Tiene manos de marfil y cabellos de algodón, nunca toca a la gente con las manos y usa anteojos de carey, alto como las torres y desgreñado como los vagabundos, dos ojos que parecen el cielo en un día soleado, una voz de paridad y la garganta reseca de tanto fumar, nunca duerme antes de las 3 y despierta cuando todos se han ido a trabajar, vive harto del sistema, y odia la tecnología, prefiere el campo a la playa, y la noche al día, le gustan las guitarras aunque no toca ni una melodía, odia los ruidos de la ciudad pero los extraña cuando se aleja del bullicio. A su diestra un ángel y a su siniestra Satán, escribe para no sentirse solo y escucha las canciones que los demás deshecharon en el tacho de basura, inteligente y torpe, absurdo en lo real y genio en lo absurdo, amigo de los que quiere, indiferente con los que odia, un dolor de cabeza constante cuando no habla, y cierra lo ojos para soñar que aún se puede ser feliz, toma pastillas para despertar del mambo, y no baila por que descordina hasta para escuchar, lerdo al caminar, gasta bromas cuando el día es feliz, usa auriculares para no enterarse lo que sucede más allá de su nariz, lucha por lo que cree es justo, nunca se peina, ama con pasión y odia con ternura, desafía a los que pueden derrotarlo tan sólo con un soplido, ayuda a los que necesitan una sonrisa para poder pensar en mañana. Se le hace difícil decir que no, enamora sin querer, coquetea cuando todos lo ven, juega al solitario para poder pensar que no hay nada mejor que estar solo, camina por que si compra un auto lo más provable es que muera en un accidente de transito o vaya a la cárcel, impuntual hasta cuando hay que llegar tarde, no usa reloj para poder justificar, no le gusta hacer colas pero prefiere verlas, enamorado de la ilusión de un amor que quizás no llegue, vive en una burbuja con sus sueños y triunfos, que se destruye cuando el sol sale. Odia el verano pero le gusta ver a las chicas en bikinis, la noche es para pensar y para poder crear, no duermas por que pierdes mucho tiempo valioso, juega a ser loco para espantar a los que ama, y es muy cuerdo para cagar a los que no lo quieren, deja para mañana lo que pudo hacer ayer, no le gusta esperar pero espera que la vida le de lo mejor, algún día se cortará el pelo, no creo que pueda dejar de fumar, anda volando cuando nadie le hace caso y viaja en un sardinel, sueña con poder volar no (no le importa terminar como Ícaro). Vampiro de día, vampiro de noche, se creyó la leyenda del colmillo y escuchó aullidos cuando el sol se largaba a soñar, no el gusta la sangre, odia a los chismosos pero no hay más curioso que él, toma pastillas para no soñar, algunos dicen que de su cabeza un tornillo zafado terminó a dar en la basura, lo que no saben es que ya lo encontró, se corre de las culpas y hasta para no dormir se las tira a los fantasmas. Se la creyó cuando la noche se le hacía día, cuando le robaron su cuerpo y su alma, cuando su sonrisa diurna era distinta a la nocturna, cuando el brillo de sus ojos se volvía malicia con la luna, cuando su reflejo se escondía detrás del espejo, se creyó el cuento del vampiro, y ahora ya no duerme tranquilo.
domingo, 31 de mayo de 2009
martes, 19 de mayo de 2009
Ni números, ni estadísticas
Me deprimen los números y las estadísticas,
sólo sirven para posicionar a las personas,
para complicarnos la existencia.
No me gusta ser el número uno,
ni el último, ni el del medio.
Me gusta ser, saber que estoy y que aún existo.
No me gusta saber si me leen o no,
no me gusta saber quien esta y quien se va.
Me gusta ver por el orificio de la cerradura a la vecina desnuda.
No me gusta que me espíen en mi cuarto
fumando y leyendo al revés.
No me gusta hacer fiacca cuando todo va mal.
Me gustan las tortas caseras de mamá y no las de mi tía,
me gusta escuchar lo que escucho
y hablar lo que aún siento.
Los números son una estadística
y yo no soy parte de ellos
ni números, y menos estadísticas.
sólo sirven para posicionar a las personas,
para complicarnos la existencia.
No me gusta ser el número uno,
ni el último, ni el del medio.
Me gusta ser, saber que estoy y que aún existo.
No me gusta saber si me leen o no,
no me gusta saber quien esta y quien se va.
Me gusta ver por el orificio de la cerradura a la vecina desnuda.
No me gusta que me espíen en mi cuarto
fumando y leyendo al revés.
No me gusta hacer fiacca cuando todo va mal.
Me gustan las tortas caseras de mamá y no las de mi tía,
me gusta escuchar lo que escucho
y hablar lo que aún siento.
Los números son una estadística
y yo no soy parte de ellos
ni números, y menos estadísticas.
sábado, 16 de mayo de 2009
Peperina (Serú Girán)
Quiero contarles una buena historia
la de una chica que vivió la euforia
de ser parte del Rock
tomando té de peperina.
Típicamente mente pueblerina
no tenía huevos para la oficina
subterráneo lugar
de rutinaria ideología.
Romántica entonaba sus poemas más brillantes
susurrando al oído de mi representante:
te amo, te odio, dame más.
Mirando al campo se olvidó del hombre,
mirando al rico se vistió de pobre
para poder saber lo que chusmeaban las vecinas.
En su cabeza lleva una bandera
ella no quiere ser como cualquiera,
ella adora mostrar la paja de la cara ajena.
Y dentro de su cuento ella era Cenicienta
su principe era un Hippie de los años sesenta,
te amo, te odio, dame más.
Trabaja en los recitales,
vive escribiendo postales,
duerme con los visitantes
y juega con los locales,
su cuerpo tiene pegada
grasa de las capitales.
Te amo, te odio, dame más.
Te amo, te odio, dame más.
Te amo, te odio, dame más.
la de una chica que vivió la euforia
de ser parte del Rock
tomando té de peperina.
Típicamente mente pueblerina
no tenía huevos para la oficina
subterráneo lugar
de rutinaria ideología.
Romántica entonaba sus poemas más brillantes
susurrando al oído de mi representante:
te amo, te odio, dame más.
Mirando al campo se olvidó del hombre,
mirando al rico se vistió de pobre
para poder saber lo que chusmeaban las vecinas.
En su cabeza lleva una bandera
ella no quiere ser como cualquiera,
ella adora mostrar la paja de la cara ajena.
Y dentro de su cuento ella era Cenicienta
su principe era un Hippie de los años sesenta,
te amo, te odio, dame más.
Trabaja en los recitales,
vive escribiendo postales,
duerme con los visitantes
y juega con los locales,
su cuerpo tiene pegada
grasa de las capitales.
Te amo, te odio, dame más.
Te amo, te odio, dame más.
Te amo, te odio, dame más.
jueves, 14 de mayo de 2009
Esperando Nacer (Serú Girán)
Tengo el corazón abierto
todo el mundo puede ver un camino para correr,
tengo el alma en un desierto
todo el mundo puede ser un camino para crecer.
Todo el mundo dice que mi amor es en vano
y que llevo siglos esperando nacer,
esperando nacer.
Yo te he visto en el pasado
con tu cara de jarrón y tu mundo hecho de clichés
que esperas ahí al costado del camino
no escuchaste esta canción
todo el mundo te quiere ver.
Tengo la esperanza de encontrar un sonido
y un amor tan grande que te pueda mover
por Dios escúchame!
Te imaginas el lamento
de la gente y su manual de las cosas que nunca fueron
y el olor de los jazmines viejos
y la mustia sensación de que el tiempo se echó a perder.
Soy un solitario transmitiendo un mensaje,
escribiendo frases para poder creer,
esperando nacer,
esperando nacer.
todo el mundo puede ver un camino para correr,
tengo el alma en un desierto
todo el mundo puede ser un camino para crecer.
Todo el mundo dice que mi amor es en vano
y que llevo siglos esperando nacer,
esperando nacer.
Yo te he visto en el pasado
con tu cara de jarrón y tu mundo hecho de clichés
que esperas ahí al costado del camino
no escuchaste esta canción
todo el mundo te quiere ver.
Tengo la esperanza de encontrar un sonido
y un amor tan grande que te pueda mover
por Dios escúchame!
Te imaginas el lamento
de la gente y su manual de las cosas que nunca fueron
y el olor de los jazmines viejos
y la mustia sensación de que el tiempo se echó a perder.
Soy un solitario transmitiendo un mensaje,
escribiendo frases para poder creer,
esperando nacer,
esperando nacer.
miércoles, 29 de abril de 2009
Posludio
Pálido de frío y mojado hasta los huesos (a veces el invierno no es buen amigo), tratando de prender un cigarrillo con las pocas fuerzas que aún me quedan, el encendedor era muy fuerte para poder girar el pequeño rodillo que prendera mi arma de suicidio a cuentagotas, no pude más y caí sentado en un lago de cemento y lluvia por donde todos apresurados pasaban sin mirar siquiera.
Me dolía el alma tanto q paralicé el mundo con un grito reparador, que me dio fuerzas para prender mi cigarro, me reincorporé y seguí mi camino sin destino, cosa común en mí, después de unos minutos y ya sin nada que fumar decidí ir a un bar a tomarme un cerveza o algo que me hiciera revivir, antes de llegar vi demasiada gente en las calles (es obvio en un viernes sangriento, y más aún en la Av. Larco), todos muy arreglados los chicos muy maquillados para la ocasión con los pantalones blancos tan de moda, todos muy elegantes, las niñas careteando con sus amigas en busca de alguien que les arregle la noche con pestañas largas y uñas de plástico, con ojeras artificiales y bocas rojas como las fresas, todas muy blancas fumando chinos y riendo la locura del momento, muy frescas, muy tiernas, muy inocentes, muy astutas (en sus cabezas), con un par de tragos muy bien preparados te las llevas a la cama a una o a todas.
Yo desentonaba en ese mundo de apariencias, de banalidades, de cosméticos masculinos y de bocas rojas, de mentes vacías y caras de felicidad disfrazada en momentos de locura adquirida, yo era un poco más normal, digámoslo así, mirando muchos chicos así llego al bar de la esquina de Berlín (esos sitios de mala muerte, donde todos van a tomar algo cuando no hay dinero para divertirse de verdad). Busqué un lugar cómodo y con buena vista, con poca luz y discreto, nunca lo encontré pero al menos tenía una buena vista y poca luz, le pedí al tipo que hacía las veces de mozo y cuidador de autos que me diera una cerveza bien helada y una cajetilla de cigarros, no bien terminé de pedir todo ya tenía un pucho en la boca prendido y mi cerveza en la panza, cuando iba a pedir la segunda, miré hacía la calle y vi una figura familiar, muchas fotografías llenaron mi mente, vacía en aquel instante, dejé poco más de lo que había consumido en aquel bar y haciéndole señas al “mozo” para que se quedara con el vuelto, salí corriendo tras lo que habían o creía haber visto.
No se alejaron mucho así que no me desgasté más corriendo, sólo apresuré un poco el paso, entraron a un sitio de esos “bien”, donde definitivamente no podía entrar yo con esas fachas, si iba a casa a cambiarme me llevaría por lo menos media hora, y si se iba no me lo perdonaría, quería verla, ver como el tiempo había matado su mirada de felicidad cuando me besaba, quería ver el mal de su destino al irse de mi lado, quería ver lo que veía en mí cuando los fantasmas empezaron a no dejarme dormir y me mostraron que por más suicidas que sean los vampiros, nunca vana morir. Quería reírme de su cara cuando se asuste al verme, quería venganza y eso decían mis ojos. Corriendo salí de esa calle y fui a una muy comercial, me metí en una tienda de ropa y compre unos jeans y un polo decente, el sobretodo que tenía aunque mojado era de muy buen corte y muy bello, entré al baño me arregle un poco el cabello, lavé mis manos y mi rostro de incertidumbre e ilusión, pagué de la misma manera que en el bar, salí corriendo y me cambié en un callejón que encontré en una calle oscura, la ropa que me había sacado se la regale a un anciano que pedía limosna y que me tenía cierto cariño por que le invitaba cigarrillos y conversábamos de vez en vez, no le di tiempo a darme las gracias, las cuadras se hacían enormes pero llegué muy agitado y con algo de calor en una noche muy fría y húmeda, “Hola” dije con mi habitual sonrisa de confianza, “¿Con cuánto cierro el sitio este?”, el mono de la puerta me miraba extrañadísimo “No sé”, respondió; “Sabía que no sabías, la gente como tú nunca sabe, pero no tienes la culpa te perdono por esta vez, y no dejes entrar a menores de edad”. No le di tiempo a reaccionar cuando ya estaba dentro del lugar, ahora tenía que buscarlos menos mal no había mucha gente, era algo temprano todavía, muchas caras, muchos chicos con maquillaje y chicas caretas, de pronto los vi cuando me acercaba al ambiente de la derecha y justo delante de ella a pocos metros había una mesa vacía a donde fui directamente cigarro en mano me senté y comencé a fumar relajado y tranquilo, con el corazón a mil y mis ojos queriendo verla.
No quería ser reconocido, había pasado algunos años desde que nos vimos por última vez, que nos besamos por última vez, que nos amamos por última vez, yo traía el cabello más largo, estaba más flaco, la cara un poco más desfigurada, mi forma de vestir también había cambiado un poco, el haber tocado fondo se reflejaba en mi mirada, no era la de antes, mi sonrisa encantadora antes ahora era de miedo por la confianza que me dio el temor, alcé la mirada sus cabellos negros y lacios fue lo primero que vi, eran tan negros como una noche sin luna, como mi destino, luego su boca roja muy de moda en ese tiempo, su nariz pequeña, sus ojos grandes y tan negros como sus cabellos, su voz de paciencia me hizo temblar, los ojos se me llenaron de lágrimas mientras escuchaba entre música y voces, una particular que me invitaba a comprar una cerveza o algo para tomar. Un whisky doble pedí y un cenicero, mientras mi cuerpo moría y mi alma quería escapar de ese lugar, estaba tan destruido como en el adiós, el aro en el dedo me confirmó la felicidad de tus ojos y esa risa que no se te quitaba nunca. Prendía y apagaba cigarrillos, fumaba como si esa fuese la última cajetilla de mi vida, no podía más “Termino el trago y me largo a caminar” pensé, cuando estoy por terminar el escocés el mono que tenía por novio se fue, supongo que al baño, eso me daría una chance para poder acercarme y al menos saludar o simplemente verla desde mi sitio.
Ya sola no paraba de contemplarla, y es ahí cuando sus ojos color de mi destino se cruzan con los de mi venganza, yo volteo rápidamente y giro otra vez, la saludo y ella con mucha incertidumbre y curiosidad se acerca a mi mesa, me temblaba hasta el pelo, pero sabía que no iba a morir (no se muere dos veces en la vida), “Hola” disparé, ella sólo sonrió, “Te ves muy bien”, “Tú también” me mintió, “Jajaja, muy buen chiste, veo que no haz perdido el sentido del humor”, “Leí algunas cosas tuyas, que no me gustaron” me dijo mientras miraba ese rojo que me hablaba, “Sí, bueno nunca se puede agradar a todos, lo mío pasa por oscuridad, ahora estoy así en una etapa muy negra, y eso es lo q hago, el Diablo, Hadas, Dios, todo eso me llama la atención y sólo escribo lo que creo de ellos o lo que quiero encontrar, nada más”, en eso llegó el tipo de lentes oscuros en invierno y de noche (demasiado glamour), “Hola” disparé nuevamente con mi sonrisa de confianza estaba decidido a hacerlo mierda ahí mismo, “Él es Beto, un amigo que hace mucho no veo”, “Hola” me dijo el mono, “Bueno los dejo tranquilos, yo tengo que ir a comprar un poco de drogas antes que se los levante a todos la policía” dije medio en broma medio enserio, “Adiós, espero me llegue la invitación a la boda” arremetí señalando su dedo, y salí pagando de la misma manera que en la tienda y el bar anterior.
La calle estaba más fría ahora, pensé que no se podía morir dos veces en una misma vida, pensé en venganza cuando te vi, pensé que estabas triste y aburrida con una pistola en la sien, pensé que te enamorarías otra vez, pensé que no me dolería, pero la estaca de tus ojos se clavo en mi corazón, y los fantasmas ahora ocupan todo mi cuarto, imposible entrar sin morir de verdad, esta vez el vampiro tiene que huir a buscar un poco de paz.
Vampiro, no me dejes nunca más!
Me dolía el alma tanto q paralicé el mundo con un grito reparador, que me dio fuerzas para prender mi cigarro, me reincorporé y seguí mi camino sin destino, cosa común en mí, después de unos minutos y ya sin nada que fumar decidí ir a un bar a tomarme un cerveza o algo que me hiciera revivir, antes de llegar vi demasiada gente en las calles (es obvio en un viernes sangriento, y más aún en la Av. Larco), todos muy arreglados los chicos muy maquillados para la ocasión con los pantalones blancos tan de moda, todos muy elegantes, las niñas careteando con sus amigas en busca de alguien que les arregle la noche con pestañas largas y uñas de plástico, con ojeras artificiales y bocas rojas como las fresas, todas muy blancas fumando chinos y riendo la locura del momento, muy frescas, muy tiernas, muy inocentes, muy astutas (en sus cabezas), con un par de tragos muy bien preparados te las llevas a la cama a una o a todas.
Yo desentonaba en ese mundo de apariencias, de banalidades, de cosméticos masculinos y de bocas rojas, de mentes vacías y caras de felicidad disfrazada en momentos de locura adquirida, yo era un poco más normal, digámoslo así, mirando muchos chicos así llego al bar de la esquina de Berlín (esos sitios de mala muerte, donde todos van a tomar algo cuando no hay dinero para divertirse de verdad). Busqué un lugar cómodo y con buena vista, con poca luz y discreto, nunca lo encontré pero al menos tenía una buena vista y poca luz, le pedí al tipo que hacía las veces de mozo y cuidador de autos que me diera una cerveza bien helada y una cajetilla de cigarros, no bien terminé de pedir todo ya tenía un pucho en la boca prendido y mi cerveza en la panza, cuando iba a pedir la segunda, miré hacía la calle y vi una figura familiar, muchas fotografías llenaron mi mente, vacía en aquel instante, dejé poco más de lo que había consumido en aquel bar y haciéndole señas al “mozo” para que se quedara con el vuelto, salí corriendo tras lo que habían o creía haber visto.
No se alejaron mucho así que no me desgasté más corriendo, sólo apresuré un poco el paso, entraron a un sitio de esos “bien”, donde definitivamente no podía entrar yo con esas fachas, si iba a casa a cambiarme me llevaría por lo menos media hora, y si se iba no me lo perdonaría, quería verla, ver como el tiempo había matado su mirada de felicidad cuando me besaba, quería ver el mal de su destino al irse de mi lado, quería ver lo que veía en mí cuando los fantasmas empezaron a no dejarme dormir y me mostraron que por más suicidas que sean los vampiros, nunca vana morir. Quería reírme de su cara cuando se asuste al verme, quería venganza y eso decían mis ojos. Corriendo salí de esa calle y fui a una muy comercial, me metí en una tienda de ropa y compre unos jeans y un polo decente, el sobretodo que tenía aunque mojado era de muy buen corte y muy bello, entré al baño me arregle un poco el cabello, lavé mis manos y mi rostro de incertidumbre e ilusión, pagué de la misma manera que en el bar, salí corriendo y me cambié en un callejón que encontré en una calle oscura, la ropa que me había sacado se la regale a un anciano que pedía limosna y que me tenía cierto cariño por que le invitaba cigarrillos y conversábamos de vez en vez, no le di tiempo a darme las gracias, las cuadras se hacían enormes pero llegué muy agitado y con algo de calor en una noche muy fría y húmeda, “Hola” dije con mi habitual sonrisa de confianza, “¿Con cuánto cierro el sitio este?”, el mono de la puerta me miraba extrañadísimo “No sé”, respondió; “Sabía que no sabías, la gente como tú nunca sabe, pero no tienes la culpa te perdono por esta vez, y no dejes entrar a menores de edad”. No le di tiempo a reaccionar cuando ya estaba dentro del lugar, ahora tenía que buscarlos menos mal no había mucha gente, era algo temprano todavía, muchas caras, muchos chicos con maquillaje y chicas caretas, de pronto los vi cuando me acercaba al ambiente de la derecha y justo delante de ella a pocos metros había una mesa vacía a donde fui directamente cigarro en mano me senté y comencé a fumar relajado y tranquilo, con el corazón a mil y mis ojos queriendo verla.
No quería ser reconocido, había pasado algunos años desde que nos vimos por última vez, que nos besamos por última vez, que nos amamos por última vez, yo traía el cabello más largo, estaba más flaco, la cara un poco más desfigurada, mi forma de vestir también había cambiado un poco, el haber tocado fondo se reflejaba en mi mirada, no era la de antes, mi sonrisa encantadora antes ahora era de miedo por la confianza que me dio el temor, alcé la mirada sus cabellos negros y lacios fue lo primero que vi, eran tan negros como una noche sin luna, como mi destino, luego su boca roja muy de moda en ese tiempo, su nariz pequeña, sus ojos grandes y tan negros como sus cabellos, su voz de paciencia me hizo temblar, los ojos se me llenaron de lágrimas mientras escuchaba entre música y voces, una particular que me invitaba a comprar una cerveza o algo para tomar. Un whisky doble pedí y un cenicero, mientras mi cuerpo moría y mi alma quería escapar de ese lugar, estaba tan destruido como en el adiós, el aro en el dedo me confirmó la felicidad de tus ojos y esa risa que no se te quitaba nunca. Prendía y apagaba cigarrillos, fumaba como si esa fuese la última cajetilla de mi vida, no podía más “Termino el trago y me largo a caminar” pensé, cuando estoy por terminar el escocés el mono que tenía por novio se fue, supongo que al baño, eso me daría una chance para poder acercarme y al menos saludar o simplemente verla desde mi sitio.
Ya sola no paraba de contemplarla, y es ahí cuando sus ojos color de mi destino se cruzan con los de mi venganza, yo volteo rápidamente y giro otra vez, la saludo y ella con mucha incertidumbre y curiosidad se acerca a mi mesa, me temblaba hasta el pelo, pero sabía que no iba a morir (no se muere dos veces en la vida), “Hola” disparé, ella sólo sonrió, “Te ves muy bien”, “Tú también” me mintió, “Jajaja, muy buen chiste, veo que no haz perdido el sentido del humor”, “Leí algunas cosas tuyas, que no me gustaron” me dijo mientras miraba ese rojo que me hablaba, “Sí, bueno nunca se puede agradar a todos, lo mío pasa por oscuridad, ahora estoy así en una etapa muy negra, y eso es lo q hago, el Diablo, Hadas, Dios, todo eso me llama la atención y sólo escribo lo que creo de ellos o lo que quiero encontrar, nada más”, en eso llegó el tipo de lentes oscuros en invierno y de noche (demasiado glamour), “Hola” disparé nuevamente con mi sonrisa de confianza estaba decidido a hacerlo mierda ahí mismo, “Él es Beto, un amigo que hace mucho no veo”, “Hola” me dijo el mono, “Bueno los dejo tranquilos, yo tengo que ir a comprar un poco de drogas antes que se los levante a todos la policía” dije medio en broma medio enserio, “Adiós, espero me llegue la invitación a la boda” arremetí señalando su dedo, y salí pagando de la misma manera que en la tienda y el bar anterior.
La calle estaba más fría ahora, pensé que no se podía morir dos veces en una misma vida, pensé en venganza cuando te vi, pensé que estabas triste y aburrida con una pistola en la sien, pensé que te enamorarías otra vez, pensé que no me dolería, pero la estaca de tus ojos se clavo en mi corazón, y los fantasmas ahora ocupan todo mi cuarto, imposible entrar sin morir de verdad, esta vez el vampiro tiene que huir a buscar un poco de paz.
Vampiro, no me dejes nunca más!
sábado, 25 de abril de 2009
Mala Señal
Mala señal, cruzó las piernas
y el champagne quedó
cuando dije algo incierto
ella cruzó la calle.
La cebolla es la excusa para llorar
aunque sólo me quedaré
a pagar esa llamada
al servicio internacional.
Mala señal, cruzó las piernas!
Y habrá alguien que la espere?
Ojalá que no le diga que yo la hice llorar.
Echale la culpa a la cebolla
o al servicio internacional.
Y cuando el avión vuele
y cuando el barco vuele
y cuando todo vuele
me convertiré en un pedazo de cebolla
en un átomo del sol.
Mala señal,
cruzó las piernas no era lo que tenía que ser!
Pero el código me lo hizo entender:
mala señal,
cruzó las piernas
en París
y se fue
y se fue de mí.
y el champagne quedó
cuando dije algo incierto
ella cruzó la calle.
La cebolla es la excusa para llorar
aunque sólo me quedaré
a pagar esa llamada
al servicio internacional.
Mala señal, cruzó las piernas!
Y habrá alguien que la espere?
Ojalá que no le diga que yo la hice llorar.
Echale la culpa a la cebolla
o al servicio internacional.
Y cuando el avión vuele
y cuando el barco vuele
y cuando todo vuele
me convertiré en un pedazo de cebolla
en un átomo del sol.
Mala señal,
cruzó las piernas no era lo que tenía que ser!
Pero el código me lo hizo entender:
mala señal,
cruzó las piernas
en París
y se fue
y se fue de mí.
Vampiro (Charly García)
Estoy perdiendo el color
me estoy durmiendo al amanecer
estoy perdiendo el calor
me estoy muriendo y no sé por qué.
Ya no pienso en eso
no soy yo
el que ronda por las noches
loco por saciar esa sed.
Por qué me tratas tan mal
por qué te escapas, por qué no ves
que si me matas tal vez
entre las sombras renaceré?
No pensés en eso
yo estoy bien
solamente los espejos quieren mi reflejo esconder.
Vampiro!
Déjame dormir tranquilo!
Vampiro!
Déjame dormir tranquilo!
Aléjate de mis emociones
vampiro
porque ya no resisto más.
Y aléjate de mis tentaciones
porque
este cuerpo es mío, nada más.
Ya no pienso en eso
yo estoy bien
solamente los espejos
quieren mi reflejo esconder.
Ya no pienso en eso
no soy yo
el que ronda por las noches
loco por saciar tu pasión.
Vampiro!
Déjame dormir tranquilo!
Vampiro!
Aléjate de mis ilusiones
vampiro
porque ya no existen más.
Y aléjate de mis tentaciones
porque
este cuerpo es mío, nada más.
Ya no pienso en eso,
no soy yo
mi mirada de fantasma
sólo puede decirte adiós.
Vampiro!
Vampiro!
Sangra sin parar!
Sangra sin parar!
Sangra sin parar!
Sangra!
Ya no pienso en eso...
me estoy durmiendo al amanecer
estoy perdiendo el calor
me estoy muriendo y no sé por qué.
Ya no pienso en eso
no soy yo
el que ronda por las noches
loco por saciar esa sed.
Por qué me tratas tan mal
por qué te escapas, por qué no ves
que si me matas tal vez
entre las sombras renaceré?
No pensés en eso
yo estoy bien
solamente los espejos quieren mi reflejo esconder.
Vampiro!
Déjame dormir tranquilo!
Vampiro!
Déjame dormir tranquilo!
Aléjate de mis emociones
vampiro
porque ya no resisto más.
Y aléjate de mis tentaciones
porque
este cuerpo es mío, nada más.
Ya no pienso en eso
yo estoy bien
solamente los espejos
quieren mi reflejo esconder.
Ya no pienso en eso
no soy yo
el que ronda por las noches
loco por saciar tu pasión.
Vampiro!
Déjame dormir tranquilo!
Vampiro!
Aléjate de mis ilusiones
vampiro
porque ya no existen más.
Y aléjate de mis tentaciones
porque
este cuerpo es mío, nada más.
Ya no pienso en eso,
no soy yo
mi mirada de fantasma
sólo puede decirte adiós.
Vampiro!
Vampiro!
Sangra sin parar!
Sangra sin parar!
Sangra sin parar!
Sangra!
Ya no pienso en eso...
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