Hace unos días, cuando iba al trabajo me sucedió algo extraño, algo que aun pienso...
Salía como es costumbre a trabajar, casi la 1:30 de la tarde, tomo el bus de siempre, estaba medio vacío, pero con pocos asientos libres, me siento en uno que da al pasillo al lado mío estaba un señor que bajó unas cuadras más arriba. Escuchaba "Rezo por vos" de Charly, cuando una chica de ojos grandes me hace señas para que le de permiso y se pueda sentar. Pasó, se sentó y siguió el camino, cuando iba terminando mi canción me toca el hombro y cuando me saco los auriculares, me dice: "Disculpe, me podría decir si este bus pasa por la avenida Angamos"
Sí, le digo amablemente....
Gracias, me sonrió...
Pude notar que tenía un acento extranjero, que ya lo había escuchado, era centroamericana (al menos eso creo)
Cuadras más adelante, la chica me vuelve a tocar el hombro, me dice: "Podría avisarme cuando lleguemos, es que no soy de aquí y no conozco muy bien"
Sí, claro... yo te aviso... y cuando me prestaba a colocarme los audífonos nuevamente, me pregunta: Vos para dónde va?
A mi trabajo, le dije sonriendo...
Ah ok... y su trabajo está lejos?
Eh... en Barranco unas cuadras más allá de donde tu bajas...
Ah, sí conozco, donde está el puente de los anticuchos...
Jajaja... sí... por ahí cerca, le dije...
Me sonrió... Siempre venís en este carro?
Sí... cuando no voy en taxi...
Y siempre a esta hora?
Depende, a veces más temprano, a veces más tarde...
En fin, hablamos de algunas cosas más que no recuerdo mucho, porque no le tomaba mucha atención a la conversación, para ser sincero, quería seguir escuchando mi música, pero traté de ser amable con la turista, cuando de pronto....
Y tenés novia?, no esperaba esa pregunta, de hecho, me tomó por sorpresa... Sí, le dije, creo que sí....
Creés, tenés o no tenés...
Sí tengo, pero es como si no, por ahora... hace cuatro días que no sé nada de ella... ni ella de mí....
Ah ok...
Discúlpame que sea tan metida...
No te preocupes... no hay problema. Le agarré confianza a la chica esta...
Sabes algo, a veces creo que me voy a quedar solo, creo que ese es mi destino, no sé, siempre desde niño me aluciné así, solo en un cuarto, con algunos libros, discos tirados por ahí, cigarros (aunque ya no fumo), pero bueno... un poco de alcohol y así... No sé si lo busco o si es lo que quiero, pero sabes? creo que mi relación está llegando a su fin, no sé, hay amor, pero somos muy distintos, ella a veces es muy necia y yo muy impulsivo, cuando estamos molestos nos cerramos los dos y ninguno ve más que su verdad, eso nos juega mal, muy mal...
En fin, yo creo que me voy a quedar solo...
Como la canción de Sui Generis, me dijo.... nuevamente me sorprendió...
Como la canción de Sui Generis, le dije... me miró y sonrió.... no hablamos más hasta que llegó a su paradero, la siguiente parada es Angamos, le dije. Ella asentó, se paró y cuando salía me dijo: Gracias, gracias y disculpa... Adiós.
Esa tarde, no dejé de pensar en lo sucedido, en esa chica extraña, de ojos grandes, de voz extraña, que me transmitía tanta paz que al final le dije lo que me agobiaba, no sé... creo que ella quería solamente que le cuente lo que me tenía intranquilo, lo que veía en mis ojos... no lo sé y nunca lo sabré, pero si alguna vez por esas casualidades de la vida, esa misma casualidad que hizo que te sientes a mi lado y responda tus preguntas, quién sabe por esas casualidades, leas estas líneas, quiero decirte ¡Gracias desconocida!....
domingo, 23 de junio de 2013
sábado, 9 de febrero de 2013
El silencio anhedónico
Un día la música dejó de sonar, y fue tan fuerte el silencio que salí corriendo sin un rumbo fijo, sin fijarme que ya me había alejado demasiado, pero a pesar de la distancia, el silencio aun seguía muy cerquita de mis oídos...
Cuando casi ya me había acostumbrado a ese ruidoso silencio, llegué a un campo hermoso, grande y eterno, verde y rojo, amarillo y naranja. El cielo azul, con nubes tan cercanass que casi se podían tocar, tanto me impresionó ese cuadro que olvidé rápidamente que aquel bullicioso silencio se había apoderado de mí.
Unos pasos más allá y algo cansado, decidí sentarme justo al lado de unos girasoles, grandes y hermosos, de pronto uno de ellos parecía botar de sus pétalos una suerte de lágrima...
¿Por qué llora el girasol?, pregunté a la nada....
Se cansó de amar, me respondió una mariposa...
Cuando casi ya me había acostumbrado a ese ruidoso silencio, llegué a un campo hermoso, grande y eterno, verde y rojo, amarillo y naranja. El cielo azul, con nubes tan cercanass que casi se podían tocar, tanto me impresionó ese cuadro que olvidé rápidamente que aquel bullicioso silencio se había apoderado de mí.
Unos pasos más allá y algo cansado, decidí sentarme justo al lado de unos girasoles, grandes y hermosos, de pronto uno de ellos parecía botar de sus pétalos una suerte de lágrima...
¿Por qué llora el girasol?, pregunté a la nada....
Se cansó de amar, me respondió una mariposa...
martes, 23 de octubre de 2012
Charly García, una para millones de vidas.
- Canción para mi muerte
- Necesito
- Dime quién me lo robó
- Estación
- Toma dos blues
- Natalio Ruiz
- Mariel y el capitán
- Amigo, vuelve a casa pronto
- Quizás porque
- Cuando comenzamos a nacer
- Posludio
- Cuando ya me empiece a quedar solo
- Bienvenidos al tren
- Un hada, un cisne
- Confesiones de invierno
- Rasguña las piedras
- Lunes otra vez
- Aprendizaje
- Mr. Jones, o pequeña semblanza de una familia tipo americana
- Lamentos, tribulaciones y ocaso de un tonto rey imaginario, o no
- Instituciones
- Tango en segunda
- El show de los muertos
- Las increíbles aventuras del Sr. Tijeras
- Pequeñas delicias de la vida conyugal
- El tuerto y los ciegos
- Música de fondo para cualquier fiesta animada
- Tema de Natalio
- Para quién canto yo entonces
- Juan Represión
- Botas locas
- La fuga del paralítico
- La niña juega en el gran jardín
- Blues del levante
- Nena
- Bubulina
- Fabricante de mentiras
- El fantasma de Canterville
- La mamá de Jimmy
- Fusia
- Viejo, solo y borracho
- Burbujas musicales
- Tu alma te mira hoy
- Las puertas de acuario
- Quiero ver, quiero ser, quiero entrar
- Mujer del bosque
- Todos los caballos blancos
- Antes de gira
- La colina de la vida
- Cómo mata el viento norte
- Boletos, pases y abonos
- No puedo verme
- Rock
- Por probar el vino y el agua salada
- Ah, te vi entre las luces
- Overtura 7.7.7
- Marilyn, la Cenicienta y las mujeres
- No te dejes desanimar
- Qué se puede hacer salvo ver películas
- Hipercandombe
- El vendedor de las muñecas de plástico
- Ruta perdedora
- Por las calles de Costa Rica
- Variaciones sobre música del alma
- Dos edificios dorados
- Hombre de mala sangre
- Sentado en el umbral de Dios
- Las dulces promesas
- Iba acabándose el vino
- Tema de los devotos
- Gaby
- Studio Jam
- Música del alma
- Eiti Leda
- El mendigo en el andén
- Separata
- Autos, jets, aviones, barcos
- Serú Girán
- Seminare
- Voy a mil
- Cosmigonón
- La grasa de las capitales
- San Francisco y el lobo
- Perro andaluz
- Frecuencia modulada
- Paranoia y soledad
- Noche de Perros
- Viernes 3 A.M.
- Los sobrevivientes
- Canción de Hollywood
- A los jóvenes de ayer
- Cuánto tiempo más llevará
- Canción de Alicia en el país
- La luna de marzo
- Mientras miro las nuevas olas
- Desarma y sangra
- Nayla
- Encuentro con el diablo
- Peperina
- Llorando en el espejo
- Con los ojos cerrados
- Cara de velocidad
- Esperando nacer
- 20 trajes verdes
- Cinemá Verité
- En la vereda del sol
- José Mercado
- Salir de la melancolía
- Lo que dice la lluvia
- No llores por mí, Argentina
- Popotitos
- Operación densa
- Despertar del mambo
- Rejas electrificadas
- Pubis angelical
- Monóculo fantástico
- All I dothe whole night through
- Sereno fantástico
- Trasatlántico Art Decó
- Caspa de estrellas
- Crimen, divina, productor
- Pubis angelical (vocal I)
- Pubis angelical (vocal II)
- Futuro pobre
- Tribunales del futuro pobre
- Todos los pubis juntos
- Yendo de la cama al living
- Superhéroes
- No bombardeen Buenos Aires
- Y vos también estabas verde
- Yo no quiero volverme tan loco
- Canción de dos por tres
- Peluca telefónica
- Inconsciente colectivo
- Nos siguen pegando abajo
- No soy un extraño
- Dos Cero Uno (Transas)
- Nuevos trapos
- Bancate ese defecto
- No me dejan salir (estoy verde)
- Los dinosaurios
- Plateado sobre plateado (Huellas en el mar)
- Ojos de videotape
- Terapia intensiva
- Conejo tecno
- Desfile agua y león
- Alicia va a la disco
- Agua y piano
- Chicas muertas
- Demoliendo hoteles
- Promesas sobre el bidet
- Raros peinados nuevos
- Piano bar
- ¿No te animas a despegar?
- No se va a llamar mi amor
- Tuve tu amor
- Rap del exilio
- Cerca de la revolución
- Total interferencia
- Ángeles y predicadores
- Culpable eternamente
- Pasajera en trance
- Gramercy Park Hotel
- Hablando a tu corazón
- La gente es la misma
- Necesito tu amor
- Buscando un símbolo de paz
- Parte de la religión
- Rap de las hormigas
- Adela en el carrousel
- No voy en tren
- Rezo por vos
- El karma de vivir al sur
- Ella adivinó
- En la ruta del tentenpié
- Obertura, títulos y presentación
- Anónimo musical
- Inocente llegada a la ciudad
- Tema de la radio
- Todo se revela alguna vez
- Callejón punk
- Ella sólo viste de blanco
- Persecución en la autopista
- Peces en el aire
- La ciudad se está apagando
- Tema final de Lo que vendrá
- No toquen
- Zocacola
- Fanky
- No me verás en el subte
- Ella es bailarina
- Anhedonia
- Suicida
- Fantasy
- A punto de caer
- Shisyastawuman
- Como me gustaría ser negro
- De mí
- Filosofía barata y zapatos de goma
- Reloj de plastilina
- Gato de metal
- No te mueras en mi casa
- Curitas
- Sólo un poquito no más
- Me siento mucho mejor
- Siempre puedes olvidar
- La canción del indeciso
- Himno Nacional Argentino
- Radio Pinti (primera parte)
- Radio Pinti (segunda parte)
- Dance, Pinti, Dace (Baila que ti fa bene)
- Tu amor
- Mientes
- Vampiro
- Rompan todo
- Mala señal
- 30 denarios
- Sólo Dios sabe
- Cucamonga dance
- Diana
- Happy and real
- Queen Elizabeth
- Mundo agradable
- No puedo dejar
- Ese tren
- A cada hombre, a cada mujer
- Hundiendo el Titanic
- Transformación
- Déjame entrar
- Nos veremos otra vez
- Si me das tu amor
- Muévete al hablar
- El tiempo es veloz
- Música del alma
- Parado en el medio de la vida
- Fotos de Tokio
- Casa de arañas
- Overture
- Víctima
- Jaco y Chofi
- Atlantis
- La sal no sala
- Chipi - Chipi
- Calle (taxi)
- Love is love
- Tema de amor
- Fax U
- Lament
- Intermedio
- Workin' in the morning
- Waitin'
- Kurosawa
- Chiquilín
- Andan (excerpt)
- James Brown
- Intraterreno
- No Sugar
- Atlantis
- Locomotion
- Andan (complete)
- There's a place
- You keep me hangin' on
- Positively 4th street
- Mellow Yellow
- Ticket to ride
- Little Wing
- Fifteen forever
- Build me buttercup
- Sweet Dreams
- Sittin 'on the dock of the bay
- fever
- Simphaty for the devil
- Te recuerdo invierno
- Estaba en llamas cuando me acosté
- Vemos...
- Canciones de jirafas
- Por favor, yo necesito un gol
- Alguien en el mundo piensa en mí
- A1
- Plan 9
- Contant Concept
- Say No More
- Cuchillos
- Casa Vacía
- Podrías entender
- Intuición
- El aguante
- Kill my mother
- Pedro trabaja en el cine
- No estaría mal
- Soldado de lata
- Correte Beethoven
- Tu arma en el sur
- Dos edificios dorados
- One to One (Demasiado Ego)
- Lo que ves es lo que hay (todo el mundo quiere olvidar)
- Sweet Home Buenos Aires
- It's only love
- Good Show (de las sombras a tu corazón)
- El chico del fin de semana
- El peso
- Poseidón
- Con su blanca palidez
- Sarabande
- El día que apagaron la luz
- Úsame un poquito más
- Yo soy su papá
- Afuera de la ciudad
- Tu pueblo también
- Cuando te vayas
- No es el fin
- Todos van al News Café
- Ten pena
- Aquí sin tu amor
- Aguante la amistad
- El chico y yo
- Espejos
- Monoblock
- Me tiré por vos
- Noveno B
- Digo de vos
- Sé mi nena
- Amo lo extraño
- Ya no te quiero
- Tu vicio
- I'm not in love
- Influencia
- Encuentro con el diablo
- El amor espera
- Película sordomuda
- Mi nena
- Tu vicio (gospel)
- Demasiado ego
- Influenza
- Dileando con un alma (que no puedo entender)
- Rehén
- Asesíname
- Linda bailarina
- Asesíname Stone
- VSD
- Tango
- Cretino
- Rock and Roll Yo
- Wonder (Love's in need of love today)
- Dealer
- Deberías saber por qué
- La medicina del amor
- No importa
- King Kong
- Pastillas
- Los fantasmas
- Corazón de hormigón
- Mirando las ruedas
- Break it Up
- In the city that never sleeps
- Telepáticamente
- La chica que se robó al mundo
- Cayendo en los brazos de la Venos de Milo
viernes, 7 de septiembre de 2012
Viernes 3 am
Hoy desperté agitado, sudando, recordé mientras dormía todo lo que había pasado, lo que viví y aun ocurre, quería salir corriendo de este cuarto, ta oscuro, tan solitario, tan mío, tan yo.
Era viernes, no recuerdo bien la hora, creo que el reloj marcaba las 2:35 a.m., recuerdo que estaba tan excitado que hasta sentía calentura, una especie de fiebre leve. De pronto en ese mismo instante recordé el fin de semana pasado, el sábado (seis días antes), estaba a estas horas bebiendo cualquier cosa que me pueda emborrachar, era mi única salida, mi escape para no pensar, para no volver a vivir lo vivido, y para dejar de vivir lo que hoy toca.
La imagen de una mujer, que no era la mía, una mujer mas bien distinta, de esas que nunca me gustaron, una de ellas, hoy me besa con pasión desenfrenada, y yo, dejando que todo pase, no pongo límites a sus deseos, el alcohol, la traición, el querer desaparecer, la depresión, todo ello te lleva a no poder tener control en tu vida, te hace ver lo bueno como malo, y lo malo como bueno, mientras pensaba que lo que hacia era lo correcto y vivía un engaño del que no podía ya salir.
Al reaccionar, me entraron ganas de llorar al ver que su rostro no era el de siempre, aquel rostro que llevaba en una foto dentro de mi billetera no estaba más, no estaría nunca más, un triste y casi imperceptible "Adiós" y salí corriendo del bar.
El domingo al despertar, no quise pensar en lo que había hecho con mi vida, en lo que habían hecho con mi vida, con mis sueños, con mi amor. Se habían llevado todo, lo habían dejado en un cuarto de 4x4 metros, con barrotes y sin ventanas, con soledad y sin culpas, sin respuestas y con muchas preguntas, todo se quedo dentro de esa soledad, esa misma soledad que hoy me agobia, me persigue y me arresta nuevamente, sin mayores culpas que por las que me encarcelaron, sin aclaraciones, ni declaraciones, sin juicios, ni sentencias.
Recuerdo que los primeros meses ahí dentro solía cantar las canciones que nos escribíamos. Los canas no eran tan malos en ese lugar, hasta conversaba con alguno, pero cuando le pedía casi llorando que me explique que hacía yo ahí, contrariado me decía: "No lo sé, ni sé por qué lo hacemos" y se iba pensando y mirando el suelo. Cuando me cambiaron de cárcel, me vendaron los ojos y con grilletes en manos y pies, me subieron a un auto o lo que sea, atrás íbamos cinco chicos y dos policías, nunca nos quitaron las vendas, ni los grilletes.
Por el camino, el aire helado, el frío y un poco de dolor de cabeza, pude darme cuenta que estábamos en la Sierra.
Bajen, grito con autoridad militar una voz ronca, caminamos cerca de diez o quince minutos, no debemos estar a mucha altura, pensé, porque no me había cansado por haber caminado ese tiempo, a pesar de que estaba muy débil, y eso que la comida en la cana no era tan mala, pero sólo el almuerzo era contundente (un poco de arroz, guiso o lentejas, una manzana y agua), solía ser el almuerzo, en el desayuno un poco de té y dos panes del día anterior o quizá anterior al de ayer.
Llegamos, las puertas eran de madera y parecía que era una casa antigua, por el rechinar de las bisagras, el piso era de madera y hacía más frío que allá afuera, bajamos unos escalones y a empujones me metieron ya sin grilletes en los pies, pero si en las manos y aun con la venda...
Estábamos los cinco, más un anciano. Nos presentamos:
Pablo, veinte años, estudia danza en la Católica, la noche que lo apresaron estaba en casa del novio, dormían cuando forzaron la puerta del departamento donde vivían, lo golpearon hasta dejarlo inconsciente.
Angello, comunicador, estaba por subir al avión, había ganado una beca para estudiar en Argentina, cuando pasó el último control se le acercaron dos tipos que le pidieron amablemente los siga, salieron del aeropuerto y subieron a un auto, sin mayores explicaciones, lo golpearon y taparon su rostro con una bolsa de tela negra. El día que lo arrestaron cumplía 25 años.
Ernesto, 32 años, el día de su graduación terminó muy borracho y no recuerda como lo apresaron, es lo único que dijo. Y a pesar de que habló poco su voz se me hizo familiar.
Rubén, tenía 19 años, era músico y niño aun, llorando nos contó que los policías entraron a romper todo en medio de un concierto que daba en el centro - golpearon tanto y a tantos - dijo. Casi sin respiración - mataron al baterista, él era mi hermano mayor, éramos los dos, no teníamos a nadie más - y se apoderó del lugar un silencio total.
Me llamo Luis, dijo una voz gastada por el cigarro, tengo 63 años, soy profesor de secundaria, enseño literatura. La mañana que me arrestaron, estaba por salir a la escuela, mi hija, gracias a dios, ya había salido, estábamos Watson, mi bulldog ingles, y yo. Tres tipos me tocaron la puerta, cuando abrí, muy amablemente me dijeron que tenían algo para mí y debía acompañarlos, iba a hacerles una pregunta cuando el más alto me abrazo y me dijo que no querían golpearme y que por favor colabore. Sabia que algo no andaba bien, ya se habían denunciado desapariciones en algunas zonas de la sierra, pero en la capital nunca había pasado nada.
Soy Roberto, dije, mañana cumplo 32, hace una semana que me arrestaron, fui a recoger a mi novia, a la universidad, dos tipos se me acercaron y sin decir palabra alguna me golpearon, me pusieron una bolsa de tela negra en la cabeza y me subieron a un auto, a dónde, no sé.
En ese lugar no sabían que era el desayuno o la cena, en su lugar nos daban un poco de agua con un tenue sabor a té, y el almuerzo no era mas que arroz blanco sin sal, un poco de carne de lo que sea, y un caldo de agua con sal y tres fideos. Ese fue mi alimento diario durante mi vida en prisión.
Aquel domingo en mi cuarto no quería pensar, ni recordar, ni nada.
No pude.
Los diálogos, las imágenes, los gritos, los golpes, todo lo recordaba con lujo de detalles, y sobre todo tu rostro, nunca olvidé en tanto tiempo tu rostro.
Esa madrugada de Viernes recordé todo lo que había recordado en la semana, me sentía triste, aburrido, con miedo, no tenía ganas de vivir.
Eran las 2:59 a.m. de la madrugada de ese viernes. Abrí el cajón de mi velador, saqué un arma que guardaba desde que salí de la cana, hace un año exactamente. Apreté las muelas al punto de casi quebrarlas, vi tu rostro, escuché decir "te amo", recordé nuestros sueños, tu sonrisa. No pude más.
Apreté el gatillo. lo último que vi fue mi reloj, 3 a.m.
Te vi hermosa, como la primera vez, como siempre...
Los que no pudimos más, nos fuimos.
Era viernes, no recuerdo bien la hora, creo que el reloj marcaba las 2:35 a.m., recuerdo que estaba tan excitado que hasta sentía calentura, una especie de fiebre leve. De pronto en ese mismo instante recordé el fin de semana pasado, el sábado (seis días antes), estaba a estas horas bebiendo cualquier cosa que me pueda emborrachar, era mi única salida, mi escape para no pensar, para no volver a vivir lo vivido, y para dejar de vivir lo que hoy toca.
La imagen de una mujer, que no era la mía, una mujer mas bien distinta, de esas que nunca me gustaron, una de ellas, hoy me besa con pasión desenfrenada, y yo, dejando que todo pase, no pongo límites a sus deseos, el alcohol, la traición, el querer desaparecer, la depresión, todo ello te lleva a no poder tener control en tu vida, te hace ver lo bueno como malo, y lo malo como bueno, mientras pensaba que lo que hacia era lo correcto y vivía un engaño del que no podía ya salir.
Al reaccionar, me entraron ganas de llorar al ver que su rostro no era el de siempre, aquel rostro que llevaba en una foto dentro de mi billetera no estaba más, no estaría nunca más, un triste y casi imperceptible "Adiós" y salí corriendo del bar.
El domingo al despertar, no quise pensar en lo que había hecho con mi vida, en lo que habían hecho con mi vida, con mis sueños, con mi amor. Se habían llevado todo, lo habían dejado en un cuarto de 4x4 metros, con barrotes y sin ventanas, con soledad y sin culpas, sin respuestas y con muchas preguntas, todo se quedo dentro de esa soledad, esa misma soledad que hoy me agobia, me persigue y me arresta nuevamente, sin mayores culpas que por las que me encarcelaron, sin aclaraciones, ni declaraciones, sin juicios, ni sentencias.
Recuerdo que los primeros meses ahí dentro solía cantar las canciones que nos escribíamos. Los canas no eran tan malos en ese lugar, hasta conversaba con alguno, pero cuando le pedía casi llorando que me explique que hacía yo ahí, contrariado me decía: "No lo sé, ni sé por qué lo hacemos" y se iba pensando y mirando el suelo. Cuando me cambiaron de cárcel, me vendaron los ojos y con grilletes en manos y pies, me subieron a un auto o lo que sea, atrás íbamos cinco chicos y dos policías, nunca nos quitaron las vendas, ni los grilletes.
Por el camino, el aire helado, el frío y un poco de dolor de cabeza, pude darme cuenta que estábamos en la Sierra.
Bajen, grito con autoridad militar una voz ronca, caminamos cerca de diez o quince minutos, no debemos estar a mucha altura, pensé, porque no me había cansado por haber caminado ese tiempo, a pesar de que estaba muy débil, y eso que la comida en la cana no era tan mala, pero sólo el almuerzo era contundente (un poco de arroz, guiso o lentejas, una manzana y agua), solía ser el almuerzo, en el desayuno un poco de té y dos panes del día anterior o quizá anterior al de ayer.
Llegamos, las puertas eran de madera y parecía que era una casa antigua, por el rechinar de las bisagras, el piso era de madera y hacía más frío que allá afuera, bajamos unos escalones y a empujones me metieron ya sin grilletes en los pies, pero si en las manos y aun con la venda...
Estábamos los cinco, más un anciano. Nos presentamos:
Pablo, veinte años, estudia danza en la Católica, la noche que lo apresaron estaba en casa del novio, dormían cuando forzaron la puerta del departamento donde vivían, lo golpearon hasta dejarlo inconsciente.
Angello, comunicador, estaba por subir al avión, había ganado una beca para estudiar en Argentina, cuando pasó el último control se le acercaron dos tipos que le pidieron amablemente los siga, salieron del aeropuerto y subieron a un auto, sin mayores explicaciones, lo golpearon y taparon su rostro con una bolsa de tela negra. El día que lo arrestaron cumplía 25 años.
Ernesto, 32 años, el día de su graduación terminó muy borracho y no recuerda como lo apresaron, es lo único que dijo. Y a pesar de que habló poco su voz se me hizo familiar.
Rubén, tenía 19 años, era músico y niño aun, llorando nos contó que los policías entraron a romper todo en medio de un concierto que daba en el centro - golpearon tanto y a tantos - dijo. Casi sin respiración - mataron al baterista, él era mi hermano mayor, éramos los dos, no teníamos a nadie más - y se apoderó del lugar un silencio total.
Me llamo Luis, dijo una voz gastada por el cigarro, tengo 63 años, soy profesor de secundaria, enseño literatura. La mañana que me arrestaron, estaba por salir a la escuela, mi hija, gracias a dios, ya había salido, estábamos Watson, mi bulldog ingles, y yo. Tres tipos me tocaron la puerta, cuando abrí, muy amablemente me dijeron que tenían algo para mí y debía acompañarlos, iba a hacerles una pregunta cuando el más alto me abrazo y me dijo que no querían golpearme y que por favor colabore. Sabia que algo no andaba bien, ya se habían denunciado desapariciones en algunas zonas de la sierra, pero en la capital nunca había pasado nada.
Soy Roberto, dije, mañana cumplo 32, hace una semana que me arrestaron, fui a recoger a mi novia, a la universidad, dos tipos se me acercaron y sin decir palabra alguna me golpearon, me pusieron una bolsa de tela negra en la cabeza y me subieron a un auto, a dónde, no sé.
En ese lugar no sabían que era el desayuno o la cena, en su lugar nos daban un poco de agua con un tenue sabor a té, y el almuerzo no era mas que arroz blanco sin sal, un poco de carne de lo que sea, y un caldo de agua con sal y tres fideos. Ese fue mi alimento diario durante mi vida en prisión.
Aquel domingo en mi cuarto no quería pensar, ni recordar, ni nada.
No pude.
Los diálogos, las imágenes, los gritos, los golpes, todo lo recordaba con lujo de detalles, y sobre todo tu rostro, nunca olvidé en tanto tiempo tu rostro.
Esa madrugada de Viernes recordé todo lo que había recordado en la semana, me sentía triste, aburrido, con miedo, no tenía ganas de vivir.
Eran las 2:59 a.m. de la madrugada de ese viernes. Abrí el cajón de mi velador, saqué un arma que guardaba desde que salí de la cana, hace un año exactamente. Apreté las muelas al punto de casi quebrarlas, vi tu rostro, escuché decir "te amo", recordé nuestros sueños, tu sonrisa. No pude más.
Apreté el gatillo. lo último que vi fue mi reloj, 3 a.m.
Te vi hermosa, como la primera vez, como siempre...
Los que no pudimos más, nos fuimos.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Soy ateo, gracias a dios
Desde muy chico siempre me interesaron dos temas, la muerte y la existencia de Dios, y es que quizás por venir de un colegio religioso era casi imprescindible el cuestionar algo que de por si, te lo imponen.
Los rezos, mandamientos, la iglesia, los curas, las monjas, la inquisición, las guerras, las plagas, el diluvio, en fin, mil y un cosas que desde muy niño hacían trabajar mi mente. Siempre escuché que Dios es amor puro, que él perdona todo y a todos, y a partir de ello comenzó mi cuestionario.
¿Cómo puede un ser que es todo amor, olvidarse de algunos que viven en la miseria absoluta, cómo puede este personaje tan lleno de piedad, dejar morir a niños en medio del desierto, convirtiéndose en la merienda de las aves rapases que aun agonizando picotean el cuerpecito de aquel pobre inocente?
No lo entiendo...
¿Cómo un Dios que todo lo ve, se hace el ciego cuando un representante suyo viola a menores, incluso de su mismo sexo, y tienen la desfachatez de condenar la homosexualidad, cómo si ama a todos por igual, es capaz de pedir sacrificios a sus fieles, pidiendo la vida de sus propios hijos?
Es obvio que el hombre tiene la culpa, exclusivamente de lo que pasa acá en la Tierra cuando algo se hace mal, pero cuando las cosas salen bien nos olvidamos del hombre y agradecemos a Dios, este dios que por su divinidad es un oportunista por excelencia, viene a desmerecer al hombre cuando éste tiene todo el mérito, en fin, así es la fe.
Recuerdo que en la adolescencia me interesé por descubrir nuevas experiencias religiosas, nuestro estado laico, tiene de laico sólo el título, porque desde que entras a un aula te imponen la religión católica, y eso que tus padres sin tu autorización te bautizaron, cuando no sabían que su hijo podría ser ateo, agnóstico o de alguna religión o secta diferente a la católica.
A lo que iba en la adolescencia me interesé por otras religiones, recuerdo que entre joda y joda, ingresé con algún primo a un lugar con nombre japonés, donde te hacían quitar los zapatos y dejarlos en una suerte de casillero sin seguro alguno, cuando entramos al salón, que era grande y blanco, con ventanas grades que dejaban entrar mucha luz, veo a algunos creyentes arrodillados frente a un hombre, y cuando nos disponíamos con mi primo a copiar la postura de los otros, escuchamos un grito de alguna mujer: "¡Mis zapatos!, ¡Me han robado mis zapatos!". Demás está decir que el caos se apodero del local, y nosotros fuimos los primeros en salir con un ataque de risa. Luego conocí a un amigo que era cristiano, fue realmente alucinante, nunca había visto tanto fanatismo en una religión, con sus canciones, sus puestas en escena, sus bautizos, y toda esas cosas que me causaban mucha risa, pero que también alimentaban mis dudas, ¿Es natural no sentir la presencia de un dios en el alma, es condenable que cada vez que escuche a alguien decir, "gracias dios mío por salvar a mi hijo", yo piense por qué no le agradeces al doctor que lo operó, es natural que le haga promesas a dios sólo cuando Alianza iba perdiendo o pedirle que nos regale el campeonato?
Estaba muy confundido, tenía miedo es cierto, porque si Dios existía iba a ser castigado por él, a pesar que todo lo perdona...
Soy ateo por convicción, por experiencia y porque no creo en un dios perfecto, en un creador que no se equivoca, en un ser incapaz de errar, porque si fuese así, nosotros no seríamos lo que somos, imagen y semejanza. Y si existe no me arrepiento de no creer en un ser tan diabólico que condena al que cuestiona y deja morir a su creación sin mover si quiera un dedo.
Soy ateo y estoy orgulloso de serlo y me gustaría que mis hijos se cuestionen la existencia de dios. Ser ateo señores no es tener una enfermedad mortal, no merecemos, ni queremos su lástima, ser ateo queridos amigos es abrir la mente, es negarse a la imposición de unos cuantos que creen tener la verdad de su parte, ser ateo no es ser malo, es poder gozar de la libertad de hacer lo que uno quiere sin remordimientos, ni culpas divinas.
En resumen, soy ateo, gracias a dios!
Los rezos, mandamientos, la iglesia, los curas, las monjas, la inquisición, las guerras, las plagas, el diluvio, en fin, mil y un cosas que desde muy niño hacían trabajar mi mente. Siempre escuché que Dios es amor puro, que él perdona todo y a todos, y a partir de ello comenzó mi cuestionario.
¿Cómo puede un ser que es todo amor, olvidarse de algunos que viven en la miseria absoluta, cómo puede este personaje tan lleno de piedad, dejar morir a niños en medio del desierto, convirtiéndose en la merienda de las aves rapases que aun agonizando picotean el cuerpecito de aquel pobre inocente?
No lo entiendo...
¿Cómo un Dios que todo lo ve, se hace el ciego cuando un representante suyo viola a menores, incluso de su mismo sexo, y tienen la desfachatez de condenar la homosexualidad, cómo si ama a todos por igual, es capaz de pedir sacrificios a sus fieles, pidiendo la vida de sus propios hijos?
Es obvio que el hombre tiene la culpa, exclusivamente de lo que pasa acá en la Tierra cuando algo se hace mal, pero cuando las cosas salen bien nos olvidamos del hombre y agradecemos a Dios, este dios que por su divinidad es un oportunista por excelencia, viene a desmerecer al hombre cuando éste tiene todo el mérito, en fin, así es la fe.
Recuerdo que en la adolescencia me interesé por descubrir nuevas experiencias religiosas, nuestro estado laico, tiene de laico sólo el título, porque desde que entras a un aula te imponen la religión católica, y eso que tus padres sin tu autorización te bautizaron, cuando no sabían que su hijo podría ser ateo, agnóstico o de alguna religión o secta diferente a la católica.
A lo que iba en la adolescencia me interesé por otras religiones, recuerdo que entre joda y joda, ingresé con algún primo a un lugar con nombre japonés, donde te hacían quitar los zapatos y dejarlos en una suerte de casillero sin seguro alguno, cuando entramos al salón, que era grande y blanco, con ventanas grades que dejaban entrar mucha luz, veo a algunos creyentes arrodillados frente a un hombre, y cuando nos disponíamos con mi primo a copiar la postura de los otros, escuchamos un grito de alguna mujer: "¡Mis zapatos!, ¡Me han robado mis zapatos!". Demás está decir que el caos se apodero del local, y nosotros fuimos los primeros en salir con un ataque de risa. Luego conocí a un amigo que era cristiano, fue realmente alucinante, nunca había visto tanto fanatismo en una religión, con sus canciones, sus puestas en escena, sus bautizos, y toda esas cosas que me causaban mucha risa, pero que también alimentaban mis dudas, ¿Es natural no sentir la presencia de un dios en el alma, es condenable que cada vez que escuche a alguien decir, "gracias dios mío por salvar a mi hijo", yo piense por qué no le agradeces al doctor que lo operó, es natural que le haga promesas a dios sólo cuando Alianza iba perdiendo o pedirle que nos regale el campeonato?
Estaba muy confundido, tenía miedo es cierto, porque si Dios existía iba a ser castigado por él, a pesar que todo lo perdona...
Soy ateo por convicción, por experiencia y porque no creo en un dios perfecto, en un creador que no se equivoca, en un ser incapaz de errar, porque si fuese así, nosotros no seríamos lo que somos, imagen y semejanza. Y si existe no me arrepiento de no creer en un ser tan diabólico que condena al que cuestiona y deja morir a su creación sin mover si quiera un dedo.
Soy ateo y estoy orgulloso de serlo y me gustaría que mis hijos se cuestionen la existencia de dios. Ser ateo señores no es tener una enfermedad mortal, no merecemos, ni queremos su lástima, ser ateo queridos amigos es abrir la mente, es negarse a la imposición de unos cuantos que creen tener la verdad de su parte, ser ateo no es ser malo, es poder gozar de la libertad de hacer lo que uno quiere sin remordimientos, ni culpas divinas.
En resumen, soy ateo, gracias a dios!
jueves, 30 de agosto de 2012
Extraño ser
Hace mucho que no escribo, no porque no
tenga de qué, al contrario hay muchas cosas para hacerlo, sin
embargo hay que tener ganas, hay que agarrar la lap top y comenzar a
teclear... últimamente me siento raro, raro conmigo, con el mundo,
con la persona que amo, con todos, y es que creo me cuesta mucho
adaptarme a los cambios, y más si son radicales o que modifiquen
bastante mi forma de vivir, mi rutina, mi monotonía.
Nunca pensé hablar de monotonía en mi
vida, nunca pensé hablar de ello, quizá sea la edad, quizá el que no pasa nada, quizá mis pocas ganas de seguir, mi aburrimiento rápido de todo o quizá simplemente es que siempre lo fui y no lo quise ver.
Hoy que todo es raro, que el mundo, mi mundo, gira al revés, hoy que el amor se ha transformado en carencia (que no suene a reclamo, simplemente es como se percibe en el ambiente), hoy que el tiempo se volvió enemigo, que las ganas se aburrieron de esperar un sábado, que los sábados lloraron cuando aún quedaban algunas risas en el cajón que guarda el domingo, hoy que todo eso pasa me siento extraño, y extraño las risas, el andar por las calles sin rumbo o con rumbo, el codo a codo, el ver a los extraños sonreír, hablar hasta que la boca reseca de tantas palabras se calle con un beso, y con ese mismo beso despertar con una sonrisa que nos invitaba a soñar.
Es extraño extrañar todo eso, cuando sé que está ahí, pero que cada vez cuesta más agarrarlo, porque cada día me alejo más y más, y es que de pronto lo hago para que no duela la despedida, para que cuando la herida esté abierta cicatrice rápido, llámenlo temor si quieren, miedo, terror, lo que quieran decirle, no sé porque es extraño sentirme tan extraño, de repente porque extraño lo que era, lo que pude ser, de pronto porque siempre me extrañé y nunca fui lo que creí ser.
Hace mucho, casi un año atrás, escribí algo diciendo que estaba jodido y enamorado, y creo que sí, es así... La cabeza jode y mucho, pregunta, piensa, planea, mil cosas hace el hijo de puta y hasta reprime con fuerza y rabia al corazón cuando éste quiere amar.
Necesitaba vomitar todo, o parte, o tal vez nada... pero necesitaba hacerlo.
sábado, 19 de mayo de 2012
Luz de Luna
A mitad de un otoño sui generis, el frío me ataca como de costumbre, solo, con ánimos de escribir, con cierta melancolía en el alma y con un nudo en el pecho, pero sin dos cosas fundamentales: las noches eternas y el cigarro, lo primero un poco difícil de lograr (el trabajo no me permite por el momento desvelos) y el segundo un poco más fácil de alcanzar (los vicios siempre te reciben con los brazos abiertos, además nunca lo dejé del todo y alguna noche por ahí lo extraño).
La música en las orejas me ayuda a calmar un poco la pena de la soledad cuando te visita sin que la llames, el sinsabor de un fin que esperabas no tenga fin, duele más aun. Los sueños que no sueñan más, los abrazos que no abrigan, los besos que hoy saben a sal, la mirada ciega que apagó la luz del camino que se supone debíamos seguir, en fin todas esas cursilerías que hasta hace poco me hacían feliz, hoy no están más. La vida siempre te da pero te quita sin pedir permiso, y casi siempre te quita lo que más quieres, si la luchas eres grande, si te quedas parado eres mediocre, etiquetas de la sociedad.
Este otoño me agarró con un golpe en la garganta, conatos de fiebre y dolores de cabeza. A los treinta y un años, uno ya no se es un jovencito, no se es un chico de quince, ni se es uno de veinte, menos de veinticinco, ni si quiera de treinta, a los treinta y un años, creo es la edad perfecta para saber ¿qué hacer con tu vida, formar una familia o vivir en soledad, despegar profesionalmente o quedarte como un empleado más, comprar una casa o un departamento, o vivir arrendando hogar?, en fin, todas esas cosas. Yo por mi parte creo que elegí hace mucho tiempo, casi inconscientemente, cuando imaginaba a un viejo solitario, en un cuarto muy poco iluminado, con un cigarro a medio fumar, algo de alcohol, algunos libros tirados, una radio vieja, una tele de esas a tubos, el recuerdo de algún logro realizado y cierta paz que inquieta y es que anoche dormí con esa idea nuevamente en la cabeza y hasta la soñé, fue rarísimo, siempre me gustó esa suerte de visión de mi futuro, pero anoche la sentí como una pesadilla, y en la madrugada, cuando desperté sentí un vacío muy grande, una pena que jamás había sentido antes, quería huir, salir a algún lugar donde no conozca a nadie, esconderme de mí, no ver nunca más un espejo, simplemente, y aunque suene contradictorio, quería alquilar un cuarto viejo y envejecer ahí, con mis recuerdos y penas, con mis sueños que no sueñan, y con las fotos grabadas en mi cabeza.
Es cómica hasta el punto de convertirse en dramática esta escena llamada vida, es compleja y hasta aburrida, es intensa y lerda, desgastante y embriagadora, es lo que toca vivir, algunos con familias, otros sin ellas, algunos con hijos otros sin bebes, unos con amor otros con mentiras, algunos que luchan siempre otros que se cansan a los treinta y un años.
La música en las orejas me ayuda a calmar un poco la pena de la soledad cuando te visita sin que la llames, el sinsabor de un fin que esperabas no tenga fin, duele más aun. Los sueños que no sueñan más, los abrazos que no abrigan, los besos que hoy saben a sal, la mirada ciega que apagó la luz del camino que se supone debíamos seguir, en fin todas esas cursilerías que hasta hace poco me hacían feliz, hoy no están más. La vida siempre te da pero te quita sin pedir permiso, y casi siempre te quita lo que más quieres, si la luchas eres grande, si te quedas parado eres mediocre, etiquetas de la sociedad.
Este otoño me agarró con un golpe en la garganta, conatos de fiebre y dolores de cabeza. A los treinta y un años, uno ya no se es un jovencito, no se es un chico de quince, ni se es uno de veinte, menos de veinticinco, ni si quiera de treinta, a los treinta y un años, creo es la edad perfecta para saber ¿qué hacer con tu vida, formar una familia o vivir en soledad, despegar profesionalmente o quedarte como un empleado más, comprar una casa o un departamento, o vivir arrendando hogar?, en fin, todas esas cosas. Yo por mi parte creo que elegí hace mucho tiempo, casi inconscientemente, cuando imaginaba a un viejo solitario, en un cuarto muy poco iluminado, con un cigarro a medio fumar, algo de alcohol, algunos libros tirados, una radio vieja, una tele de esas a tubos, el recuerdo de algún logro realizado y cierta paz que inquieta y es que anoche dormí con esa idea nuevamente en la cabeza y hasta la soñé, fue rarísimo, siempre me gustó esa suerte de visión de mi futuro, pero anoche la sentí como una pesadilla, y en la madrugada, cuando desperté sentí un vacío muy grande, una pena que jamás había sentido antes, quería huir, salir a algún lugar donde no conozca a nadie, esconderme de mí, no ver nunca más un espejo, simplemente, y aunque suene contradictorio, quería alquilar un cuarto viejo y envejecer ahí, con mis recuerdos y penas, con mis sueños que no sueñan, y con las fotos grabadas en mi cabeza.
Es cómica hasta el punto de convertirse en dramática esta escena llamada vida, es compleja y hasta aburrida, es intensa y lerda, desgastante y embriagadora, es lo que toca vivir, algunos con familias, otros sin ellas, algunos con hijos otros sin bebes, unos con amor otros con mentiras, algunos que luchan siempre otros que se cansan a los treinta y un años.
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