miércoles, 29 de abril de 2009

Posludio

Pálido de frío y mojado hasta los huesos (a veces el invierno no es buen amigo), tratando de prender un cigarrillo con las pocas fuerzas que aún me quedan, el encendedor era muy fuerte para poder girar el pequeño rodillo que prendera mi arma de suicidio a cuentagotas, no pude más y caí sentado en un lago de cemento y lluvia por donde todos apresurados pasaban sin mirar siquiera.

Me dolía el alma tanto q paralicé el mundo con un grito reparador, que me dio fuerzas para prender mi cigarro, me reincorporé y seguí mi camino sin destino, cosa común en mí, después de unos minutos y ya sin nada que fumar decidí ir a un bar a tomarme un cerveza o algo que me hiciera revivir, antes de llegar vi demasiada gente en las calles (es obvio en un viernes sangriento, y más aún en la Av. Larco), todos muy arreglados los chicos muy maquillados para la ocasión con los pantalones blancos tan de moda, todos muy elegantes, las niñas careteando con sus amigas en busca de alguien que les arregle la noche con pestañas largas y uñas de plástico, con ojeras artificiales y bocas rojas como las fresas, todas muy blancas fumando chinos y riendo la locura del momento, muy frescas, muy tiernas, muy inocentes, muy astutas (en sus cabezas), con un par de tragos muy bien preparados te las llevas a la cama a una o a todas.

Yo desentonaba en ese mundo de apariencias, de banalidades, de cosméticos masculinos y de bocas rojas, de mentes vacías y caras de felicidad disfrazada en momentos de locura adquirida, yo era un poco más normal, digámoslo así, mirando muchos chicos así llego al bar de la esquina de Berlín (esos sitios de mala muerte, donde todos van a tomar algo cuando no hay dinero para divertirse de verdad). Busqué un lugar cómodo y con buena vista, con poca luz y discreto, nunca lo encontré pero al menos tenía una buena vista y poca luz, le pedí al tipo que hacía las veces de mozo y cuidador de autos que me diera una cerveza bien helada y una cajetilla de cigarros, no bien terminé de pedir todo ya tenía un pucho en la boca prendido y mi cerveza en la panza, cuando iba a pedir la segunda, miré hacía la calle y vi una figura familiar, muchas fotografías llenaron mi mente, vacía en aquel instante, dejé poco más de lo que había consumido en aquel bar y haciéndole señas al “mozo” para que se quedara con el vuelto, salí corriendo tras lo que habían o creía haber visto.

No se alejaron mucho así que no me desgasté más corriendo, sólo apresuré un poco el paso, entraron a un sitio de esos “bien”, donde definitivamente no podía entrar yo con esas fachas, si iba a casa a cambiarme me llevaría por lo menos media hora, y si se iba no me lo perdonaría, quería verla, ver como el tiempo había matado su mirada de felicidad cuando me besaba, quería ver el mal de su destino al irse de mi lado, quería ver lo que veía en mí cuando los fantasmas empezaron a no dejarme dormir y me mostraron que por más suicidas que sean los vampiros, nunca vana morir. Quería reírme de su cara cuando se asuste al verme, quería venganza y eso decían mis ojos. Corriendo salí de esa calle y fui a una muy comercial, me metí en una tienda de ropa y compre unos jeans y un polo decente, el sobretodo que tenía aunque mojado era de muy buen corte y muy bello, entré al baño me arregle un poco el cabello, lavé mis manos y mi rostro de incertidumbre e ilusión, pagué de la misma manera que en el bar, salí corriendo y me cambié en un callejón que encontré en una calle oscura, la ropa que me había sacado se la regale a un anciano que pedía limosna y que me tenía cierto cariño por que le invitaba cigarrillos y conversábamos de vez en vez, no le di tiempo a darme las gracias, las cuadras se hacían enormes pero llegué muy agitado y con algo de calor en una noche muy fría y húmeda, “Hola” dije con mi habitual sonrisa de confianza, “¿Con cuánto cierro el sitio este?”, el mono de la puerta me miraba extrañadísimo “No sé”, respondió; “Sabía que no sabías, la gente como tú nunca sabe, pero no tienes la culpa te perdono por esta vez, y no dejes entrar a menores de edad”. No le di tiempo a reaccionar cuando ya estaba dentro del lugar, ahora tenía que buscarlos menos mal no había mucha gente, era algo temprano todavía, muchas caras, muchos chicos con maquillaje y chicas caretas, de pronto los vi cuando me acercaba al ambiente de la derecha y justo delante de ella a pocos metros había una mesa vacía a donde fui directamente cigarro en mano me senté y comencé a fumar relajado y tranquilo, con el corazón a mil y mis ojos queriendo verla.

No quería ser reconocido, había pasado algunos años desde que nos vimos por última vez, que nos besamos por última vez, que nos amamos por última vez, yo traía el cabello más largo, estaba más flaco, la cara un poco más desfigurada, mi forma de vestir también había cambiado un poco, el haber tocado fondo se reflejaba en mi mirada, no era la de antes, mi sonrisa encantadora antes ahora era de miedo por la confianza que me dio el temor, alcé la mirada sus cabellos negros y lacios fue lo primero que vi, eran tan negros como una noche sin luna, como mi destino, luego su boca roja muy de moda en ese tiempo, su nariz pequeña, sus ojos grandes y tan negros como sus cabellos, su voz de paciencia me hizo temblar, los ojos se me llenaron de lágrimas mientras escuchaba entre música y voces, una particular que me invitaba a comprar una cerveza o algo para tomar. Un whisky doble pedí y un cenicero, mientras mi cuerpo moría y mi alma quería escapar de ese lugar, estaba tan destruido como en el adiós, el aro en el dedo me confirmó la felicidad de tus ojos y esa risa que no se te quitaba nunca. Prendía y apagaba cigarrillos, fumaba como si esa fuese la última cajetilla de mi vida, no podía más “Termino el trago y me largo a caminar” pensé, cuando estoy por terminar el escocés el mono que tenía por novio se fue, supongo que al baño, eso me daría una chance para poder acercarme y al menos saludar o simplemente verla desde mi sitio.

Ya sola no paraba de contemplarla, y es ahí cuando sus ojos color de mi destino se cruzan con los de mi venganza, yo volteo rápidamente y giro otra vez, la saludo y ella con mucha incertidumbre y curiosidad se acerca a mi mesa, me temblaba hasta el pelo, pero sabía que no iba a morir (no se muere dos veces en la vida), “Hola” disparé, ella sólo sonrió, “Te ves muy bien”, “Tú también” me mintió, “Jajaja, muy buen chiste, veo que no haz perdido el sentido del humor”, “Leí algunas cosas tuyas, que no me gustaron” me dijo mientras miraba ese rojo que me hablaba, “Sí, bueno nunca se puede agradar a todos, lo mío pasa por oscuridad, ahora estoy así en una etapa muy negra, y eso es lo q hago, el Diablo, Hadas, Dios, todo eso me llama la atención y sólo escribo lo que creo de ellos o lo que quiero encontrar, nada más”, en eso llegó el tipo de lentes oscuros en invierno y de noche (demasiado glamour), “Hola” disparé nuevamente con mi sonrisa de confianza estaba decidido a hacerlo mierda ahí mismo, “Él es Beto, un amigo que hace mucho no veo”, “Hola” me dijo el mono, “Bueno los dejo tranquilos, yo tengo que ir a comprar un poco de drogas antes que se los levante a todos la policía” dije medio en broma medio enserio, “Adiós, espero me llegue la invitación a la boda” arremetí señalando su dedo, y salí pagando de la misma manera que en la tienda y el bar anterior.

La calle estaba más fría ahora, pensé que no se podía morir dos veces en una misma vida, pensé en venganza cuando te vi, pensé que estabas triste y aburrida con una pistola en la sien, pensé que te enamorarías otra vez, pensé que no me dolería, pero la estaca de tus ojos se clavo en mi corazón, y los fantasmas ahora ocupan todo mi cuarto, imposible entrar sin morir de verdad, esta vez el vampiro tiene que huir a buscar un poco de paz.

Vampiro, no me dejes nunca más!

sábado, 25 de abril de 2009

Mala Señal

Mala señal, cruzó las piernas
y el champagne quedó
cuando dije algo incierto
ella cruzó la calle.
La cebolla es la excusa para llorar
aunque sólo me quedaré
a pagar esa llamada
al servicio internacional.
Mala señal, cruzó las piernas!
Y habrá alguien que la espere?
Ojalá que no le diga que yo la hice llorar.
Echale la culpa a la cebolla
o al servicio internacional.
Y cuando el avión vuele
y cuando el barco vuele
y cuando todo vuele
me convertiré en un pedazo de cebolla
en un átomo del sol.
Mala señal,
cruzó las piernas no era lo que tenía que ser!
Pero el código me lo hizo entender:
mala señal,
cruzó las piernas
en París
y se fue
y se fue de mí.

Vampiro (Charly García)

Estoy perdiendo el color
me estoy durmiendo al amanecer
estoy perdiendo el calor
me estoy muriendo y no sé por qué.
Ya no pienso en eso
no soy yo
el que ronda por las noches
loco por saciar esa sed.
Por qué me tratas tan mal
por qué te escapas, por qué no ves
que si me matas tal vez
entre las sombras renaceré?
No pensés en eso
yo estoy bien
solamente los espejos quieren mi reflejo esconder.
Vampiro!
Déjame dormir tranquilo!
Vampiro!
Déjame dormir tranquilo!
Aléjate de mis emociones
vampiro
porque ya no resisto más.
Y aléjate de mis tentaciones
porque
este cuerpo es mío, nada más.
Ya no pienso en eso
yo estoy bien
solamente los espejos
quieren mi reflejo esconder.
Ya no pienso en eso
no soy yo
el que ronda por las noches
loco por saciar tu pasión.
Vampiro!
Déjame dormir tranquilo!
Vampiro!
Aléjate de mis ilusiones
vampiro
porque ya no existen más.
Y aléjate de mis tentaciones
porque
este cuerpo es mío, nada más.
Ya no pienso en eso,
no soy yo
mi mirada de fantasma
sólo puede decirte adiós.
Vampiro!
Vampiro!
Sangra sin parar!
Sangra sin parar!
Sangra sin parar!
Sangra!
Ya no pienso en eso...

viernes, 13 de marzo de 2009

Sin puntos ni comas

Sin puntos ni comas me presentaron al mundo una mañana pre primaveral,
Condenado a vivir una vida que no elegí en un mundo donde no pedí vivir,
Recordando recuerdos que jamás creí y leyendo libros que nunca escribí,
Sin puntos ni comas me comí el bajón de la depresión por el amor irreal
Que te eleva al cielo y de un puntapié te larga al infierno para saciar tu desamor
Tratando de escapar de mi alma que endrogada me persigue por las calles vacías
Sin puntos ni comas aprendí que la pasión importa cuando quieres algo de verdad
Que es mejor un tornamesa que un equipo de sonido de última generación
Que lo negro es blanco si lo ves con rapidez y que lo transparente no existe
Sin puntos ni comas agregué a mi vida una felicidad eterna llena de dolor
Me compré los pasajes para mi viaje a la isla del desamor
Olvidando mis pastillas para no soñar en el melotrón.
Sin puntos ni comas se presenta mi alma desnuda para que todos la vean
Ocultando lo que no puedo mostrar, mi rostro, mi amor y mi paz.
Descubriendo los sentimientos que nunca conocí y que alguna vez perdí
Careteando con los presuntuosos y con las mujeres bonitas que visten a la moda
Sin puntos ni comas pasa mi vida entre las veletas de los que no son libres
Entre las cárceles de la vida de esta sociedad podrida y hastiada de vivir
Sin puntos ni comas aprendí que lo bueno no es lo que te hace feliz sino lo que recuerdas por siempre, lo que te enseña, y lo que te asusta.
Las manos que no tocan más, me recuerdan la novia que nunca tuve.
Sin puntos ni comas mi vida se pasó como un tren,
Pintando de colores lo claroscuro de mi ser, dejando al anochecer mi gama de grises
Escuchando canciones que me recuerdan que lo que viví no vuelve más
Sin puntos ni comas me río en la cara de los que tienen aires de grandeza
De los vendidos, por que siempre van a llevar esa carga en su ser,
De los que hacen lo que yo hice ayer, de los que recogen lo que yo deseché
Sin puntos ni comas me despido cuando me aburro y me piro al vacío de la soledad
Me retiro y aíslo de la gente que me satura y me hincha las pelotas
Me tiro un balazo en la sien cuando no quiero más volver.

jueves, 12 de marzo de 2009

Cuando Dios y el Diablo se amisten


De pronto el desconcierto, gritos, bulla, disparos a lo lejos, sirenas de policías y ambulancias todo muy difuso, una mujer desesperada no sabía para donde ir, corría hacia un lado y regresaba al otro, el mundo parecía girar al revés, la tierra temblaba como nunca, el suelo agrietado y enfurecido, era como si algún monstruo propio de una película de horror de los 50s, quisiera salir de su celda infernal subterránea, o quizás todos los sirvientes y el mismo Satán quería mudar su eterno reino de fuego por uno más cálido. La tierra no paró de temblar, de pronto el día se hizo de noche, y el cielo comenzó a llorar la histeria de los asustados se reflejaba en relámpagos, truenos, rayos, y mucha, mucho agua comenzaron a calmar las vibraciones del suelo, esta vez el castigo no venia del inframundo, ahora era una condena divina.
Los más fieles señalaban con dedo acusador a todos los pecadores (claro ellos nunca pecaron en sus cabezas, pero en sus almas el negro es el color más claro que conocen), los niños sin saber lo que pasaba corrían y cantaban como un prolijo Sinatra bajo la lluvia, pero, en verdad ¿quién sabía exactamente qué pasaba?, creo que ni el mismo Dios ni el mismo Diablo podían darnos una respuesta contundente o de pronto era una batalla de fuerzas, el Demonio luchando con sus armas desde el fondo del suelo y Dios en lo más alto del infinito mandando todo su arsenal en un diluvio, y claro el ring de lucha nuestro querido planeta.
El mundo era un caos, volcanes erupcionaban, las lluvias ocasionaban derrumbes y huaycos, maretazos, tsunamis, todo a oscuras, un eclipse eterno nos quitó la visibilidad, y dejamos de videar todo lo que alguna vez nos pareció divino y hoy aborrecemos, tememos, odiamos, nos escondemos de nuestras culpas con dos “Padre Nuestro”, “Ave María”, “Credo” o lo que cada cual sabía o recordaba de su irritante infancia en una escuela católica llena de hipocresías y herejías divinas, permitidas por su Dios.
La nieve se deshelaba, el mar enfurecido nos anunciaba la ira de Poseidón, de repente nuevamente los temblores azotaron cada uno de los continentes, parecía que el séquito demoníaco estuviese a punto de atravesar la pequeña capa que nos aísla del infierno, algunos exagerados dicen haber visto un perro con tres cabezas y cola de serpiente (Cancerbero), otros a la Hidra, Íncubo, Súcubo, Djinn, en fin todos los compinches satánicos, nunca faltan esos que se alimentan del pánico e ignorancia de la gente.
Los ladrones no tenían valor para robar, los asesinos rezaban y pedían perdón por sus asesinatos, los estafadores prometían ser mejores, los mentirosos juraban amor a Dios si todo pasaba, todo era una tragicomedia digna de un premio de cine, el cielo pintado de azul marino nos recordaba que cuando los dioses y demonios se enfurecen no hay plegaria que pueda saciar su sed.

Así continuó la vida en la Tierra entre agua celestial y fuego infernal, los niños y hombres iban desapareciendo, los animales no resistieron mucho tiempo y murieron casi todos, solamente quedaron algunas ratas (con el pasar del tiempo se reproducieron en gran número), e insectos portadores de enfermedades que sin medicinas causarían una muerte lenta y segura. El olor era nauseabundo, había que caminar con mucho cuidado pues te podías tropezar con algún cadáver ya sea humano o animal, esto era peor que cualquier cuadro del fin del mundo, esto, era la vida misma, la vida que quizá nos merecemos o la que nos tenía preparada Dios y el Diablo.

No sé cuantas horas o días pasaron no tenía como darme cuenta, todo era azul oscuro, no había noche ni día, no vimos más la luz del Sol, no vimos más una planta que purifique nuestro dañado y contaminado oxigeno, no contamos mas cuentos de Hadas, no habían Cenicientas, ni Caperuzas, ni Alicias, ni Cerditos, nada de eso se contaba a los niños antes de dormir, simplemente se les lloraba y rezaba y se le pedía a Dios lo tenga en su gloria, que de seguro era mucho más calma que la que hoy mata a nuestros niños.
Al poco tiempo en el mundo sólo quedaron los jóvenes y algunos adultos que habían tenido una vida muy sana, los ancianos y niños se fueron en las primeras horas del Armagedón. La batalla fue intensa y no se dio tregua alguna, Dios quería ganar pero el Diablo respondía a sus armas con peores y constantes ataques, rayos eran repelidos con erupciones volcánicas, lluvia con temblores, truenos con tsunamis, en fin para cada castigo celestial había una respuesta terrenal o mejor dicho infernal. Nunca vi nada parecido a esto, la Tierra era un concierto en canon de llantos y lamentos, de rezos y misas de todas clases, hasta las ratas, que se reproducieron en gran número, parecían pedir con sus miradas al cielo que se acabe de una vez por todas. Recuerdo que en alguna lluvia eléctrica que me tocó vivir, vi a un hombre atragantándose con uno de estos roedores, su cara de espanto y asco no tenía forma de ser descrita, es más creo que él mismo no se creía que estaba alimentándose de una rata recién muerta, y es que en verdad sólo nos quedaba comer eso, no habían por mucho más tiempo cuerpos frescos para alimentarse, al poco tiempo las ratas se habían convertido en el maná de los tiempos de muerte. Desconozco el número de personas que aún quedaban en nuestro planeta pero asumo que eran muy pocos, todo fue tan rápido e intenso que nadie estuvo preparado y de a muchos murieron, era común tropezar con brazos, piernas, dorsos, cabezas de todo tipo de ser vivo.
En el mar no era diferente todo ese movimiento debió haber causado algún daño se dice que en las zonas costeras el mar varaba a cada instante nuevos peces, algunos cuentan que un monstruo con cuerpo de dinosaurio y aletas de pez abandono un lago conocido y se perdió en la maleza, historias como esa no paraban de escucharse, ballenas, tiburones, delfines, ostras, peces pequeños, medianos, y hasta peces que nunca antes habíamos visto con aspecto algo terciario aparecían en las arenas de las playas, este es nuestro planeta señores, ahora si podemos decir bienvenidos al Edén.

Soportamos no mucho más de lluvias, temblores y demás, de pronto la noche poco a poco se volvía claridad, el cielo azul marino estaba naranja, el aspecto de los que sobrevivimos todavía, era como el de los cavernícolas de las películas y no es para menos, un sol radiante nos invitaba a soñar, quizás somos los elegidos me susurro el tipo que feliz me abrazaba, una mujer desnuda corría y bailaba en una pista de baile hecha con cuerpos muertos, al fondo aprecié una pareja abrazados y caminando juntos sus últimos pasos, el hombre parecía que iba a morir antes que ella, y efectivamente pocos metros antes de llegar el tipo se desvaneció curiosamente en el único pedacito de concreto que quedaba limpio (llamémosle limpio al único lugar sin un muerto), la mujer sin más lágrimas que botar lo beso, se recostó en su pecho y lo abrazó tan fuerte que parecía que sus venas verdes se salían de su piel ahora casi transparente.
Con mi buen y nuevo amigo caminamos por todas las calles de la ciudad, si es que se le puede llamar calle a lo que quedaba de una mal llamada ciudad, el dibujo era el mismo muerte y más muerte, ratas en festines eternos moscas por todos lados, agua y mas agua, mierda en cada paso encima de los muertos, realmente hubiese preferido morir a estar viendo este cuadro repugnante y denigrante. Que bueno nuestro Dios le dije al tipo que me acompañaba, el sólo sonrió con la boca medio torcida.
El día parecía eterno y el calor era insoportable, el sol quemaba sus rayos penetraban hasta los huesos, sin agua era difícil sobrevivir, como extrañaba la lluvia y la oscuridad pensé, mi nuevo amigo se recostó en un muro que se había mantenido en pie y decidió no moverse más quedarse a esperar a la muerte o a la noche lo que primero llegue, él y yo discutimos por un tiempo no muy prolongado, y decidí no quedarme a ver su muerte, seguí avanzando pensando encontrar otro ser vivo, pero lo único que encontraba eran ratas comiendo personas, embarradas en mierda, mierda y más mierda alrededor. Estaba a punto de volverme loco no podía más y maldecía a mi orgullo y el no haberme quedado con el tipo vivo que ya a estas horas debería haber muerto, me recosté esperando el atardecer que nunca llegó, entonces pensé la guerra terminó, el fin del mundo ya pasó y somos pocos los que sobrevivimos y hoy lo contamos, Dios y el Diablo son amigos como antes que bueno por ellos, tuvieron que matar a mucha gente y ver sufrir a otros, hicieron que las personas caigan en la más profunda humillación, hicieron que la denigración sea la insignia de esta batalla, no les importo niños, ni ancianos sólo su guerra, su divina y satánica guerra, menos mal el altruismo de Dios es infinito, lamentablemente su ring de pelea fue nuestro planeta, que orgullo vimos en vivo y en directo el Armagedón, las armas infinitas de Dios y el poder del Diablo, el ring quedo hecho mierda y los espectadores que quedamos vivos aún esperamos nos devuelvan los boletos para guardarlos de recuerdo, hoy el ring nos cuenta en forma de un cuadro surrealista y aberrante la fuerza de Dios y el Diablo. Hoy yo medio muerto veo la luz al fondo del túnel, y veo que ésta nunca más se apagará, gracias Dios por darnos tu luz divina y alumbrar nuestro camino con este sol eterno que nos quita la vida.

sábado, 28 de febrero de 2009

La Ruta Perdedora

Sé de un mago que habla con los peces,
sé de un mundo en el espacio habitado por un dios,
sé que vivir mucho es mucho mejor
y yo sé también que mi vida es tan triste,
como un tonto me creí lo que dijiste
“nuestra casa será blanca y buena
nuestra casa será verdadera,
nuestra ciudad será hermosa desde hoy”
Y ahora escucho que la casa grita:
“Bienvenidos a la ruta perdedora”

Sé que nunca seré un buen payaso
sé que mi vida es triste y que vivo con dolor
sé que a veces ni siquiera soy yo
y no sé quién es el tonto en el espejo
y mi alma no me quiere y se va lejos
y busco un sonido en las paredes
y me escapo con los trenes
y en las calles me persigo con razón
los carteles luminosos gritan
“Bienvenido a la ruta perdedora”.

jueves, 19 de febrero de 2009

Salir de la Melancolía

Hoy después de mucho tiempo me pregunté cosas acerca del amor, y es que cuántas formas puede tomar éste; ¿qué pasa cuando el amor se transforma en una obsesión, en una necesidad enfermiza, cuando nos pone vendas tales que nos permiten ver las cosas tal cual pero sin embargo no somos capaces de ponerle un punto final por miedo a no ver más a la persona que supuestamente se “ama”?.
No creo haber amado más de una vez, con tanta pasión y decisión como lo hice, creo que nunca antes lo había hecho, y de verdad es un sentimiento que te envuelve en una realidad diferente, es una burbuja que mientras es fuerte se convierte en impenetrable y sublime, pero cuando las cosas se complican es cuando esta burbuja se comienza a agujerear y se vuelve frágil, angustiante y toma mil direcciones, es susceptible a las caricias y palabras ajenas, estás atento a la realidad y a lo que puede venir, te transformas en un tipo que busca encontrarse, que busca lo que se perdió en los semáforos, y puedes encontrarlo de mil formas, con amigos, mujeres, trago, en fin.
Hay amores en donde todo está permitido, pero en realidad ¿eso es amor? No lo sé, el amor es tan relativo como la belleza, hay miles de formas de amar, pero todas llevan a un mismo destino, la felicidad; mas qué pasa cuando ésta se convierte en paranoia, en obsesión, y esta burbuja cambia sus curvas por aristas y su transparencia se vuelven barrotes de hierro. No hay salida, no hay vuelta atrás.
Lo más difícil de enamorarse es aceptar que se acabó todo, algunos tienen el don de asumirlo de manera muy rápida e incluso como si mucho no les afectara, otros pueden vivir con esa angustia por siempre, y de una u otra forma creo es necesario no estar solo, un apoyo importante son siempre los amigos (para mí punto importantísimo, comienzo y fin de todo). Y ¿qué si te encierras en la soledad, si lo único que tenías esa era persona q decía te amaba, y que nunca dio un poquito de lo que esperabas, qué si te alejo de todas las personas que te querían y que querían ayudarte?, ¿Dónde más vas a ir?
A veces damos demasiado y no nos importan si lo que recibimos es suficiente, no nos interesa en verdad, bueno a mí me paso algunas vez, no tuve frenos en dar; en fin el caso es otro, volviendo a mis cuestionamientos ¿cuándo se transforma el amor en algo que es difícil de llevar?, ¿cuándo se acaba la magia, cuándo el corazón deja de acelerarse al ver a tu otra mitad?, ¿por qué algo que te llena de pronto no satisface más tus emociones, tu alma, tu cuerpo?. Es algo que siempre me pregunto, y es ese seguramente mi miedo a volver a sentir este sentimiento, pero cuando ya no hay más camino que recorrer y pierdes tu brújula ¿qué hacer?, salir corriendo y huir, quedarte y luchar sin armas contra un ejército, volar y ver tu vida desde arriba a veces suele ser una pena placentera, masoquista, aberrante y hasta surrealista.
Quisiera tener el don de hacer ver a las personas que el amor es una etapa en la vida, un acontecimiento más que cuando se termina lo recuerdas con una emoción delirante y cierta melancolía, quisiera poder abrir los ojos de los que sufren de amor y ponerles el freno a su penuria, quisiera que no pasen por lo que muchos hemos pasado, y aunque le contemos que todo se supera y que no hay que mirar atrás mientras el miedo al pasado aún esté latente y a pesar de todo eso no nos la creemos ni nosotros mismos, ¿cómo podemos ayudar?. No hay forma de salir de la melancolía eterna de sufrir de amor.
Quise encontrar respuestas cuando comencé a preguntarme todo esto pero lo único que encontré fueron más cuestionamientos, preguntas y repreguntas que no hallaban respuestas si no más y más preguntas.