viernes, 13 de marzo de 2009

Sin puntos ni comas

Sin puntos ni comas me presentaron al mundo una mañana pre primaveral,
Condenado a vivir una vida que no elegí en un mundo donde no pedí vivir,
Recordando recuerdos que jamás creí y leyendo libros que nunca escribí,
Sin puntos ni comas me comí el bajón de la depresión por el amor irreal
Que te eleva al cielo y de un puntapié te larga al infierno para saciar tu desamor
Tratando de escapar de mi alma que endrogada me persigue por las calles vacías
Sin puntos ni comas aprendí que la pasión importa cuando quieres algo de verdad
Que es mejor un tornamesa que un equipo de sonido de última generación
Que lo negro es blanco si lo ves con rapidez y que lo transparente no existe
Sin puntos ni comas agregué a mi vida una felicidad eterna llena de dolor
Me compré los pasajes para mi viaje a la isla del desamor
Olvidando mis pastillas para no soñar en el melotrón.
Sin puntos ni comas se presenta mi alma desnuda para que todos la vean
Ocultando lo que no puedo mostrar, mi rostro, mi amor y mi paz.
Descubriendo los sentimientos que nunca conocí y que alguna vez perdí
Careteando con los presuntuosos y con las mujeres bonitas que visten a la moda
Sin puntos ni comas pasa mi vida entre las veletas de los que no son libres
Entre las cárceles de la vida de esta sociedad podrida y hastiada de vivir
Sin puntos ni comas aprendí que lo bueno no es lo que te hace feliz sino lo que recuerdas por siempre, lo que te enseña, y lo que te asusta.
Las manos que no tocan más, me recuerdan la novia que nunca tuve.
Sin puntos ni comas mi vida se pasó como un tren,
Pintando de colores lo claroscuro de mi ser, dejando al anochecer mi gama de grises
Escuchando canciones que me recuerdan que lo que viví no vuelve más
Sin puntos ni comas me río en la cara de los que tienen aires de grandeza
De los vendidos, por que siempre van a llevar esa carga en su ser,
De los que hacen lo que yo hice ayer, de los que recogen lo que yo deseché
Sin puntos ni comas me despido cuando me aburro y me piro al vacío de la soledad
Me retiro y aíslo de la gente que me satura y me hincha las pelotas
Me tiro un balazo en la sien cuando no quiero más volver.

jueves, 12 de marzo de 2009

Cuando Dios y el Diablo se amisten


De pronto el desconcierto, gritos, bulla, disparos a lo lejos, sirenas de policías y ambulancias todo muy difuso, una mujer desesperada no sabía para donde ir, corría hacia un lado y regresaba al otro, el mundo parecía girar al revés, la tierra temblaba como nunca, el suelo agrietado y enfurecido, era como si algún monstruo propio de una película de horror de los 50s, quisiera salir de su celda infernal subterránea, o quizás todos los sirvientes y el mismo Satán quería mudar su eterno reino de fuego por uno más cálido. La tierra no paró de temblar, de pronto el día se hizo de noche, y el cielo comenzó a llorar la histeria de los asustados se reflejaba en relámpagos, truenos, rayos, y mucha, mucho agua comenzaron a calmar las vibraciones del suelo, esta vez el castigo no venia del inframundo, ahora era una condena divina.
Los más fieles señalaban con dedo acusador a todos los pecadores (claro ellos nunca pecaron en sus cabezas, pero en sus almas el negro es el color más claro que conocen), los niños sin saber lo que pasaba corrían y cantaban como un prolijo Sinatra bajo la lluvia, pero, en verdad ¿quién sabía exactamente qué pasaba?, creo que ni el mismo Dios ni el mismo Diablo podían darnos una respuesta contundente o de pronto era una batalla de fuerzas, el Demonio luchando con sus armas desde el fondo del suelo y Dios en lo más alto del infinito mandando todo su arsenal en un diluvio, y claro el ring de lucha nuestro querido planeta.
El mundo era un caos, volcanes erupcionaban, las lluvias ocasionaban derrumbes y huaycos, maretazos, tsunamis, todo a oscuras, un eclipse eterno nos quitó la visibilidad, y dejamos de videar todo lo que alguna vez nos pareció divino y hoy aborrecemos, tememos, odiamos, nos escondemos de nuestras culpas con dos “Padre Nuestro”, “Ave María”, “Credo” o lo que cada cual sabía o recordaba de su irritante infancia en una escuela católica llena de hipocresías y herejías divinas, permitidas por su Dios.
La nieve se deshelaba, el mar enfurecido nos anunciaba la ira de Poseidón, de repente nuevamente los temblores azotaron cada uno de los continentes, parecía que el séquito demoníaco estuviese a punto de atravesar la pequeña capa que nos aísla del infierno, algunos exagerados dicen haber visto un perro con tres cabezas y cola de serpiente (Cancerbero), otros a la Hidra, Íncubo, Súcubo, Djinn, en fin todos los compinches satánicos, nunca faltan esos que se alimentan del pánico e ignorancia de la gente.
Los ladrones no tenían valor para robar, los asesinos rezaban y pedían perdón por sus asesinatos, los estafadores prometían ser mejores, los mentirosos juraban amor a Dios si todo pasaba, todo era una tragicomedia digna de un premio de cine, el cielo pintado de azul marino nos recordaba que cuando los dioses y demonios se enfurecen no hay plegaria que pueda saciar su sed.

Así continuó la vida en la Tierra entre agua celestial y fuego infernal, los niños y hombres iban desapareciendo, los animales no resistieron mucho tiempo y murieron casi todos, solamente quedaron algunas ratas (con el pasar del tiempo se reproducieron en gran número), e insectos portadores de enfermedades que sin medicinas causarían una muerte lenta y segura. El olor era nauseabundo, había que caminar con mucho cuidado pues te podías tropezar con algún cadáver ya sea humano o animal, esto era peor que cualquier cuadro del fin del mundo, esto, era la vida misma, la vida que quizá nos merecemos o la que nos tenía preparada Dios y el Diablo.

No sé cuantas horas o días pasaron no tenía como darme cuenta, todo era azul oscuro, no había noche ni día, no vimos más la luz del Sol, no vimos más una planta que purifique nuestro dañado y contaminado oxigeno, no contamos mas cuentos de Hadas, no habían Cenicientas, ni Caperuzas, ni Alicias, ni Cerditos, nada de eso se contaba a los niños antes de dormir, simplemente se les lloraba y rezaba y se le pedía a Dios lo tenga en su gloria, que de seguro era mucho más calma que la que hoy mata a nuestros niños.
Al poco tiempo en el mundo sólo quedaron los jóvenes y algunos adultos que habían tenido una vida muy sana, los ancianos y niños se fueron en las primeras horas del Armagedón. La batalla fue intensa y no se dio tregua alguna, Dios quería ganar pero el Diablo respondía a sus armas con peores y constantes ataques, rayos eran repelidos con erupciones volcánicas, lluvia con temblores, truenos con tsunamis, en fin para cada castigo celestial había una respuesta terrenal o mejor dicho infernal. Nunca vi nada parecido a esto, la Tierra era un concierto en canon de llantos y lamentos, de rezos y misas de todas clases, hasta las ratas, que se reproducieron en gran número, parecían pedir con sus miradas al cielo que se acabe de una vez por todas. Recuerdo que en alguna lluvia eléctrica que me tocó vivir, vi a un hombre atragantándose con uno de estos roedores, su cara de espanto y asco no tenía forma de ser descrita, es más creo que él mismo no se creía que estaba alimentándose de una rata recién muerta, y es que en verdad sólo nos quedaba comer eso, no habían por mucho más tiempo cuerpos frescos para alimentarse, al poco tiempo las ratas se habían convertido en el maná de los tiempos de muerte. Desconozco el número de personas que aún quedaban en nuestro planeta pero asumo que eran muy pocos, todo fue tan rápido e intenso que nadie estuvo preparado y de a muchos murieron, era común tropezar con brazos, piernas, dorsos, cabezas de todo tipo de ser vivo.
En el mar no era diferente todo ese movimiento debió haber causado algún daño se dice que en las zonas costeras el mar varaba a cada instante nuevos peces, algunos cuentan que un monstruo con cuerpo de dinosaurio y aletas de pez abandono un lago conocido y se perdió en la maleza, historias como esa no paraban de escucharse, ballenas, tiburones, delfines, ostras, peces pequeños, medianos, y hasta peces que nunca antes habíamos visto con aspecto algo terciario aparecían en las arenas de las playas, este es nuestro planeta señores, ahora si podemos decir bienvenidos al Edén.

Soportamos no mucho más de lluvias, temblores y demás, de pronto la noche poco a poco se volvía claridad, el cielo azul marino estaba naranja, el aspecto de los que sobrevivimos todavía, era como el de los cavernícolas de las películas y no es para menos, un sol radiante nos invitaba a soñar, quizás somos los elegidos me susurro el tipo que feliz me abrazaba, una mujer desnuda corría y bailaba en una pista de baile hecha con cuerpos muertos, al fondo aprecié una pareja abrazados y caminando juntos sus últimos pasos, el hombre parecía que iba a morir antes que ella, y efectivamente pocos metros antes de llegar el tipo se desvaneció curiosamente en el único pedacito de concreto que quedaba limpio (llamémosle limpio al único lugar sin un muerto), la mujer sin más lágrimas que botar lo beso, se recostó en su pecho y lo abrazó tan fuerte que parecía que sus venas verdes se salían de su piel ahora casi transparente.
Con mi buen y nuevo amigo caminamos por todas las calles de la ciudad, si es que se le puede llamar calle a lo que quedaba de una mal llamada ciudad, el dibujo era el mismo muerte y más muerte, ratas en festines eternos moscas por todos lados, agua y mas agua, mierda en cada paso encima de los muertos, realmente hubiese preferido morir a estar viendo este cuadro repugnante y denigrante. Que bueno nuestro Dios le dije al tipo que me acompañaba, el sólo sonrió con la boca medio torcida.
El día parecía eterno y el calor era insoportable, el sol quemaba sus rayos penetraban hasta los huesos, sin agua era difícil sobrevivir, como extrañaba la lluvia y la oscuridad pensé, mi nuevo amigo se recostó en un muro que se había mantenido en pie y decidió no moverse más quedarse a esperar a la muerte o a la noche lo que primero llegue, él y yo discutimos por un tiempo no muy prolongado, y decidí no quedarme a ver su muerte, seguí avanzando pensando encontrar otro ser vivo, pero lo único que encontraba eran ratas comiendo personas, embarradas en mierda, mierda y más mierda alrededor. Estaba a punto de volverme loco no podía más y maldecía a mi orgullo y el no haberme quedado con el tipo vivo que ya a estas horas debería haber muerto, me recosté esperando el atardecer que nunca llegó, entonces pensé la guerra terminó, el fin del mundo ya pasó y somos pocos los que sobrevivimos y hoy lo contamos, Dios y el Diablo son amigos como antes que bueno por ellos, tuvieron que matar a mucha gente y ver sufrir a otros, hicieron que las personas caigan en la más profunda humillación, hicieron que la denigración sea la insignia de esta batalla, no les importo niños, ni ancianos sólo su guerra, su divina y satánica guerra, menos mal el altruismo de Dios es infinito, lamentablemente su ring de pelea fue nuestro planeta, que orgullo vimos en vivo y en directo el Armagedón, las armas infinitas de Dios y el poder del Diablo, el ring quedo hecho mierda y los espectadores que quedamos vivos aún esperamos nos devuelvan los boletos para guardarlos de recuerdo, hoy el ring nos cuenta en forma de un cuadro surrealista y aberrante la fuerza de Dios y el Diablo. Hoy yo medio muerto veo la luz al fondo del túnel, y veo que ésta nunca más se apagará, gracias Dios por darnos tu luz divina y alumbrar nuestro camino con este sol eterno que nos quita la vida.

sábado, 28 de febrero de 2009

La Ruta Perdedora

Sé de un mago que habla con los peces,
sé de un mundo en el espacio habitado por un dios,
sé que vivir mucho es mucho mejor
y yo sé también que mi vida es tan triste,
como un tonto me creí lo que dijiste
“nuestra casa será blanca y buena
nuestra casa será verdadera,
nuestra ciudad será hermosa desde hoy”
Y ahora escucho que la casa grita:
“Bienvenidos a la ruta perdedora”

Sé que nunca seré un buen payaso
sé que mi vida es triste y que vivo con dolor
sé que a veces ni siquiera soy yo
y no sé quién es el tonto en el espejo
y mi alma no me quiere y se va lejos
y busco un sonido en las paredes
y me escapo con los trenes
y en las calles me persigo con razón
los carteles luminosos gritan
“Bienvenido a la ruta perdedora”.

jueves, 19 de febrero de 2009

Salir de la Melancolía

Hoy después de mucho tiempo me pregunté cosas acerca del amor, y es que cuántas formas puede tomar éste; ¿qué pasa cuando el amor se transforma en una obsesión, en una necesidad enfermiza, cuando nos pone vendas tales que nos permiten ver las cosas tal cual pero sin embargo no somos capaces de ponerle un punto final por miedo a no ver más a la persona que supuestamente se “ama”?.
No creo haber amado más de una vez, con tanta pasión y decisión como lo hice, creo que nunca antes lo había hecho, y de verdad es un sentimiento que te envuelve en una realidad diferente, es una burbuja que mientras es fuerte se convierte en impenetrable y sublime, pero cuando las cosas se complican es cuando esta burbuja se comienza a agujerear y se vuelve frágil, angustiante y toma mil direcciones, es susceptible a las caricias y palabras ajenas, estás atento a la realidad y a lo que puede venir, te transformas en un tipo que busca encontrarse, que busca lo que se perdió en los semáforos, y puedes encontrarlo de mil formas, con amigos, mujeres, trago, en fin.
Hay amores en donde todo está permitido, pero en realidad ¿eso es amor? No lo sé, el amor es tan relativo como la belleza, hay miles de formas de amar, pero todas llevan a un mismo destino, la felicidad; mas qué pasa cuando ésta se convierte en paranoia, en obsesión, y esta burbuja cambia sus curvas por aristas y su transparencia se vuelven barrotes de hierro. No hay salida, no hay vuelta atrás.
Lo más difícil de enamorarse es aceptar que se acabó todo, algunos tienen el don de asumirlo de manera muy rápida e incluso como si mucho no les afectara, otros pueden vivir con esa angustia por siempre, y de una u otra forma creo es necesario no estar solo, un apoyo importante son siempre los amigos (para mí punto importantísimo, comienzo y fin de todo). Y ¿qué si te encierras en la soledad, si lo único que tenías esa era persona q decía te amaba, y que nunca dio un poquito de lo que esperabas, qué si te alejo de todas las personas que te querían y que querían ayudarte?, ¿Dónde más vas a ir?
A veces damos demasiado y no nos importan si lo que recibimos es suficiente, no nos interesa en verdad, bueno a mí me paso algunas vez, no tuve frenos en dar; en fin el caso es otro, volviendo a mis cuestionamientos ¿cuándo se transforma el amor en algo que es difícil de llevar?, ¿cuándo se acaba la magia, cuándo el corazón deja de acelerarse al ver a tu otra mitad?, ¿por qué algo que te llena de pronto no satisface más tus emociones, tu alma, tu cuerpo?. Es algo que siempre me pregunto, y es ese seguramente mi miedo a volver a sentir este sentimiento, pero cuando ya no hay más camino que recorrer y pierdes tu brújula ¿qué hacer?, salir corriendo y huir, quedarte y luchar sin armas contra un ejército, volar y ver tu vida desde arriba a veces suele ser una pena placentera, masoquista, aberrante y hasta surrealista.
Quisiera tener el don de hacer ver a las personas que el amor es una etapa en la vida, un acontecimiento más que cuando se termina lo recuerdas con una emoción delirante y cierta melancolía, quisiera poder abrir los ojos de los que sufren de amor y ponerles el freno a su penuria, quisiera que no pasen por lo que muchos hemos pasado, y aunque le contemos que todo se supera y que no hay que mirar atrás mientras el miedo al pasado aún esté latente y a pesar de todo eso no nos la creemos ni nosotros mismos, ¿cómo podemos ayudar?. No hay forma de salir de la melancolía eterna de sufrir de amor.
Quise encontrar respuestas cuando comencé a preguntarme todo esto pero lo único que encontré fueron más cuestionamientos, preguntas y repreguntas que no hallaban respuestas si no más y más preguntas.

martes, 17 de febrero de 2009

Encuentro con el Diablo

Estaba el Diablo sentado en una silla rodeado de su séquito de brujas, una mesa redonda, más bien grande, de madera antigua y pesada, y un olor a azufre insoportable, de porte elegante, con una confianza que le se la ganó a base de terror, y una risa torcida parecida a la de Dios.

En su elegante mesa tenía diversos potajes y de los más exquisitos que nunca jamás había visto, parecía un cuadro surrealista robado de alguna iglesia satánica entre Mandrágoras y Salem, un asiento vacío hacía presagiar que los invitados no estaban completos y que el aquelarre esperaba esta vez una visita diferente.

Al fondo del pasillo que da a la entrada al comedor de Don Diablo, se encuentra un tipo común y silvestre, flaco, un poco temeroso, algo tímido, con el pelo hasta los hombros, que se comía los dedos de tanta angustia (y creo no es para menos, ¿quién antes ha podido sentarse a cenar con el mismísimo Diablo?).

Todo estaba bien alumbrado, es decir no había ni un rincón si un mínimo de luz, y aunque dicen el infierno arde por las llamas donde cumplen su condena las almas pecadoras, hoy creo que las llamas se agotaron pues hacía un frío que penetraba en los huesos. Unos pasos más allá se veía una suerte de museo de arte satánico, donde sobresalía La Hidra, con sus innumerables cabezas, del otro lado imponente su hermana Quimera, de pronto algo llamó mi atención era una cosa rara, bueno en verdad todo era raro, pero este tenia forma de perro, tal vez es la mascota pensé pero no, era el hermano de estas dos anteriores, Cancerbero, que parecía haber escapado de alguno de estos cuadros y vigilar sigilosamente mis movimientos, seguí caminando viendo cuadro por cuadro en un pasillo inmenso que parecía nunca acabar, cada pintura era tan real que parecía en cualquier momento iban a salir y seguirme como aquel híbrido que me miraba con ojos de perro en cada una de sus cabezas y que meneaba eufóricamente su cola de serpiente, más allá Centauros, Gorgonas, el indeseable y poco agraciado Caronte, todo parecía un cuento de la Grecia antigua, hasta el momento, sólo hasta el momento.

Cancerbero paró y dejó de menear la cola, y desapareció entre aullidos en canon con un eco sumamente hipnotizante, habían pinturas raras, de personajes que nunca antes había visto, en realidad nunca había visto algo parecido a esto, y no sé si sentirme afortunado pero espero salir satisfecho después de mi entrevista con el Diablo.

Bienvenido a la casa de la sabiduría, escuché con una voz de paridad que venía de todos lados y de ninguno a la vez, con un eco interminable e insoportable, la piel se me puso de gallina y no pude más con mis miedos, los personajes de aquellas pinturas ahora dejaban su porte formal y serio para mostrarme una sonrisa maquiavélica, Dios mío ayúdame pensé, y recordé rápidamente que esto no es dominio de Dios y que la casa de la sabiduría estaba tan lejos de Dios como yo en toda mi vida.

Nuevamente mi mirada se distrajo esta vez en la inigualable belleza de Lilith y a sus lados como guardianes inmóviles un par de Djinns, me quedé observando el agradable rostro de Lilith; con una tentación como aquella es obvio que Dios inventará el infierno, pensé.

Seguí adelante y vi muchas personas "normales" hombres y mujeres, casi 50 metros del pasillo tenían retratos de éstos asumo que eran Íncubos y Súcubos, todos personas bien parecidas de gran belleza y que de alguna forma habían trascendido en la historia de su lugar.

Joan Wytte, Elisabeth Sawyer, Carro Pentreath, Marie Laveau, Señora Alicia Kyteler, Margaret Jones, Juana de Arco, la Vieja Dorothy Clutterbuck, la Bruja de María Carmoney, Caroline de Brunswick, Anne Boleyn, Madre Shipton, Joan de Navarre, son algunas de las brujas que decoraban el lugar supongo que alguna encontraré en mi conversación con el Diablo.

Por fin se termino este túnel gráfico demoníaco, y ahora todas las pinturas volvieron a su estado natural de seriedad y porte elegante, una puerta grande tan grande como y brillante como el sol a cada lado se paraba un Lore con aquel aspecto desagradable y hasta repugnante. Uno de ellos se dirigió adentro y anunció mi llegada, luego de unos eternos y agotables segundos se abrieron de par en par las puertas del infierno.

Muchos candelabros alumbraban el frío comedor gigante, dos ojos de Neón penetraban mi alma, lo sentí así; cada palabra exhalaba un olor muy agradable, cabellos como el oro mismo, que apuesto mi alma al Diablo que brillarían aún en la más inmensa oscuridad, una sonrisa de galán de cine, un porte como ninguno, tenía un par de alas pegadas al cuerpo blancas como la leche, de verdad belleza inigualable, nunca había visto ser tan perfecto.

A su costado como un Harem de brujas dispuestas a satisfacer todas sus necesidades.

Siéntate, escuché salir de su boca de fuego y frialdad, espero confíes en mí y podamos tener una charla por lo menos cordial.

No te preocupes no soy católico y muchas veces cuestiono las decisiones que Dios toma.

Entonces esto sí promete ser agradable, sonrió con malicia.



Satán, Belcebú, Lucifer, cuál te gusta más?

En verdad el nombre es relativo, muchas veces no se recuerda el nombre sino la obra, la memoria humana es muy frágil más que un cristal diría yo no me molesto si me llamas Jesús, también soy hijo de Dios y de alguna manera estoy sacrificándome por la humanidad.



¿Alguna vez albergaste amor en tu corazón?

Amor, es una palabra que se ha prostituido en la Tierra, todos dicen amar o haber amado sin siquiera saber que significa o cuanto puede cambiar vuestras vidas. Si alguna vez amé, puedo asegurarte que aún lo hago, odio con todo el amor del universo a mi padre, al que me creo y al que me dio la oportunidad de ser como soy y que no me dio una oportunidad para demostrar que estaba en lo correcto y que hasta él a veces se equivoca también.



¿Y acaso cambiarías lo que eres para ser lo que tu padre quiso que seas?

Si nos regalan el libre albedrío es para hacer las cosas que queremos sin tener que rendirle cuentas a nadie, yo tengo una idea de humanidad viviendo en paz pero disfrutando de ese libre albedrío que se nos fue dado, no me arrepiento de ser lo que soy, ni de hacer lo que hago, soy este montón de miedos ajenos regalados por una fama que no busqué, que se encargaron de cargármela en las espaldas, mira que la mentira no solo habita aquí si no más allá de las nubes.



¿Quieres decir que Dios también miente?

Quiero decir que todo lo que se ha dicho es por que no conviene que el creador sea el malo de la película, siempre tiene que haber un Satanás a quien culpar un tipo que por querer no ser mediocre y buscar la perfección amenazó tal vez y sin querer los intereses de quien lo creó, nadie es perfecto, la perfección no existe es solo un pretexto que nació el día que me echaron de la diestra, el día que los ángeles bailaron las danzas prohibidas, el día en que se embriagaron con las lágrimas de mi desdicha, cuando comieron la hiel de mi venganza. Ese día descansó Dios.

¿Entonces él no sabía lo que se había hecho ese día después de que te largaron?
Es difícil decir que él no sabía, él se entera de todo, pero perdona a quien no debe hacerlo, a mí nunca me perdonó, y pensar que sólo quería alcanzar la perfección, pero ahí ves que la soberbia no es exclusiva del ser humano, todo se hereda, todo.

¿Tú, lo perdonaste ya?
Sí, pero no puedo olvidar, aún sigue latente el día que todos me señalaban y se reían cuando me expulsaron, esas imágenes estarán conmigo por toda la eternidad, no morirán ni las dejaré morir,
soy rencoroso digamos, orgulloso, y lo que hicieron fue herirme en lo que más duele, eso no se olvida, o al menos yo no lo hago.
Aquel día morí en vida, me mataron las personas que creía me querían, mi padre fue el primero en clavarme el puñal en la espalda, luego los demás abrieron muchas heridas y sus dedos jugaban entre las yagas metiéndolos y sacándolos para no olvidar el dolor que sentí, el dolor que me mató.

En ese momento no vi odio en su rostro, sus ojos de neón se apagaban, su voz de paridad de pronto tomaba ciertos matices, sus alas grandes y blancas se abrieron de par en par como si fuera a volar, las brujas desconcertadas me empujaban hacía la salida, Cancerbero ya no emitía sus aullidos en canon, más bien se refugiaba asustadizo debajo de la mesa, todo el infierno era un verdadero caos, los cuadros no reían con confianza, ni tenían porte de elegancia, había miedo en sus miradas, la casa de la sabiduría se convirtió en la casa de la angustia, mi encuentro con el Diablo había terminado de manera abrupta con una suerte de tristeza y melancolía, con odios y heridas que no van a cerrar jamás, con verdades por descubrir, con preguntas que realiizar a Dios, con mentiras que cuentan una verdad o con verdades que cuentan mentiras, ahora quién tiene la verdad, a quién creer, el Diablo es quien dice ser, Dios es el ser bondadoso que todos creemos?, ¿qué pasaría si nos dijeran que Dios ha muerto o que nunca existió?
Lucifer, Satanás, Belcebú o como quieran llamarlo me pareció un buen tipo, sus sirvientes y la gente que vive ahí no se ve acongojada, ni llena de odios, son tan iguales como nosotros, sólo que el concepto de belleza es muy distinto al que tenemos aquí arriba, quien sabe más allá de las nubes la belleza quizás sea igual o mejor o peor, no lo sabemos, es relativo.
Pero debajo de esas mil cabezas de la Hidra, o de ese Cancerbero con tres cabezas y cola de serpiente, o de los Lores o Djinns o todos esos demonios que habitan ahí abajo, quien sabe debajo de todo eso hay seres bondadosos, fieles, que se preocupan por quien les de de comer.
Mi encuentro con el Diablo puedo decir fue más que agradable, vi el lado humano del Diablo, me conmovió, pero no le terminé de creer, necesito escuchar a la otra parte para que se defienda y sacar mis conclusiones.







jueves, 5 de febrero de 2009

Vida

No hay paz en almas que no descansan en corazones desconsolados, agotados de dar sin recibir, de rebotar en las paredes, en inconscientes lúcidos. ¿Por qué es tan difícil ser feliz?, alguien alguna vez me lo preguntó y pensé que el ser feliz era sólo una cuestión de actitud, un estado de ánimo momentáneo, que variaba según las situaciones cotidianas, una llamada telefónica nos podría llevar al cielo o enterrarnos en el inframundo, unos ojos grandes y negros no bastarían para saciar la sed, una eterna soledad quizás traería consigo la depresión más grande del mundo.
El bien y el mal siempre van de la mano, o mejor dicho, siempre nos agarran las manos, nos jalan hacia donde ellas quieren, nos utilizan como títeres de circo, usamos caretas de sonrisas para ocultar las lágrimas de payasos que recorren nuestros rostros, nuestra aparente locura nos desplaza en los momentos de claridad para hundirnos cada vez más, y cuando tocamos fondo a veces nos gusta, y queremos que haya más, e inventamos que no hay fin (el masoquismo a veces se convierte en una pena placentera), sin más rumbo buscamos una salida, un escape, algo que nos haga reaccionar, salir de la melancolía, vivir como cuando éramos niños, jugar sin tiempos ni espacios, divertirnos y esperar el mañana para continuar la diversión, que buenos eran esos tiempos, lamentablemente mientras más crecemos más retrocedemos y nos vamos contaminando de un mundo lleno de basura, de hipocrecía, de fantasmas que nos quitan el sueño, de hadas que desaparecen sin haber contado su historia. La vida es una moneda como dice la canción, tienes dos opciones y aunque sabes que existe el borde ésta nunca se detiene ahí, algunos optan por vivir haciendo lo que les desagrada o simplemente sin luchar, otros viven el momento pensando en que mañana va a ser mejor y que sí hay que luchar pero siempre bajan la mirada, los héroes terminaron con "El Che" escuché decir alguna vez a una amiga argentina, pero creo que héroe no es el que sale a defender a todo un pueblo, creo que héroe es el que lucha día a día por lo que quiere, por las cosas que ocupan su mente, el que a pesar de que sabe el final no va a ser feliz lo hace sin temor a nada ni a nadie, no es necesario trascender a nivel mundial para serlo, no; simplemente es trascender quedar en la memoria de algunos que capaz recuerden lo que hiciste como un acto gracioso o estúpido pero sin embargo por esa estupidez esos débiles mentales ahora comen y son "felices", sin embargo los otros si recordarán y agradecerán lo que se hizo y en cada bocado de comida el rostro de quien los defendió seguira presente.
¿Cuánta soledad puede albergar un ser humano en su cuerpo, en su corazón, en su alma?, ¿por qué algunos buscamos esa soledad y simulamos estar bien con ella?, hoy pienso que no tengo nada que envidiar a los payasos y toda esa pintura llena de felicidad en sus caras ocultando penas para hacer sentir bien a los demás que a veces sin merecerlo se ríen de lo que ven, que fácil puede ser ocultar los sentimientos y reír con ellos como si nada pasara como si nada nos tocara, la verdad algunos podríamos ser buenos actores, de hecho ganaríamos más de un Oscar, que divertido premio al mejor actor dramático que actuó su vida misma, que situación más cómica, que comedia mas patética, ser el protagonista de una historia sin fiinal feliz, sin un final definido lleno de indecisiones, de claroscuros, de luces al fondo del túnel, de logros sin valor alguno, de valores caducados.
Los ojos me pesan quisiera poder descansar, quisiera no perder más tiempo, pero no puedo, los fantasmas no me dejan dormir, y hasta los vampiros nos cansamos de vivir.

miércoles, 21 de enero de 2009

Benditos

Benditos los que miran el día que vendrá,
los que afanan a la verdad su mentira,
los que ríen cuando tienen ganas de hacerlo
y los que lloran las cosas que perdieron.

Benditos los perros con hogar,
las casas en donde la abundancia es innecesaria,
los buenos cigarros y el buen wiskhy,
los que luchan por su ideal.

Bendita la luz de la luna en el infinito oscuro
de una playa desierta con su espejo de sal reflejándola,
los días grises de nuestro húmedo invierno,
las garúas de Julio y los cafés a las 22.

Bendito el que hace todo por que le da la gana,
los Jeans rotos y viejos,
los zapatos de goma y los pazadores desatados,
las historias de mi abuelo que nuca más las contó.

Benditos los viajes en Bus, los mochileros desgreñados,
los mendigos que no estiran la mano para poder comer,
los abrazos sinceros, los besos con y sin amor,
los amigos con derecho y los amantes valientes.

Bendito el Rock and Roll,
los buenos libros, el café expreso,
los días de setiembre, las cuentas en el Z
después de una interminable y agradable tertulia.

Bendito García que me prendió el foco
que influenció con sus letras gran parte de mí.
Benditos los vinilos y las máquinas de escribir
que me transportan a otro mundo.

Bendita la yerba mate,
el agua helada, la coca cola con hielo,
el jugo de naranja, el olor de la tierra mojada,
el sonido del mar en la noche.

Benditos los que lucharon por un mundo mejor,
los que sin fuerzas aún empuñaban su arma,
los que no dejaron de apuntar al inquisidor,
los que callaron el secreto que juraron no contar.

Benditos los indios que no se dejan fotografiar
no roban el alma dicen y capaz tengan razón,
benditos los borrachos de mediodía,
el caldo de gallina a las 7 de la mañana.

Bendito mi hijo que me robó los sentimientos más sublimes,
los desaprobados en la libreta de calificaciones,
los castigos incumplidos, los profesores exigentes,
las maestras con minifalda y blusas escotadas.

Benditos los vampiros esos que no me dejan dormir tranquilo,
los fantasmas que acompañan a la soledad,
la vejez sin temores y los perros fieles,
las enfermeras que cambian pañales a los viejos sin sueños.

Benditos los que todavía creen que los sueños se cumplen,
los optimistas que se la creen y los realistas que los aterrizan,
los videntes que no pueden ver su futuro,
los que se tropiezan por no bajar la mirada.

Benditos los que lucharon por un amor,
los que murieron abrazados,
los que caminaron sin mirar para atrás,
los que ganaron las medallas de la victoria.

Benditos los drogadictos delirantes,
los que se entregaron a sus ideas y concretaron sus sueños,
los ladrones con ética, las Magdalenas,
los Ernesto "Che" Guevara, Luther King,
John Kennedy, Teresa de Calcuta.

Benditos los brindis aunque sean sin razón,
las mujeres que despiden los barcos,
los que pueden olvidar sin rencores,
los que se pueden mirar al espejo sin nada que ocultar.

Benditos los pacientes, los que no usan relojes,
los que sólo necesitan lo poco que desean.
Bendita la casa del pobre
que te la ofrece para dormir con atenciones de millonario.

Benditos los domingos de fútbol,
los goles de campeonato, el título del 97.
Benditas las viejas costumbres que no se pierden en el tiempo,
los ojos de mi abuelo y su voz de revolución.

Bendito lo que maldigo,
las rosas rojas, los olores con recuerdo,
las pasiones prohibidas, las tentaciones, el pecado,
el pan casero, las bicicletas, las mañanas sin sol.

Benditos los niños con su alegría contagiante,
su honestidad brutal, sus cabezitas soñadoras,
sus manos pequeñas, sus preguntas indiscretas,
sus juegos inventados y los amigos imaginarios.

Bendito el tiempo transcurrido,
bendito el futuro del viejo sin pasado,
bendito el mundo en el que vivo
aun que está lleno de malditos.