domingo, 16 de agosto de 2009

Hagamos un trato

Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.
Si algunas veces
advierte que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.
Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.
No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

Para una personita que quiero muchísimo, que hace algunos años nos conocimos y no nos dejamos más, a pesar que nuestros encuentros antes a este año eran una o dos veces al año (con suerte), igual sabes que siempre estaré para ti, y sé que tú siempre estarás ahí, detrás de la puerta entreabierta. Te adoro mi pekas, eres la niña más linda... y sabes que puedes contar conmigo no hasta dos ni hasta diez sino contar conmigo.


sábado, 15 de agosto de 2009

PKS (Miércoles de verdad)

Recuerdo que empezaba con algo que decía: "Dos días en la vida nunca vienen nada mal...",
una promesa de no dejarte nunca más.
Recuerdo tu respiración cercana, tu boca rozando la mía y tus ojos cerrados para no llorar,
el recuerdo de un año donde eras de verdad.
Un par de canciones más, nos hicieron delirar,
tu corazón y el mío latían a la misma velocidad y se contaban los sentimientos que nuestras bocas cobardes y temerosas nos hacían callar.
Recuerdo como cayeron tus lágrimas después de Seminare, y tus ganas de largar a casa,
tu mirada, tu piel, tu voz, tus cabellos y tu sonrisa
nada me hacía mal, nada me hace mal.
Recuerdo que recordamos una época querida cuando tú eras tú y yo sólo leía tus cartas;
(sentados en un patio universitario supimos soñar),
recuerdo a una mujer que me enseñó a no zafar,
a alguien que sin querer me abrió su corazón para no dejarlo nunca más,
Hoy nueve años después puedo decir que te quiero igual.
El silencio y el sueño de un amor en una flor que aún no existe pero pronto llegará.




P.D.: espero algún día lo puedas leer, o me puedas dar lo que no me pertenece pero que tiene mucho de mí en tu papel. Quién Fuera, y ahora De Mí...
Te adoro, y sabes que siempre voy a estar a tu lado, siempre, como te lo prometí hace nueve años...


domingo, 9 de agosto de 2009

Adivinen qué soy

Visceral y negro, tan oscuro como mi corazón
Cobarde y absurdo adivinen qué soy,
Dejando escapar corrí.
Abrí la puerta pero no te invité a pasar
Estuve esperando que lo hicieras
No era necesario, pensé.
Ahora miró allá atrás
Y quisiera decirte pasa serás bienvenida,
Pero cuando salgo no estás.
Te fuiste y yo me quedé
Sólo, borracho y adicto
El amor cura todo dicen
Pero no cuentan que el amor destruye todo.
Ya no quiero más amigos
Ya no quiero ver lo que no es
No necesito nada de esta vida
Sólo espero que el sol alumbre mañana tu vida
Sólo espero poder verlo todo
Adiós, esa es la palabra que deseo
Adiós vida hoy te largué de mi casa
Pero la puerta está abierta
Esperando que llegue el último de mis días.
Adivinen qué soy.


viernes, 7 de agosto de 2009

Deberías Saber Por Qué


Hace poco más de un año un hombre no mostró el lado salvaje, su suceptibilidad humana, nos enseñó que es tan frágil como el papel y que su genialidad dio paso a la locura, su locura, esa locura que tantas veces nos emocionó, nos hizo reír y nos hacía llorar.
Hace poco más de un año pensé que era el fin, y que la magia se había terminado, el cuentito sin hadas, ni princesas, pero con muchos brujos y pósimas se había tragado a nuestro genio. Pensé que ese oído absoluto no reproduciría jamás esas lindas melodías, y esa voz de bar de bocacalle que entre drogas y alcohol aún nos estremecía, no cantaría más aquellas canciones que nos hacían delirar; los excesos pasaron facturas y con creces, entristeciendo el corazón de los que te aman vimos como amordazado te llevaban sacaban de tu Mendoza fatal.
Los primeros días de incertidumbre total, de neumonía y abstinencia, pero tocaste fondo, tocaste fondo y no te gustó estar tirado en el piso, decidiste salir a la vereda del sol, despertar del mambo, y aquella mala señal que te hizo andar demoliendo hoteles hoy te hace regresar con esa magia que captura los corazones de la gente, ese bigote bicolor que nunca morirá.
La carta de tu amigo Palito Ortega nos demostró que era de verdad, una frase de la carta (la más linda además), se quedo en mi cabeza "Aunque no pierda la esperanza, a veces con vivir no alcanza", hoy nos demostraste que la esperanza está tan viva como tu música, como tú.
Gracias por estos días de emoción brutal, desde que me llegó la noticia de tu retorno no importa nada más que eso, tus amigos de verdad están a tu lado, y se te ve feliz, gordito, sano, lindo, y no nos importa si no rompes más guitarras, si no tiras más parlantes al piso, si no te bajas más los pantalones, si no te tiras de un 9º piso, nos importa que estés bien, que vivas por siempre y que aquel pianito de juguete que tocaste de niño nos siga alimentando con esa música celestial.
La emoción es muy grande, no se cuántas veces voy escuchando "Deberías Saber Por Qué" y no sé cuántas más la escuche, tengo un nudo en la garganta y sólo espero el 23 para poder abrazarte y besarte con los aplausos y los bis que tus aliados corearemos junto a tus canciones, las de siempre.
Gracias por tu obra, por tu legado, gracias por que estuviste cuando todos te necesitaron, por que a pesar de las distancias, tus aliados de todo el mundo te demostramos que estuvimos contigo el día que la música llego a tu pieza en aquella clínica, esta carrera la vas a ganar Charly, ya diste el primer gran paso, ahora todo depende de ti, y que sigas caminando con calma y sin excesos.


domingo, 26 de julio de 2009

23 de Octubre (El día que la Tierra desvaneció nuestras almas)

Después de unos días mi salud había mejorado mucho, incluso ya salía a la calle y dentro de pocos días iba a poder fumar nuevamente (aunque el doctor me lo había prohibido de por vida), había subido un poquito de peso, por fin me afeité, en fin mejoré mucho y me sentía muy bien. Después de una semana de mucha tranquilidad en mi vida salí a caminar por la noche húmeda de Lima, cigarro en mano (y debo confesar con mucho miedo), lo prendí y me puse a fumar, la plazuela donde alguna vez vi una mirada de niña pícara que confundía sus lágrimas con la lluvia de invierno que congelaba hasta los huesos, aquella plazuela me transportó al pasado, aquella noche que vi a esa muchacha de quien no sabía si quiera su nombre, pero veía su alma, aquella niña con una sonrisa encantadora, esa mujer diferente, que no era necesariamente bella pero que era más guapa que ninguna, ella no estaba más en su lugar, y no me sorprendió, ya que las últimas veces que pase por ahí no la vi más, quién sabe quizás estuvo de paso por esta ciudad aunque en verdad no le sentí ningún acento extraño, en fin no existía más que en mis recuerdos, y en mis angustias, en mis temores e ilusiones, en mi cuerpo y mi mente.
A pesar de todo el tiempo y considerando que soy muy despistado para grabarme calles y eso, todavía recordaba el lugar donde te dejé aquella noche que necesitábamos compañía, que nuestras lágrimas pedían una urgente sonrisa, aquella noche que nos ayudamos a sufrir, que cantamos y caminamos, que nos abrazamos y terminamos la noche con un beso que nos alegro un poquito el corazón, y que me dejó con la angustia más grande del mundo.

Pocos días después de haber paseado por la plazuela antigua, decidí ir a ver tu lugar, aquel lugar por donde nunca más me había atrevido a pasar, en cada calle que cruzaba mi corazón latía más y más rápido, desaceleraba el paso y, para ser sincero, me dieron ganas de regresar, sin embargo seguí mi camino llegué como pude al lugar, aquella casita azul con ventanas tan grandes como la puerta misma, miré y miré, pero no me atrevía a tocar el timbre de tu puerta, prendí un cigarrillo y me paré en la acera del frente a esperar tu llegada, cigarro tras cigarro, minuto tras minuto, y nada que llegaras, los huesos congelados me recordaban que la noche estaba por llegar, pero no quería irme de ahí, temía que cuando me vaya llegues tú y me busques sabiendo que estuve esperándote. Mi caja de cigarrillos estaba casi vacía un solitario y húmedo pucho aún sobrevivía al tiempo y mis ansias, decidí matarlo incinerándolo mientras me tragaba el humo de sus restos, dos o tres pitadas y una voz familiar me apuñaló el alma: "me invitas uno", dónde haz estado?, pregunté, y ella me contó una historia que hablaba de hadas y leñadores, de la memoria y la educación, me dijo, según lo que recuerdo, que había perdido la memoria y que yo la salvé aquel día, que mi destino era encontrarla, ayudarla, salvarla, y que ella estaría agradecida toda la vida, y que desde ese momento había ganado más que una amiga, que las risas que le arranqué aquella noche valían más que la vida misma, que sus alas se volvieron a abrir aquel día, que su corazón volvió a latir y que se sentía feliz de haberme conocido...

Si todo eso pasó, por qué no te volví a ver en la vieja plazuela?
Por que sabía que ibas a venir por mí, que las ansias podían más que tú, que lo que sientes ahora, esa mezcla de curiosidad y miedo, ese amor y dolor, esa verdad y falasia, todo eso iba hacer que regreses pero no al comienzo si no al final.

Me invitó a pasar a su casa, un lugar de decoración antigua, muchas cosas de plata y madera, cálido y oscuro, tomamos un café para calentarnos un poco y me pidió que me quedara, no sé por que no acepte, y me despedí besándola con mucha pasión y ternura, tomé tus manos las besé también y soltándolas desaparecí tras la puerta.

Hasta ahora no entiendo bien por qué lo hice, han pasado algunos años y no te volví a ver más, no supe nada de ti, pasé por tu casa dos o tres veces, la plazuela era un lugar obligado en la ruta a casa, y nada. Hoy, no me arrepiento de haberme ido, pero si pudiera retroceder el tiempo lo más probable es que me hubiese quedado.


martes, 21 de julio de 2009

De mí...

Dos de la mañana, el cielo no dejó de llorar desde ayer, doy vueltas en la cama y en el silencio de la noche se reflejan los ruidos de la lluvia, doy mil vueltas en la cama sin poder conseguir dormir nuevamente, me paro, prendo un cigarrillo y empiezo a fumar con una angustia agobiante, necesito salir, ver la calle. No puedo más y me visto con lo primero que veo, y salgo a caminar.

La calle está muy fría y húmeda, no hay gente caminando, ni autos con sus luces iluminando las pistas, no hay más bulla, no hay nada, pareciera que todo mundo está muerto, pero no, sólo están dormidos, dormidos mientras yo camino y pienso mientras más camino más pienso, más fumo y vuelvo a pensar y a caminar. Eran casi las 3 a.m. cuando en una pequeña plazuela vi a una mujer mirando el piso mientras la lluvia se encargaba de ocultar sus lágrimas disfrazándola con una sonrisa de niña buena, saludé casi murmurando, y respondiste de la misma forma, me senté a tu lado y callado prendí otro cigarrillo (mal educado yo no te ofrecí uno, quizás estaba distraído), me lo acabé a borbotones, y la chica de la mirada de niña ni se movía, me aburrió al máximo ese cuadro y decidí seguir pensando y caminando y fumando, cuando me levanto y doy dos pasos, escucho murmurando algo que llamó mucho mi atención... "¿qué haces aquí, despertaste de pronto, y la lluvia te provocó caminar?", "sí, algo así" contesté; "ven siéntate a mi lado, cuentame una historia, hazme feliz o simplemente cuéntame de ti, de tu vida y hazme llorar, y si no quieres hablar sólo calla, prende un cigarrillo y préndeme uno mientras nos miramos e imaginamos hablar y ser felices o llorar".

Prendí un cigarro y se lo ofrecí, me prendí uno yo también, trataba de verle a los ojos pero no podía su mirada jamás se había dirigido a otro lado que no sea el piso, me la imaginaba, le había puesto todos los tipos de ojos que pude idear, me agarraste la mano y me pediste que no me quedara callado, que hable de lo que sea, que le mienta, que diga la verdad o media verdad, si me regalas tu mirada hablaremos de lo que quieras o simplemente escucharas lo que quieres escuchar, le di la última pitada al pucho que tenía entre los dedos y lo boté, mientras en mi cabeza una canción comenzó a rebotar. "Cántala, cántala por favor esa me gusta mucho", asustado y muy asombrado le pregunte que cante qué?, la canción que está en tu mente, respondió, no te vayas abrázame, por favor abrázame, cantemos los dos, yo me la sé también es una de mis favoritas y sé que la tuya también. Cantamos "Cuando ya me empiece a quedar solo" de Sui Generis, cuando terminamos la última estrofa, levantó la mirada y sonriendo me dijo "gracias".

Era linda, no la mujer mas bella del mundo, pero si más bella que ninguna, no tenía ojos grandes, ni una nariz perfecta, menos una sonrisa bonita, pero había algo que era más bello que todas esas virtudes vanas juntas, era auténtica, lloró cuando tuvo que llorar, no le importó el lugar ni la hora, no le interesó estar toda mojada bajo la lluvia ni compartir su banca con un extraño, y no dudo en cantar la canción que queríamos cantar, su voz que no era una voz de paridad me estremecía, y su mirada de niña buena me cautivó. Dos horas después estábamos en la arena sentados frente al mar, abrazados y cantando mil canciones que se nos ocurrían en el momento, me corrías tirándome arena, y después yo hacía lo mismo; cuando queríamos descansar nos caíamos en la arena riendo hasta llorar, ahí recostados vimos como salía el sol y como tus lágrimas se transformaron en sonrisas, y mis ansias se vieron domadas con esa mirada de niña buena. Al pararnos me tomaste de la mano y caminamos juntos hasta llegar a tu casa, me diste un beso y un "gracias" y caminaste a tu puerta.

No te volví a ver nunca más, fui a la plazuelita una y mil noches, regresaba a la playa todas las mañanas y nuca te volví a ver, mas sin embargo jamás regresé a tu casa, y cuando estaba cerca, me detenía y regresaba para no pasar por ahí, hoy después de tanto tiempo con la muerte a mi diestra espero que antes de morir pueda volver a ver tu mirada de niña buena, y esos ojos que no son grandes y esa nariz que no es perfecta, en fin, sólo quisiera volver a verte.


domingo, 19 de julio de 2009

Ángeles del destino

Para las personas que creemos en el destino y sabemos que todo está escrito en nuestras vidas y que, si bien es cierto, algunas cosas pueden modificarse en el camino, siempre el fin es el que tenemos trazado y eso por más modificaciones que haya sufrido nuestro destino no cambiará nunca, no existe casualidades y nada se deja al azar, todo pasa por que tiene que pasar, todo sigue un rumbo, una ruta que nos lleva por este sendero llamado vida.

Si bien es cierto que es esto lo que creemos (o al menos yo y algunas de las personas con las que he conversado del tema), ayer o mejor dicho, hoy en la madrugada el destino me dio un golpe bajo, muy bajo, y dolió, dolió tanto que me gustó como la sonrisa tierna de niña, como esa personalidad arrolladora, como ese huracán incontenido como tu curiosidad, como esa voz tan aguda que me quiebra los tímpanos, como tu mirada de nena que no mata una mosca, en fin como todo eso así el destino me dijo que no todo está escrito y que cuando hay modificaciones a veces el final se altera también.

Un sábado como cualquier otro, dormir hasta tarde después de una noche larga de insomnio provocado (como siempre atentando contra mi vida misma), por la tarde el trabajo pasa sin novedad, cerca de las 5 de la tarde salgo a casa de mi mejor amigo, hoy a la noche se celebra el cumpleaños de "La Roja" (mi otra mitad), y de Erika una amiga entrañable; el itinierario era: primero ir donde Carlitos a recoger unas cajas de cerveza, después a comprarme unas zapatillas y de ahí a mi casa para largar a casa de "La Roja", hicimos todo lo que teníamos que hacer y cerca de las 9 de la noche partimos, Jose, Carlitos, Bananín y yo hasta la punta de un cerro en una zona exclusiva de esta ciudad. Al llegar a la fiesta todo era alegría obviamente, vi después de mucho tiempo a los papas, y a Dianita que ya la había visto hacia un par de meses si no un poco más. En fin, todo paso sin mayor sobresalto, conocí a una chica muy simpática y bonita se llama igual que "La Roja", pasamos juntos conversando un buen rato, y riendo mucho con las cosas que digo, en fin. Salí de ahí como a las 2 a.m., para dirigirme a la otra reunión que tenía en un conocido casino miraflorino, al llegar y discutir un poco con el chico de seguridad, que no me creía la mentira que le decía para poder pasar a esas horas, logré subir y encontrarme con mis amigos, la primera persona que vi fue a mi hermano de cariño Hanna, pero quien me saludo primero no fue el, si no una niña linda, muy sonriente "Hola Betito", me dijo, y yo algo desencajado le lancé un "hola, cómo andas", muy cordial, luego de saludar todo el mundo y ver el show de mis amigas bailando en el escenario, me serví un poco de Wiskhy, y me puse a beber, con la duda de saber quién era exactamente esta niña tan linda y agradable, tan dulce con esa candidez de niña que me atrapó, con esa mirada pícara y traviesa, con todo eso que aún no termino de descubrir, con lo que no quiero descubrir, con todo ello, seguía pensando, quién es esta niña linda?, teníamos amigos en común, sabía mi nombre, pero yo no la recordaba, de hecho su rostro se me fue haciendo familiar después de unos minutos, pero no la recordaba.

Bailamos mucho, a pesar que los dos tenemos dos pies izquierdos, nos reímos más, me encantaste en demasía, y te fuiste de la misma manera que te vi, tan rápido como me diste la bienvenida saliste corriendo de ahí.

Si bien los que creemos en el destino sabemos que todo está escrito, la madrugada de hoy me demostraste que existen los ángeles, y que la persona que busco tiene tu sonrisa, tu espíritu de niña traviesa, esos ojitos pícaros, tu voz aguda, tus pies izquierdos, tu curiosidad huracanada, tu personalidad arrolladora, tu encanto, pero lamentablemente esa persona no eres tú. Gracias por demostrarme más colores que los que conocía y gracias sobre todo por alegrarme una noche especial, tan especial como tú, y aunque no recuerdo aún como nos conocimos, siempre voy a recordar la madrugada de ayer.