Qué pasa cuando el sentimiento puede más que el tiempo mismo,
cuándo los saludos y las bromas se complementan tan bien
que ni la misma razón entiende lo que está pasando...
Qué, cuando los sueños no duermen de noche,
cuándo el cariño se fortalece con la distancia
y al regreso la alegría se hace infinita y los ojos brillan...
Qué pasa cuando la noche nos presenta y nos jura por siempre amistad,
cuándo lo real pasa a un segundo plano, cuando todo brilla,
y al medio del camino se extraña con fuerzas locas lo vivido...
Qué pasa cuando todo pasa, y la verdad regresa arrancandonos los recuerdos,
cuando el último día es el más corto y la noche final nos despide con el mar
y al terminar un frio avión despegando calla la voz y nos dice adiós...
domingo, 18 de octubre de 2009
martes, 13 de octubre de 2009
Lo que dice la Noche
El amanecer hizo que de a pocos vaya cerrando las persianas, su cuerpo cansado, por una noche realmente movida, pidió descanso (un poco de aire para respirar). Sus cabellos de mujer ahora estaban desordenados por el viento, por alguna mano de mujer y por la suya misma, sus ojos rojos de tanto fumar nos reflejaba la amargura de nuestra ciudad perdida, tan perdida como él mismo, tan desordenada como su vida, la decepción de un amor irreal hizo que fuese a buscar su suerte en algún bar de la fría Lima invernal, con esta acostumbrada garúa que no moja mucho pero molesta más a quienes no saben disfrutarla, caminó hasta que encontró un lugar decente donde poder tomar un trago sin ser molestado y por su puesto sin molestar a nadie.
Cuatro o cinco vasos de whisky y una mujer con ojos encantadores y una sonrisa celestial, hizo que su mirada, que sólo miraba hasta entonces a aquella chiquilla de hoyitos lindos, se fijase en ese cuerpo largo y delgado, en aquel cuello de bailarina de ballet, en esos ojos tristes, en aquella sonrisa de niña pícara, en esos labios que invitaban a soñar... "me puedo sentar, si quieres no hablar entenderé, pero estás solo y yo también... puedo?, sin decir una palabra le señalé la silla y ella gustosa se sentó. "Mi nombre es Leticia, pero puedes llamarme Leti, todo el mundo me dice así"... levanté la mirada (que en todo momento había buscado refugio en el vaso de whisky), "te llamaré Lucía, y te diré Lucía, para mí tienes cara de Lucía, y me gusta Lucía y tu cara", ella entre confundida y asombrada accedió a su repentino cambio de nombre, "¿Cómo te llamas?", disparó de una y sin compasión, nuevamente bajé la mirada al vaso que ahora tenia muy poco alcohol, "mi nombre no va con lo que soy o como soy, llámame como quieras, total da igual, yo te cambié el nombre hoy, es justo que lo hagas también, no crees?", nuevamente sorprendida por mi respuesta y con una risa confundida mientras trataba de buscar mi mirada, me nombró Eduardo, me dijo que tengo cara de Eduardo y que a ella le gustaba Eduardo y que le gustaba mi cara, con una sonrisa levanté la mirada clavando mis ojos en los suyos, "aprendes rápido, eso me gusta, veo que no eres de acá, estas bronceada, y con este clima, si no haz ido a un solario o alguna cosas de esas no puedes estar así", su reacción de pedir dos vasos de whisky y el silencio de algunos segundos eternos me hizo dudar que respondiera a mi pregunta, mientras mis ojos penetraban más y más en su mirada que no resistía y escapaba de la mía, pensaba por qué esta chiquilla de sonrisa pícara se sentó en la mesa mía, habiendo otros tipos solos en mesas tan parecidas a la que ocupo ahora. "Vengo de Tumbes, estuve en las playas del norte haciendo unas fotografías, soy fotógrafa, y dicen que soy buena, pero en realidad no lo creo, si fuese buena estaría trabajando para la National Geographic, no crees?, sin dejar de ver esos ojo negros le dije que las fotos roban el alma de las personas, pero sin embargo me gusta el trabajo de fotografiar.
Mientras tomaba mi quinto o sexto vaso de whisky, Lucía me comentó que vivía en casa de unas primas, pero que ellas no hablaban el mismo idioma, que parecía que estaban en una burbuja de cristal, que lo de afuera no les importaba, y eso la ponía mal, justo antes de venir al bar había tenido un pequeño problema con la menor de ellas y decidió salir a tomarse un trago para no romperse más la cabeza con tanta mediocridad. Era muy sensible a las palabras, es como que si cada frase, cada palabra que comentaba la analizaba, se tomaba su tiempo y después de pensar un poco respondía, cosa que no me gustaba, no telero que piensen las respuestas me gustan las que rebotan de inmediato.
Salimos de aquel bar para caminar un rato, el frío penetraba los huesos, la garúa había parado un poco y la noche estaba muy negra, como pocas veces pasa aquí. Y, para ser sincero, esos ojos negros de Lucía, se veían mucho mejor con las luces de la ciudad, su porte largo, sus cabellos negros, su mirada tierna, me trasladaba a un mundo diferente, donde el amor es amor, y la paz no era más que sus pechos, donde la calma empieza en el comienzo de sus piernas, y la esperanza su suspiro con la promesa aferrada a sus manos de no dejarnos nunca (loco soñador, a veces tenemos permiso para soñar, mas preferiría no tenerlo y no saber que significa esa palabra).
Entramos a mi viejo sitio, mi cuarto un poco desordenado, con algunos papeles encima de la cama, al costado unos libros no tan viejos, un cenicero con un cerro de cenizas y puchos, una botella a la mitad de un whisky no tan malo, un televisor que hacía las veces de mesa de noche, una radio vieja pero potente, al lado izquierdo de mi cama, había una pila de libros desde el Quijote hasta Mafalda, un video juego que había pasado de moda hace algunas décadas, y si bien no era un Atari, para los que nacieron en los 90s se lo imaginaban así.
"Déjame arreglar un poco esto que es todo un desorden", saqué lo que pude de la cama inmóvil, y quedó al menos algo decente. No hablamos mucho, tomamos lo que quedaba en aquella botella que se encontraba al costado de la radio, casi la mitad de un whisky de mediana calidad nos llevo a un beso que duro hasta el amanecer, que empezó en tu boca y termino en la punta de tus pies, un beso que desnudó nuestros cuerpos para amar, un beso que prometió no volver a pasar, un beso que me invitaba a soñar (nuevamente el maldito sueño con noches acompañadas y días felices... Bahhh!!), un beso... un beso, no fue el beso, fuiste tú, el beso fue pretexto para empezar, pero al terminar vi esos ojos negros de mirada tierna y pícara, con una lágrima que corría desesperada por tu mejilla, con la misma desesperación que tenía tu alma de salir de este lugar.
"¿Por qué lloras?".... ella limpiándose la cara me dijo que era hora de salir de ahí. No debió pasar, le escuché decir, miré lo que veía y era un cuadro donde los ojos tiernos se veían inundados por aquel arrepentimiento, tristes, lejanos, su cara ya no era más la suya, no más.
Déjame llevarte a casa, no quédate acá no soportaría tenerte como compañía de nuevo, no podría más y todo se iría al tacho... déjalo así, lo mejor es que no nos vamos a ver más, salió dejando la puerta abierta.
Salí detrás, sin que ella se pudiese verme sin parar de llorar seguía caminando, mientras que yo, con cada paso me confundía más y más, la noche había sido perfecta, y los dos nos entregamos como pocas veces me había ocurrido. Llegamos a un barrio digamos exclusivo, ella se para delante de un edificio donde sólo alcancé a escuchar un "No, baja por favor", un tipo alto salió le dio un beso en la boca y la abrazó con tanta fuerza que hicieron tronar mis huesos, el corazón me latía tan rápido que parecía que estuviese taladrando mis costillas para salir de ahí. Di un paso y otro más, de pronto estaba muy cerca, "perdón" exclame como pidiendo permiso para poder pasar por aquel lado de la acera, ella Leticia (ex Lucía), había reconocido mi voz, se soltó tan rápido como pudo y me miro ya no con la picardía y ternura de antes, hoy una mirada decepcionada y más triste que antes.
Seguí caminando no se hasta que hora, sólo sabía que estaba muy lejos de mi lugar, tan lejos como Lucía (ex Leticia) de mí, tan cerca como Leticia (ex Lucía) de mí. Con la cabeza revuelta, y el corazón bombardeando hiel decidí volver a casa.
Nuevamente un amor irreal fue motivo de su decepción. A veces quisiera no soñar más, este mundo no es para soñadores, a nosotros nos bajan de una par de pedradas, sin embargo seguimos subiendo nuevamente para que la misma piedra nos caiga y volvemos a caer en el frío piso.
Hey Sabina, no tienes unas pastillas para no soñar?
Cuatro o cinco vasos de whisky y una mujer con ojos encantadores y una sonrisa celestial, hizo que su mirada, que sólo miraba hasta entonces a aquella chiquilla de hoyitos lindos, se fijase en ese cuerpo largo y delgado, en aquel cuello de bailarina de ballet, en esos ojos tristes, en aquella sonrisa de niña pícara, en esos labios que invitaban a soñar... "me puedo sentar, si quieres no hablar entenderé, pero estás solo y yo también... puedo?, sin decir una palabra le señalé la silla y ella gustosa se sentó. "Mi nombre es Leticia, pero puedes llamarme Leti, todo el mundo me dice así"... levanté la mirada (que en todo momento había buscado refugio en el vaso de whisky), "te llamaré Lucía, y te diré Lucía, para mí tienes cara de Lucía, y me gusta Lucía y tu cara", ella entre confundida y asombrada accedió a su repentino cambio de nombre, "¿Cómo te llamas?", disparó de una y sin compasión, nuevamente bajé la mirada al vaso que ahora tenia muy poco alcohol, "mi nombre no va con lo que soy o como soy, llámame como quieras, total da igual, yo te cambié el nombre hoy, es justo que lo hagas también, no crees?", nuevamente sorprendida por mi respuesta y con una risa confundida mientras trataba de buscar mi mirada, me nombró Eduardo, me dijo que tengo cara de Eduardo y que a ella le gustaba Eduardo y que le gustaba mi cara, con una sonrisa levanté la mirada clavando mis ojos en los suyos, "aprendes rápido, eso me gusta, veo que no eres de acá, estas bronceada, y con este clima, si no haz ido a un solario o alguna cosas de esas no puedes estar así", su reacción de pedir dos vasos de whisky y el silencio de algunos segundos eternos me hizo dudar que respondiera a mi pregunta, mientras mis ojos penetraban más y más en su mirada que no resistía y escapaba de la mía, pensaba por qué esta chiquilla de sonrisa pícara se sentó en la mesa mía, habiendo otros tipos solos en mesas tan parecidas a la que ocupo ahora. "Vengo de Tumbes, estuve en las playas del norte haciendo unas fotografías, soy fotógrafa, y dicen que soy buena, pero en realidad no lo creo, si fuese buena estaría trabajando para la National Geographic, no crees?, sin dejar de ver esos ojo negros le dije que las fotos roban el alma de las personas, pero sin embargo me gusta el trabajo de fotografiar.
Mientras tomaba mi quinto o sexto vaso de whisky, Lucía me comentó que vivía en casa de unas primas, pero que ellas no hablaban el mismo idioma, que parecía que estaban en una burbuja de cristal, que lo de afuera no les importaba, y eso la ponía mal, justo antes de venir al bar había tenido un pequeño problema con la menor de ellas y decidió salir a tomarse un trago para no romperse más la cabeza con tanta mediocridad. Era muy sensible a las palabras, es como que si cada frase, cada palabra que comentaba la analizaba, se tomaba su tiempo y después de pensar un poco respondía, cosa que no me gustaba, no telero que piensen las respuestas me gustan las que rebotan de inmediato.
Salimos de aquel bar para caminar un rato, el frío penetraba los huesos, la garúa había parado un poco y la noche estaba muy negra, como pocas veces pasa aquí. Y, para ser sincero, esos ojos negros de Lucía, se veían mucho mejor con las luces de la ciudad, su porte largo, sus cabellos negros, su mirada tierna, me trasladaba a un mundo diferente, donde el amor es amor, y la paz no era más que sus pechos, donde la calma empieza en el comienzo de sus piernas, y la esperanza su suspiro con la promesa aferrada a sus manos de no dejarnos nunca (loco soñador, a veces tenemos permiso para soñar, mas preferiría no tenerlo y no saber que significa esa palabra).
Entramos a mi viejo sitio, mi cuarto un poco desordenado, con algunos papeles encima de la cama, al costado unos libros no tan viejos, un cenicero con un cerro de cenizas y puchos, una botella a la mitad de un whisky no tan malo, un televisor que hacía las veces de mesa de noche, una radio vieja pero potente, al lado izquierdo de mi cama, había una pila de libros desde el Quijote hasta Mafalda, un video juego que había pasado de moda hace algunas décadas, y si bien no era un Atari, para los que nacieron en los 90s se lo imaginaban así.
"Déjame arreglar un poco esto que es todo un desorden", saqué lo que pude de la cama inmóvil, y quedó al menos algo decente. No hablamos mucho, tomamos lo que quedaba en aquella botella que se encontraba al costado de la radio, casi la mitad de un whisky de mediana calidad nos llevo a un beso que duro hasta el amanecer, que empezó en tu boca y termino en la punta de tus pies, un beso que desnudó nuestros cuerpos para amar, un beso que prometió no volver a pasar, un beso que me invitaba a soñar (nuevamente el maldito sueño con noches acompañadas y días felices... Bahhh!!), un beso... un beso, no fue el beso, fuiste tú, el beso fue pretexto para empezar, pero al terminar vi esos ojos negros de mirada tierna y pícara, con una lágrima que corría desesperada por tu mejilla, con la misma desesperación que tenía tu alma de salir de este lugar.
"¿Por qué lloras?".... ella limpiándose la cara me dijo que era hora de salir de ahí. No debió pasar, le escuché decir, miré lo que veía y era un cuadro donde los ojos tiernos se veían inundados por aquel arrepentimiento, tristes, lejanos, su cara ya no era más la suya, no más.
Déjame llevarte a casa, no quédate acá no soportaría tenerte como compañía de nuevo, no podría más y todo se iría al tacho... déjalo así, lo mejor es que no nos vamos a ver más, salió dejando la puerta abierta.
Salí detrás, sin que ella se pudiese verme sin parar de llorar seguía caminando, mientras que yo, con cada paso me confundía más y más, la noche había sido perfecta, y los dos nos entregamos como pocas veces me había ocurrido. Llegamos a un barrio digamos exclusivo, ella se para delante de un edificio donde sólo alcancé a escuchar un "No, baja por favor", un tipo alto salió le dio un beso en la boca y la abrazó con tanta fuerza que hicieron tronar mis huesos, el corazón me latía tan rápido que parecía que estuviese taladrando mis costillas para salir de ahí. Di un paso y otro más, de pronto estaba muy cerca, "perdón" exclame como pidiendo permiso para poder pasar por aquel lado de la acera, ella Leticia (ex Lucía), había reconocido mi voz, se soltó tan rápido como pudo y me miro ya no con la picardía y ternura de antes, hoy una mirada decepcionada y más triste que antes.
Seguí caminando no se hasta que hora, sólo sabía que estaba muy lejos de mi lugar, tan lejos como Lucía (ex Leticia) de mí, tan cerca como Leticia (ex Lucía) de mí. Con la cabeza revuelta, y el corazón bombardeando hiel decidí volver a casa.
Nuevamente un amor irreal fue motivo de su decepción. A veces quisiera no soñar más, este mundo no es para soñadores, a nosotros nos bajan de una par de pedradas, sin embargo seguimos subiendo nuevamente para que la misma piedra nos caiga y volvemos a caer en el frío piso.
Hey Sabina, no tienes unas pastillas para no soñar?
viernes, 9 de octubre de 2009
Contigo "Zambo"
Quizás, y a pesar de haber escuchado algo de su obra, no puedo referirme a don Arturo Cavero como quisiera, no sería honesto conmigo mismo si copio y pego algo ya escrito, de pronto lo único que podría decir es gracias. Gracias por mantener el sentimiento peruano latente, gracias por emocionarme tanto cada vez que escucho "Contigo Perú", o cada vez que interpretabas cualquier tema, por que lo hacías con esa pasión que sólo los grandes pueden y saben tenerla.
Gracias "Zambo", gracias por tu vida, gracias por dejarnos tu legado, y gracias por que siempre estaremos contigo Arturo "Zambo" Cavero.
Gracias "Zambo", gracias por tu vida, gracias por dejarnos tu legado, y gracias por que siempre estaremos contigo Arturo "Zambo" Cavero.
domingo, 4 de octubre de 2009
"La Negra"
Con su voz sincera y su bombo
que golpea hoy mi corazón
desde lejos ya y con la fuerza del dolor.
Nos dejaste la música de los que no callan
y aunque apresaron y reprimieron seguiste igual
y desde el exilio pegaste a los que amordazaban.
Con el miedo que sólo los cobardes saben tener
temieron tu voz, esa voz que nos aliva el camino,
que nos abrió los ojos, que nos devolvió la paz.
Mercedes Sosa compañera de la vida,
amiga sincera, música de verdad y verdades,
defensora de los oprimidos y olvidados.
Mercedes Sosa luchadora como sólo las mujeres saben serlo,
hoy te fuiste de este mundo dejándonos tú música,
la música que tan bien sabías cantar.
Desde el folclore hasta el rock seguiste siempre igual.
Hoy el mundo está de luto,
hoy las voces de los oprimidos gritan tu nombre,
hoy conseguiste la libertad por la que tanto cantaste,
hoy "La Negra" nos canta desde el cielo como la cigarra,
sólo pidiendole a Dios y agradeciendo a la vida.
Hoy nuestro inconsciente colectivo recuerda a Carito,
a los años, a aquella canción con todos, a ese corazón de estudiante,
hoy vuelves a decir soy pan, soy paz, soy más.
que golpea hoy mi corazón
desde lejos ya y con la fuerza del dolor.
Nos dejaste la música de los que no callan
y aunque apresaron y reprimieron seguiste igual
y desde el exilio pegaste a los que amordazaban.
Con el miedo que sólo los cobardes saben tener
temieron tu voz, esa voz que nos aliva el camino,
que nos abrió los ojos, que nos devolvió la paz.
Mercedes Sosa compañera de la vida,
amiga sincera, música de verdad y verdades,
defensora de los oprimidos y olvidados.
Mercedes Sosa luchadora como sólo las mujeres saben serlo,
hoy te fuiste de este mundo dejándonos tú música,
la música que tan bien sabías cantar.
Desde el folclore hasta el rock seguiste siempre igual.
Hoy el mundo está de luto,
hoy las voces de los oprimidos gritan tu nombre,
hoy conseguiste la libertad por la que tanto cantaste,
hoy "La Negra" nos canta desde el cielo como la cigarra,
sólo pidiendole a Dios y agradeciendo a la vida.
Hoy nuestro inconsciente colectivo recuerda a Carito,
a los años, a aquella canción con todos, a ese corazón de estudiante,
hoy vuelves a decir soy pan, soy paz, soy más.
sábado, 26 de septiembre de 2009
23 de Septiembre (Deberías Saber Por Qué)
No sé bien como empezar esto, pero tengo la necesidad de escribir algo, algo que pueda describir todo lo que siento y sentí la noche del 23 de Septiembre, la noche en que un grande volvió, y volvió de la mejor manera, emocionándonos, haciéndonos saltar con cada uno de sus temas, delirando con su voz y su forma de acariciar el piano...
Hoy a la mañana no tuve un buen día, para empezar seguía medio enojado conmigo mismo por no haber ido con algunos amigos al hotel donde se hospedaba Charly García y donde lograron tomarse una foto con él, sin embargo abrigaba la esperanza de poder tener un acercamiento por medio de un amigo que me había prometido entrar al backstage, me emocioné mucho y esperé con ansias su llamada. Cerca de las 10 de la mañana llamé yo, para hacerle recordar su promesa, sin embargo nunca contestó el millón de alertas que le envié (perdón por eso), mi día pasó entre el mal humor, y las ganas de nada (podría decir que hasta las ganas de ir al concierto en algún momento se me fueron), sin embargo tenía el boleto comprado y era absurdo pensar en no ir, había esperado tanto por este concierto, tenía tantas ganas de ver nuevamente a este renovado Charly García, que no podía faltar asi que manos a la obra y me levante rápidamente de la cama, me bañé, comí algo antes de zafar, y me fui.
Subí al auto que me llevaría a encontrarme (aunque sea de lejos) con el bicolor, y cada cuadra la emoción crecía, camino al lugar del concierto vi el afiche que anunciaba su regreso a los escenarios y una gran sonrisa acompañada del humo de mi cigarrillo se dibujo en mi rostro. De pronto una llamada alertaba mi radio, el amigo aquel que me había ofrecido estar con Charly me llamaba, para ser sincero dudé en contestar, ya había tirado al tacho mis ilusiones y no quería escuchar una disculpa por radio, a pesar de ello decidí contestar y para mi suerte la carta de autorización para el ingreso al backstage después del concierto tenía mi nombre y estaba esperándome, desvié al taxi y corriendo llegué al lugar indicado, así pues es que con documento en mano me dirigí nuevamente al concierto, con las ilusiones del ayer en el hoy.
Peleando con el tráfico de la ciudad a una hora punta y prendiendo y apagando cigarrillos llegué a la explanada, lugar del concierto, me contacté con quien tenía que acreditarme debidamente para mi ingreso al recital, que de verdad no me tomó más que 5 minutos, mientrás caminaba y miraba bien donde debía encontrarme con "la flaca" después del concierto, imaginaba como empezaría esta onda del Mr. Say No More rehabilitado, mi mente pequeña de imaginación no pudo crear algo tan perfecto; el telón bajó cerca de las 21:30, y por cierto ya no me quedaban uñas para morderme, las ansias, la tensión y las ganas de verlo me tenían impaciente y no sólo a mí, si no también a todo ese mar de gente q no se cansaba de corear su nombre, por fin telón abajo y esa figura mítica, ese bigote bicolor, ese genio, ese loco lindo hizo su aparición, "El Amor Espera" abrió el concierto, luego siguieron "Rap del Exilio", "No Soy un Extraño", "Cerca de la Revolución", "Chpi Chipi", y siguió con una performance que nunca le había visto, tranquilo, feliz, cordial con sus músicos, besándolos en algunos pasajes, interactuando con la gente (que la manejaba a su antojo), es verdad Charly García es el mismo loco lindo, pero esta vez el loco se puso el traje de genio y nos encantó con sus canciones. La línea blanca se terminó... dice parte de "Llorando en el Espejo" y es verdad esa línea blanca se termino y no volverá jamás.
Un listado de 25 canciones cumplido al pie de la letra, con un par de bonus track, "Hablando a tu Corazón" y el pesado "No Toquen" cerraron la noche del concierto que marca el regreso a los escenarios del más grande ícono del Rock en esta parte del mundo, la noche se terminó cuando el concierto acabó, todos regresaban a sus casas o a bares con la imagen de un García nuevo, todos regresaban a la realidad y se alejaban de Anhedonia, todos menos yo.
Acabó el concierto y unos minutos de espera sirvieron para poder luego pasar al tan ansiado backstage, la primera persona que vi ahí fue al tecladista el gran "Zorrito", después se asomó el "Negro" García López, los chilenos, y la más linda de todas, la señora que encanta con esa voz melodiosa y que se acopla tan bien a la del maestro, la bella Hilda Lizarazu. Desesperado y a punto del colapso nervioso con mi alma que no podia más, veo esa figura impresionante, 1.94 m. de altitud con más carne que de costumbre se asoma Charly García, esperé que un tipo de la farándula lo salude para poder acercarme y decirle simplemente "Gracias por el concierto de hoy", muy amable me dijo ¿Te gustó?, "me encanto", nos tomamos las fotos, hablamos un poquito más y lanzó "yo nunca hago esto. Ahora yo les voy a tomar la foto a ustedes", con una sonrisa y satisfecho se fue como llegó. la limusina negra lo esperaba en la puerta del cuartito lleno de camerinos y comida, después de unos minutos logré tomarme una foto con Hilda, una mujer como dije arriba, realmente encantadora, lanzando muy buena onda todo el tiempo y feliz, hablamos unos segundos y arribamos a otro músico, el Zorrito y terminamos con el "Negro" que nos dejó tirando cintura un momento pero después se disculpó de buena manera, por cierto el "Negro" nos preguntó dónde estaba el pisco y el tiradito, un poco de humor nunca está de más.
Así termino esta noche, con un día poco esperanzador que acabaría con un final feliz.
Quiero terminar esto agradeciendo eternamente a Charly García, a sus músicos por el gran concierto que nos brindaron hoy, a los chicos del público que nos portamos a la altura de las circunstancias, a Dios por darme la oportuinidad de conocer a su colega del Rock, a las personas que hicieron posible mi entrada al backstage y a la música a la buena música....
¡Aguante Charly!
¡Aguante esta vida feliz!
¡Aguante Say No More!
Y si en verdad me tomas en serio deberías saber por qué....
Hoy a la mañana no tuve un buen día, para empezar seguía medio enojado conmigo mismo por no haber ido con algunos amigos al hotel donde se hospedaba Charly García y donde lograron tomarse una foto con él, sin embargo abrigaba la esperanza de poder tener un acercamiento por medio de un amigo que me había prometido entrar al backstage, me emocioné mucho y esperé con ansias su llamada. Cerca de las 10 de la mañana llamé yo, para hacerle recordar su promesa, sin embargo nunca contestó el millón de alertas que le envié (perdón por eso), mi día pasó entre el mal humor, y las ganas de nada (podría decir que hasta las ganas de ir al concierto en algún momento se me fueron), sin embargo tenía el boleto comprado y era absurdo pensar en no ir, había esperado tanto por este concierto, tenía tantas ganas de ver nuevamente a este renovado Charly García, que no podía faltar asi que manos a la obra y me levante rápidamente de la cama, me bañé, comí algo antes de zafar, y me fui.
Subí al auto que me llevaría a encontrarme (aunque sea de lejos) con el bicolor, y cada cuadra la emoción crecía, camino al lugar del concierto vi el afiche que anunciaba su regreso a los escenarios y una gran sonrisa acompañada del humo de mi cigarrillo se dibujo en mi rostro. De pronto una llamada alertaba mi radio, el amigo aquel que me había ofrecido estar con Charly me llamaba, para ser sincero dudé en contestar, ya había tirado al tacho mis ilusiones y no quería escuchar una disculpa por radio, a pesar de ello decidí contestar y para mi suerte la carta de autorización para el ingreso al backstage después del concierto tenía mi nombre y estaba esperándome, desvié al taxi y corriendo llegué al lugar indicado, así pues es que con documento en mano me dirigí nuevamente al concierto, con las ilusiones del ayer en el hoy.
Peleando con el tráfico de la ciudad a una hora punta y prendiendo y apagando cigarrillos llegué a la explanada, lugar del concierto, me contacté con quien tenía que acreditarme debidamente para mi ingreso al recital, que de verdad no me tomó más que 5 minutos, mientrás caminaba y miraba bien donde debía encontrarme con "la flaca" después del concierto, imaginaba como empezaría esta onda del Mr. Say No More rehabilitado, mi mente pequeña de imaginación no pudo crear algo tan perfecto; el telón bajó cerca de las 21:30, y por cierto ya no me quedaban uñas para morderme, las ansias, la tensión y las ganas de verlo me tenían impaciente y no sólo a mí, si no también a todo ese mar de gente q no se cansaba de corear su nombre, por fin telón abajo y esa figura mítica, ese bigote bicolor, ese genio, ese loco lindo hizo su aparición, "El Amor Espera" abrió el concierto, luego siguieron "Rap del Exilio", "No Soy un Extraño", "Cerca de la Revolución", "Chpi Chipi", y siguió con una performance que nunca le había visto, tranquilo, feliz, cordial con sus músicos, besándolos en algunos pasajes, interactuando con la gente (que la manejaba a su antojo), es verdad Charly García es el mismo loco lindo, pero esta vez el loco se puso el traje de genio y nos encantó con sus canciones. La línea blanca se terminó... dice parte de "Llorando en el Espejo" y es verdad esa línea blanca se termino y no volverá jamás.
Un listado de 25 canciones cumplido al pie de la letra, con un par de bonus track, "Hablando a tu Corazón" y el pesado "No Toquen" cerraron la noche del concierto que marca el regreso a los escenarios del más grande ícono del Rock en esta parte del mundo, la noche se terminó cuando el concierto acabó, todos regresaban a sus casas o a bares con la imagen de un García nuevo, todos regresaban a la realidad y se alejaban de Anhedonia, todos menos yo.
Acabó el concierto y unos minutos de espera sirvieron para poder luego pasar al tan ansiado backstage, la primera persona que vi ahí fue al tecladista el gran "Zorrito", después se asomó el "Negro" García López, los chilenos, y la más linda de todas, la señora que encanta con esa voz melodiosa y que se acopla tan bien a la del maestro, la bella Hilda Lizarazu. Desesperado y a punto del colapso nervioso con mi alma que no podia más, veo esa figura impresionante, 1.94 m. de altitud con más carne que de costumbre se asoma Charly García, esperé que un tipo de la farándula lo salude para poder acercarme y decirle simplemente "Gracias por el concierto de hoy", muy amable me dijo ¿Te gustó?, "me encanto", nos tomamos las fotos, hablamos un poquito más y lanzó "yo nunca hago esto. Ahora yo les voy a tomar la foto a ustedes", con una sonrisa y satisfecho se fue como llegó. la limusina negra lo esperaba en la puerta del cuartito lleno de camerinos y comida, después de unos minutos logré tomarme una foto con Hilda, una mujer como dije arriba, realmente encantadora, lanzando muy buena onda todo el tiempo y feliz, hablamos unos segundos y arribamos a otro músico, el Zorrito y terminamos con el "Negro" que nos dejó tirando cintura un momento pero después se disculpó de buena manera, por cierto el "Negro" nos preguntó dónde estaba el pisco y el tiradito, un poco de humor nunca está de más.
Así termino esta noche, con un día poco esperanzador que acabaría con un final feliz.
Quiero terminar esto agradeciendo eternamente a Charly García, a sus músicos por el gran concierto que nos brindaron hoy, a los chicos del público que nos portamos a la altura de las circunstancias, a Dios por darme la oportuinidad de conocer a su colega del Rock, a las personas que hicieron posible mi entrada al backstage y a la música a la buena música....
¡Aguante Charly!
¡Aguante esta vida feliz!
¡Aguante Say No More!
Y si en verdad me tomas en serio deberías saber por qué....
lunes, 21 de septiembre de 2009
Say No More
Lo bueno de ser fan es lo divertido que puede llegar a ser, mil locuras por alguien que sabe que existes pero que no sabe quién eres, sin embargo el fan sabe la vida entera del artista, manías, anecdotas y todo.
Domingo 20 de Septiembre del 2009, será una fecha recordada en el Rock and Roll de esta parte del mundo, el más grande llegó a Lima, para iniciar su gira de después de algún tiempo de para. Muy tranquilo esperó que todos los pasajeros y tripulantes del vuelo abandonen el aeropuerto, cerca de las 11 de la noche, por fin el maestro asomó su figura de largura interminable, con ese bigote de malicia trabajado a sangre y sal, muy calmado saludó a todo el grupo de aliados que le dieron la bienvenida, saludo muy rápidamente y se metió a la limousine negra que lo llevara al hotel donde se alojará hasta el día del concierto.
"Se le ve feliz", escuché decir a uno de los aliados, y en verdad sí que se le veía feliz, feliz y sorprendido, quizás no se esperaba este recibimiento con tantas personas coreando su nombre, cantando sus canciones, pidiendo tan sólo un saludo, mando besos, y saludo con la mano; ya en la limuosine bajó la luna de la ventanilla y con un alegría muy notoria.
El auto de lujo que llevaba al maestro se alejó entre las lcues de la ciudad, entre óvalos, y curvas, entre autos y avenidas, entre huecos y tráfico llegaron al hotel, donde un grupo más reducido lo esperaba para arengar su llegada.
Es más divertido ser fan, hoy estaré en el cuerpo de uno de ellos, hoy veré a Dios, hoy el mejor paseara por nuestra Lima gris, el más grande ya está aquí, y el miércoles nos iluminará con su obra, la obra que nadie podrá jamás superar.
¡Aguante Charly!
¡Aguante Say No More!
Domingo 20 de Septiembre del 2009, será una fecha recordada en el Rock and Roll de esta parte del mundo, el más grande llegó a Lima, para iniciar su gira de después de algún tiempo de para. Muy tranquilo esperó que todos los pasajeros y tripulantes del vuelo abandonen el aeropuerto, cerca de las 11 de la noche, por fin el maestro asomó su figura de largura interminable, con ese bigote de malicia trabajado a sangre y sal, muy calmado saludó a todo el grupo de aliados que le dieron la bienvenida, saludo muy rápidamente y se metió a la limousine negra que lo llevara al hotel donde se alojará hasta el día del concierto.
"Se le ve feliz", escuché decir a uno de los aliados, y en verdad sí que se le veía feliz, feliz y sorprendido, quizás no se esperaba este recibimiento con tantas personas coreando su nombre, cantando sus canciones, pidiendo tan sólo un saludo, mando besos, y saludo con la mano; ya en la limuosine bajó la luna de la ventanilla y con un alegría muy notoria.
El auto de lujo que llevaba al maestro se alejó entre las lcues de la ciudad, entre óvalos, y curvas, entre autos y avenidas, entre huecos y tráfico llegaron al hotel, donde un grupo más reducido lo esperaba para arengar su llegada.
Es más divertido ser fan, hoy estaré en el cuerpo de uno de ellos, hoy veré a Dios, hoy el mejor paseara por nuestra Lima gris, el más grande ya está aquí, y el miércoles nos iluminará con su obra, la obra que nadie podrá jamás superar.
¡Aguante Charly!
¡Aguante Say No More!
jueves, 17 de septiembre de 2009
Kuolema
Hermosa como la triste mirada de un niño huérfano,
de sonrisa temerosa y contagiante
que invita a no cerrar los ojos,
deseada por algunos y temida por el resto,
contundente al hablar,
cortante con las palabras que suele no pronunciar.
Visitando los lugares de mi lugar,
me encontró tirado en una cama
aburrida de tanta paz.
Hoy la vi, y se quedó a acompañar mi soledad,
hoy la muerte vino por mí.
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