de 2008

La navidad de Luis (León Gieco)


Toma Luis, mañana es Navidad
un pan dulce y un poco de vino
ya que no puedes comprar

Toma Luis, llévalo a tu casa
y podrás junto con tu padre
la Navidad festejar

Mañana no vengas a trabajar
que el pueblo estará de fiesta
y no habrá tristezas

Señora, gracias por lo que me da
pero yo no puedo esto llevar
porque mi vida no es de Navidad

Señora, cree que mi pobreza
llegará al final comiendo pan
el día de Navidad

Mi padre me dará algo mejor
me dirá que Jesús es como yo
y entonces así podré seguir viviendo.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Carta abierta de Palito a Charly‏


La hondura de la persona es misteriosa, inefable e inescrutable, incluso para la propia persona, cuando intenta, por introspección, aplicar la autodefinición. Por lo tanto, considero inútil intentar en esta carta dimensionar la hondura de tu persona. Cierta vez un hombre recorrió un largo camino para visitar a un viejo Maestro. Cuando le preguntaron si se había tomado toda esa molestia para recibir las enseñanzas del Maestro, respondió: "No. Sólo quería ver cómo se ata los zapatos". Vos y yo también recorrimos un largo camino. Vos y yo ya sabemos dónde nos aprietan y cómo duelen los porrazos cuando nos pisamos los cordones. Ya sabemos que, cuando uno conoce y reconoce que la realidad del hombre encierra dentro de sí tanto lo mejor como lo peor, se está volviendo hombre. En nuestra vida natural, la vida ocurre, es un ocurrir; la vida nos sucede. La vida es sólo vida vivida. Sabemos que, cuando se hace lo mínimo posible, puede uno mantenerse "perfecto". Hacer mucho representa el peligro de cometer errores. Entonces, como es natural, el hombre real es más rico: comete muchos errores porque siempre se embarca en nuevas aventuras. Los intachables nunca se equivocan, pero tampoco son originales ni creativos, porque para serlo hay que intentar cosas. Lo mínimo te lleva a la perfección y éste no fue ni será tu caso. En definitiva, para algunos, la conformidad es una virtud: siguen el ritmo que les marcan otros, aunque sean inferiores a ellos. Toda su virtud, su moralidad, se basa en que los demás tengan una buena opinión de ellos, y éste tampoco es tu caso. Por muchos años transitamos caminos diferentes, hasta que una noche comíamos con mis hijos Julieta y Luis cuando llegaste y te abrazaste con ellos. Luego me miraste y con una sonrisa de niño que acaba de hacer una travesura me dijiste: "Palito, no nos peleemos más". Ese compromiso quedó sellado con un abrazo tan largo que parecía una necesidad de recuperar el tiempo perdido. No creo en la casualidad porque todo acontecimiento está determinado por acontecimientos anteriores y puede, teóricamente, hasta ser predicho. Por algo estoy escribiendo esta carta mientras vos, contra todos los pronósticos, estás tocando el piano en el estudio, le pedís al ingeniero de sonido que te grabe y, con una voz más clara que nunca, cantás, cantás una y otra vez, la bellísima melodía que escribiste anoche. Una frase de esta nueva canción queda revoloteando por todo el estudio: Aunque no pierda la esperanza, a veces con vivir no alcanza. No te apures, amigo. Ya estás nuevamente de pie. Ya estás escribiendo canciones tan bellas como aquellas que un día te permitieron entrar al Cielo de los elegidos para siempre. Recorrimos un largo camino, ya sabemos que en la virtud nada es excesivo y que en el placer lo excesivo es perjudicial; ya sabemos cómo duelen los porrazos cuando nos pisamos los cordones mal atados. Por lo tanto, querido amigo, no debemos permitir que el pasado retrase un solo paso hacia el futuro y, sobre todo, que ninguno de los dos perturbe un solo segundo de este luminoso presente. Un abrazo, Ramón Posdata.. Perdón. ¡Qué alguien les avise, porque mefui del estudio y no les dije a Charly, a León, a Nito, al Zorrito, aSamalea, al Negrito García López, a Pedrito Aznar, a Fernando y aKabusacki que dejen un momento los instrumentos y que vengan al quinchoporque el asado está listo! 22 de noviembre de 2008.Una carta abierta de Palito Ortega a su amigo Charly García.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Historias (pequeñas aventuras de un verano imaginario o no)


Muchos cigarrillos, interminables tazas de café, una computadora, y muchas ideas que expresar, todo muy detallado y sumamente ordenado (parte que no megusta, obvio), Patty al costado riendo con las cosas que decimos y empapansoce de la historia, del otro lado mi mejor amigo aportando y discutiendo las cosas que vamos plasmando en lo que será nuestra vuelta a 8 años atrás, cuando envueltos en unas visiones nos hechamos a escribir y a contar una historia que no era la nuestra pero que nos convirtió en parte de ella con un final que resultó siendo un al fin, y para variar con cigarrillos y café...
Hoy con muchas más historias que contar, con mucha vida vivida, con algunas experiencias ganadas, con un poquito de madurez (sólo poquito, no me gusta complicarme y mientras más lo piensas más te complicas, que se compliquen los genios, yo no. Que me ahorren el trabajo que no me interesa complicarme para vivir), bueno retomando, con muchas ganas incluso más que antes, con esta sociedad donde el agua y el aceite en algunos momentos se hacen uno, para volver a separarse y ser agua y aceite nuevamente. Hoy con todo lo que tenemos y queremos hacer descansaré menos, fumaré más, beberé mas café y por ahi de vez en vez un poco de wiskhy para encontrar la inspiración por que a veces se me esconde y no quiere salir, para esos momentos necesito algo que me la traiga de nuevo.
Que bueno va a ser esto viviendo con las dos personas que más quiero, mi mejor amigo y la mujer que amo, trabajando juntos, riendo juntos, soportando el caos infernal del verano que me pone mal, pero que sé va a ser mejor que el que pasó (tarea difícil, pues el pasado fue el mejor de mi vida), pero con ustedes dos y haciendo lo que más me gusta pues nos vamos a divertir.
Muchos cigarrillos y una final que es el comienzo de otra historia, la historia que pronto verán y comentarán todos, que los hará reir, y hasta identificarse con ella, pero hasta entonces sólo un hasta luego, pronto verán revoluciones en el mundo...