Te quiero.
Yo también te quiero.
Quiero casarme.
Yo no quiero casarme.
Y quiero ser mamá.
Yo ya soy papá.
Quiero tener muchos hijitos.
A mí me basta con el que tengo.
A mí no me gustan los perros.
Yo quiero tener muchos perros.
Soy tu novia.
Eres mi amiga.
¡Bésame!
¡Bésame tú!
Te quiero.
Yo también te quiero.
lunes, 24 de agosto de 2015
sábado, 25 de julio de 2015
Bubulina
Malditos los días que el invierno transpira,
Malditos los oyentes que no lloran la cantora,
Malditos los que rompen el sueño con la piedra de la realidad,
Malditos los que amablemente te clavan el puñal,
Malditos tus consejos y mis razones,
Malditos los que maldijeron alguna bendición.
Benditos los días que saben llorar tu humedad,
Benditos los que cierran sus ojos y escuchan tu voz,
Benditos los que con sus escudos logran proteger tus sueños,
Benditos los que se hacen fuertes tu traición,
Benditos los que saben escucharte y esperan el momento para hablarte.
Benditos tus ojos, y tu voz, y tu boca, y tu sonrisa, y tus sueños, y tú, y yo.
Malditos los oyentes que no lloran la cantora,
Malditos los que rompen el sueño con la piedra de la realidad,
Malditos los que amablemente te clavan el puñal,
Malditos tus consejos y mis razones,
Malditos los que maldijeron alguna bendición.
Benditos los días que saben llorar tu humedad,
Benditos los que cierran sus ojos y escuchan tu voz,
Benditos los que con sus escudos logran proteger tus sueños,
Benditos los que se hacen fuertes tu traición,
Benditos los que saben escucharte y esperan el momento para hablarte.
Benditos tus ojos, y tu voz, y tu boca, y tu sonrisa, y tus sueños, y tú, y yo.
jueves, 20 de marzo de 2014
Vida
Vida empezó irónicamente con una Canción para mi muerte, Necesito, Dime quién me lo robó, Estación, Amigo, entre otras, para terminar con Vida y Posludio, Cuando la púa del viejo tornamesa se alzaba uno se quedaba con ganas de más... Y ese más llegó con Confesiones de Invierno, Cuando ya me empiece a quedar solo, un rock and roll muy tanguero o un tango muy rock and roll. ¡Señoras y señores, éste es Charly García!, cigarro en mano seguía el LP, Bienvenidos al tren, Un hada, un cisne; Confesiones, Rasguña, Aprendizaje, Mr. Jones, El rey... ¡QUÉ DISCO, POR DIOS!
Confesiones se quedó dando vueltas en mi cabeza por mucho tiempo, es más creo que nunca había escuchado un disco tantas veces como aquel.
Al año siguiente llega Instituciones, un LP lleno de imágenes, esta vez un poco más Dalí, imágenes cotidianas narradas por alguien que es capaz de ver lo que mucho no pueden, o no quieren. Gracía en este disco me dice, flaco, esto es lo que vivimos, si no te diste cuenta yo te abro los ojos... No quiero poner títulos, porque todo el disco me parece simplemente GENIAL!
De pronto, cuando Sui Generis se había transformado en dos amigos que me acompañaban al secundario, deciden separarse. No lo podía creer... La tristeza me invadió, me conmoví, lloré. ¿Por qué? se había convertido en mi “padre nuestro de cada día”, antes de dormir y antes de salir de la cama, en clases y en mi casa...
Viernes 5 de Septiembre de 1975 Charly y Nito me rompieron la cabeza, era increíble verlos y no colgados en mi pared, tenerlos ahí cerquita en vivo y en directo, Charly nos soltó una perlita "Canterville" gritó, y dijo que era un grupo nuevo... Lo que se venía! pensé...
Pasó el recital, entre fragmentos de Botas locas al final de una zapada, con el Blues que tanto gustaba y gusta, aprendizaje, Mr. Jones... en fin todas...
Al poco tiempo llegaba lo prometió PorSuiGieco, que realmente, no era lo que esperaba, llegó a ser mucho, pero mucho más que eso... y aunque no estaba el Fantasma de Canterville, habían muchas otras que me rompían el coco...
No fui a recital alguno de PorSuiGieco, estaba pasando por problemas familiares muy terribles, sin embargo nunca me sentí solo, siempre había refugio en algo, en alguien, en un amigo que sin saberlo me tendía la mano, me decía, ven que te levanto, siempre estaba Charly…
No fui a recital alguno de PorSuiGieco, estaba pasando por problemas familiares muy terribles, sin embargo nunca me sentí solo, siempre había refugio en algo, en alguien, en un amigo que sin saberlo me tendía la mano, me decía, ven que te levanto, siempre estaba Charly…
La máquina de hacer pájaros venía con un recuerdo Sui Generis, Bubulina… Era noviembre del 76 en el teatro Astral se presentaba La máquina… tenía las expectativas muy, muy altas y en verdad lo que vi, superó todo lo que alguna vez había imaginado… García volvía, García se reinventó, García creó algo que hasta hoy me rompe la cabeza cada vez que lo escucho. ¡Señores, este tipo es un marciano!
Pasó el 76, llegó 1977 y no hacía otra cosa que escuchar y escuchar La Máquina de Hacer Pájaros, Bubulina, Cómo mata el viento norte, No puedo verme, Boletos, pases y abonos, Rock and Roll, Por probar el vino, No puedo verme, Ah, te vi entre las luces… ésa terminó de volar mi cabeza en mil pedazos.
Llegó “Películas” en el 77, otro disco hermoso, ¿Qué pasa con Charly, está dispuesto a entregar sólo belleza musical? No podía creer que en una cabeza humana haya tanto color, tantas imágenes que empiezan con una canción instrumental, la siguiente una bella obra, “Marilyn”, y la tercera era una que desde hace casi dos años atrás esperaba, y como si él lo supiera me la canta a todo volumen. No te dejes desanimar, gritaba García en mi pieza. No podía creerlo, las lágrimas caían solas, mi mente giraba sin parar, tenía tanta alegría, aquel amigo que me daba consejos sin escuchar, esta vez parecía que sí me había escuchado, describe exactamente lo que me estaba pasando en ese instante. El disco no pasó del tema 3 por dos semanas exactas, luego descubrí los 5 temas restantes, Qué se puede hacer salvo ver películas (yo personalmente, prefería escuchar Películas), Hipercandombe (simplemente genial de inicio a fin), El vendedor de las muñecas de plástico, Charly vuelve a dar una cachetada a la doble moral, esta vez con un color distinto pero que lo caracteriza. Ruta perdedora, me presentaba una vía larga sin curvas que se perdía en el horizonte, con carteles de luces, desierta, con las puertas y ventanas cerradas, con clowns y magos haciendo shows para ese público invisible. De repente así pasaba En las calles de Costa Rica (otra pieza instrumental de La Máquina).
Las cosas en la Argentina se ponían muy tensas, salir a la calle era peligroso, tenía que desaparecer antes que me desaparezcan.
Regresar a mi lugar, pensé.
Antes de irme tenía que volver a ver a mi amigo, quería despedirme, decirle que no sabía bien si regresaría algún día a este país que me había tratado de maravillas, que me había regalado a un compañero para toda la vida.
Mi viaje se fue postergando por distintas razones hasta el 15 de noviembre de 1977, azares de la vida, el 11 de ese mismo mes García realizaba “El festival del amor”. Aquel día estaba muy ansioso, la vida quería nuevamente que me encuentre con Charly, y él sin saberlo, me despedía con toda la música, con todos los músicos, Sui Generis, La Máquina, PorSuiGieco, Santaolalla, Lebón… todos, todos… Fueron 4 horas de música, Charly cantó todo, desde Rasguña las Piedras hasta Volver a los 17, de Violeta Parra, y aunque no fue muy bien recepcionada, a mí me alucinó. Cada entrada de los músicos era un orgasmo, nunca había tenido tantas emociones juntas, era mi despedida de Argentina, y Charly con sus amigos, me decían “Buen viaje, vuelve a casa pronto…”
El 15 de Noviembre salí de Buenos Aires, y aunque siempre quise regresar, tardé mucho en hacerlo, pero esa es otra historia, que quizás más adelante la cuente. Lo único que puedo hacer o decir, es agradecer al pueblo argentino, a los amigos que dejé por allá, pero sobre todo a Charly, que con sus canciones siempre me dio ánimos a continuar, que me dió la mano cuando toqué fondo, aquel García que junto con Nito comprendieron mi adolescencia como nadie…
Gracias Charly por ser mi escuela que enseña a vivir...domingo, 23 de junio de 2013
Un extraño viaje...
Hace unos días, cuando iba al trabajo me sucedió algo extraño, algo que aun pienso...
Salía como es costumbre a trabajar, casi la 1:30 de la tarde, tomo el bus de siempre, estaba medio vacío, pero con pocos asientos libres, me siento en uno que da al pasillo al lado mío estaba un señor que bajó unas cuadras más arriba. Escuchaba "Rezo por vos" de Charly, cuando una chica de ojos grandes me hace señas para que le de permiso y se pueda sentar. Pasó, se sentó y siguió el camino, cuando iba terminando mi canción me toca el hombro y cuando me saco los auriculares, me dice: "Disculpe, me podría decir si este bus pasa por la avenida Angamos"
Sí, le digo amablemente....
Gracias, me sonrió...
Pude notar que tenía un acento extranjero, que ya lo había escuchado, era centroamericana (al menos eso creo)
Cuadras más adelante, la chica me vuelve a tocar el hombro, me dice: "Podría avisarme cuando lleguemos, es que no soy de aquí y no conozco muy bien"
Sí, claro... yo te aviso... y cuando me prestaba a colocarme los audífonos nuevamente, me pregunta: Vos para dónde va?
A mi trabajo, le dije sonriendo...
Ah ok... y su trabajo está lejos?
Eh... en Barranco unas cuadras más allá de donde tu bajas...
Ah, sí conozco, donde está el puente de los anticuchos...
Jajaja... sí... por ahí cerca, le dije...
Me sonrió... Siempre venís en este carro?
Sí... cuando no voy en taxi...
Y siempre a esta hora?
Depende, a veces más temprano, a veces más tarde...
En fin, hablamos de algunas cosas más que no recuerdo mucho, porque no le tomaba mucha atención a la conversación, para ser sincero, quería seguir escuchando mi música, pero traté de ser amable con la turista, cuando de pronto....
Y tenés novia?, no esperaba esa pregunta, de hecho, me tomó por sorpresa... Sí, le dije, creo que sí....
Creés, tenés o no tenés...
Sí tengo, pero es como si no, por ahora... hace cuatro días que no sé nada de ella... ni ella de mí....
Ah ok...
Discúlpame que sea tan metida...
No te preocupes... no hay problema. Le agarré confianza a la chica esta...
Sabes algo, a veces creo que me voy a quedar solo, creo que ese es mi destino, no sé, siempre desde niño me aluciné así, solo en un cuarto, con algunos libros, discos tirados por ahí, cigarros (aunque ya no fumo), pero bueno... un poco de alcohol y así... No sé si lo busco o si es lo que quiero, pero sabes? creo que mi relación está llegando a su fin, no sé, hay amor, pero somos muy distintos, ella a veces es muy necia y yo muy impulsivo, cuando estamos molestos nos cerramos los dos y ninguno ve más que su verdad, eso nos juega mal, muy mal...
En fin, yo creo que me voy a quedar solo...
Como la canción de Sui Generis, me dijo.... nuevamente me sorprendió...
Como la canción de Sui Generis, le dije... me miró y sonrió.... no hablamos más hasta que llegó a su paradero, la siguiente parada es Angamos, le dije. Ella asentó, se paró y cuando salía me dijo: Gracias, gracias y disculpa... Adiós.
Esa tarde, no dejé de pensar en lo sucedido, en esa chica extraña, de ojos grandes, de voz extraña, que me transmitía tanta paz que al final le dije lo que me agobiaba, no sé... creo que ella quería solamente que le cuente lo que me tenía intranquilo, lo que veía en mis ojos... no lo sé y nunca lo sabré, pero si alguna vez por esas casualidades de la vida, esa misma casualidad que hizo que te sientes a mi lado y responda tus preguntas, quién sabe por esas casualidades, leas estas líneas, quiero decirte ¡Gracias desconocida!....
Salía como es costumbre a trabajar, casi la 1:30 de la tarde, tomo el bus de siempre, estaba medio vacío, pero con pocos asientos libres, me siento en uno que da al pasillo al lado mío estaba un señor que bajó unas cuadras más arriba. Escuchaba "Rezo por vos" de Charly, cuando una chica de ojos grandes me hace señas para que le de permiso y se pueda sentar. Pasó, se sentó y siguió el camino, cuando iba terminando mi canción me toca el hombro y cuando me saco los auriculares, me dice: "Disculpe, me podría decir si este bus pasa por la avenida Angamos"
Sí, le digo amablemente....
Gracias, me sonrió...
Pude notar que tenía un acento extranjero, que ya lo había escuchado, era centroamericana (al menos eso creo)
Cuadras más adelante, la chica me vuelve a tocar el hombro, me dice: "Podría avisarme cuando lleguemos, es que no soy de aquí y no conozco muy bien"
Sí, claro... yo te aviso... y cuando me prestaba a colocarme los audífonos nuevamente, me pregunta: Vos para dónde va?
A mi trabajo, le dije sonriendo...
Ah ok... y su trabajo está lejos?
Eh... en Barranco unas cuadras más allá de donde tu bajas...
Ah, sí conozco, donde está el puente de los anticuchos...
Jajaja... sí... por ahí cerca, le dije...
Me sonrió... Siempre venís en este carro?
Sí... cuando no voy en taxi...
Y siempre a esta hora?
Depende, a veces más temprano, a veces más tarde...
En fin, hablamos de algunas cosas más que no recuerdo mucho, porque no le tomaba mucha atención a la conversación, para ser sincero, quería seguir escuchando mi música, pero traté de ser amable con la turista, cuando de pronto....
Y tenés novia?, no esperaba esa pregunta, de hecho, me tomó por sorpresa... Sí, le dije, creo que sí....
Creés, tenés o no tenés...
Sí tengo, pero es como si no, por ahora... hace cuatro días que no sé nada de ella... ni ella de mí....
Ah ok...
Discúlpame que sea tan metida...
No te preocupes... no hay problema. Le agarré confianza a la chica esta...
Sabes algo, a veces creo que me voy a quedar solo, creo que ese es mi destino, no sé, siempre desde niño me aluciné así, solo en un cuarto, con algunos libros, discos tirados por ahí, cigarros (aunque ya no fumo), pero bueno... un poco de alcohol y así... No sé si lo busco o si es lo que quiero, pero sabes? creo que mi relación está llegando a su fin, no sé, hay amor, pero somos muy distintos, ella a veces es muy necia y yo muy impulsivo, cuando estamos molestos nos cerramos los dos y ninguno ve más que su verdad, eso nos juega mal, muy mal...
En fin, yo creo que me voy a quedar solo...
Como la canción de Sui Generis, me dijo.... nuevamente me sorprendió...
Como la canción de Sui Generis, le dije... me miró y sonrió.... no hablamos más hasta que llegó a su paradero, la siguiente parada es Angamos, le dije. Ella asentó, se paró y cuando salía me dijo: Gracias, gracias y disculpa... Adiós.
Esa tarde, no dejé de pensar en lo sucedido, en esa chica extraña, de ojos grandes, de voz extraña, que me transmitía tanta paz que al final le dije lo que me agobiaba, no sé... creo que ella quería solamente que le cuente lo que me tenía intranquilo, lo que veía en mis ojos... no lo sé y nunca lo sabré, pero si alguna vez por esas casualidades de la vida, esa misma casualidad que hizo que te sientes a mi lado y responda tus preguntas, quién sabe por esas casualidades, leas estas líneas, quiero decirte ¡Gracias desconocida!....
sábado, 9 de febrero de 2013
El silencio anhedónico
Un día la música dejó de sonar, y fue tan fuerte el silencio que salí corriendo sin un rumbo fijo, sin fijarme que ya me había alejado demasiado, pero a pesar de la distancia, el silencio aun seguía muy cerquita de mis oídos...
Cuando casi ya me había acostumbrado a ese ruidoso silencio, llegué a un campo hermoso, grande y eterno, verde y rojo, amarillo y naranja. El cielo azul, con nubes tan cercanass que casi se podían tocar, tanto me impresionó ese cuadro que olvidé rápidamente que aquel bullicioso silencio se había apoderado de mí.
Unos pasos más allá y algo cansado, decidí sentarme justo al lado de unos girasoles, grandes y hermosos, de pronto uno de ellos parecía botar de sus pétalos una suerte de lágrima...
¿Por qué llora el girasol?, pregunté a la nada....
Se cansó de amar, me respondió una mariposa...
Cuando casi ya me había acostumbrado a ese ruidoso silencio, llegué a un campo hermoso, grande y eterno, verde y rojo, amarillo y naranja. El cielo azul, con nubes tan cercanass que casi se podían tocar, tanto me impresionó ese cuadro que olvidé rápidamente que aquel bullicioso silencio se había apoderado de mí.
Unos pasos más allá y algo cansado, decidí sentarme justo al lado de unos girasoles, grandes y hermosos, de pronto uno de ellos parecía botar de sus pétalos una suerte de lágrima...
¿Por qué llora el girasol?, pregunté a la nada....
Se cansó de amar, me respondió una mariposa...
martes, 23 de octubre de 2012
Charly García, una para millones de vidas.
- Canción para mi muerte
- Necesito
- Dime quién me lo robó
- Estación
- Toma dos blues
- Natalio Ruiz
- Mariel y el capitán
- Amigo, vuelve a casa pronto
- Quizás porque
- Cuando comenzamos a nacer
- Posludio
- Cuando ya me empiece a quedar solo
- Bienvenidos al tren
- Un hada, un cisne
- Confesiones de invierno
- Rasguña las piedras
- Lunes otra vez
- Aprendizaje
- Mr. Jones, o pequeña semblanza de una familia tipo americana
- Lamentos, tribulaciones y ocaso de un tonto rey imaginario, o no
- Instituciones
- Tango en segunda
- El show de los muertos
- Las increíbles aventuras del Sr. Tijeras
- Pequeñas delicias de la vida conyugal
- El tuerto y los ciegos
- Música de fondo para cualquier fiesta animada
- Tema de Natalio
- Para quién canto yo entonces
- Juan Represión
- Botas locas
- La fuga del paralítico
- La niña juega en el gran jardín
- Blues del levante
- Nena
- Bubulina
- Fabricante de mentiras
- El fantasma de Canterville
- La mamá de Jimmy
- Fusia
- Viejo, solo y borracho
- Burbujas musicales
- Tu alma te mira hoy
- Las puertas de acuario
- Quiero ver, quiero ser, quiero entrar
- Mujer del bosque
- Todos los caballos blancos
- Antes de gira
- La colina de la vida
- Cómo mata el viento norte
- Boletos, pases y abonos
- No puedo verme
- Rock
- Por probar el vino y el agua salada
- Ah, te vi entre las luces
- Overtura 7.7.7
- Marilyn, la Cenicienta y las mujeres
- No te dejes desanimar
- Qué se puede hacer salvo ver películas
- Hipercandombe
- El vendedor de las muñecas de plástico
- Ruta perdedora
- Por las calles de Costa Rica
- Variaciones sobre música del alma
- Dos edificios dorados
- Hombre de mala sangre
- Sentado en el umbral de Dios
- Las dulces promesas
- Iba acabándose el vino
- Tema de los devotos
- Gaby
- Studio Jam
- Música del alma
- Eiti Leda
- El mendigo en el andén
- Separata
- Autos, jets, aviones, barcos
- Serú Girán
- Seminare
- Voy a mil
- Cosmigonón
- La grasa de las capitales
- San Francisco y el lobo
- Perro andaluz
- Frecuencia modulada
- Paranoia y soledad
- Noche de Perros
- Viernes 3 A.M.
- Los sobrevivientes
- Canción de Hollywood
- A los jóvenes de ayer
- Cuánto tiempo más llevará
- Canción de Alicia en el país
- La luna de marzo
- Mientras miro las nuevas olas
- Desarma y sangra
- Nayla
- Encuentro con el diablo
- Peperina
- Llorando en el espejo
- Con los ojos cerrados
- Cara de velocidad
- Esperando nacer
- 20 trajes verdes
- Cinemá Verité
- En la vereda del sol
- José Mercado
- Salir de la melancolía
- Lo que dice la lluvia
- No llores por mí, Argentina
- Popotitos
- Operación densa
- Despertar del mambo
- Rejas electrificadas
- Pubis angelical
- Monóculo fantástico
- All I dothe whole night through
- Sereno fantástico
- Trasatlántico Art Decó
- Caspa de estrellas
- Crimen, divina, productor
- Pubis angelical (vocal I)
- Pubis angelical (vocal II)
- Futuro pobre
- Tribunales del futuro pobre
- Todos los pubis juntos
- Yendo de la cama al living
- Superhéroes
- No bombardeen Buenos Aires
- Y vos también estabas verde
- Yo no quiero volverme tan loco
- Canción de dos por tres
- Peluca telefónica
- Inconsciente colectivo
- Nos siguen pegando abajo
- No soy un extraño
- Dos Cero Uno (Transas)
- Nuevos trapos
- Bancate ese defecto
- No me dejan salir (estoy verde)
- Los dinosaurios
- Plateado sobre plateado (Huellas en el mar)
- Ojos de videotape
- Terapia intensiva
- Conejo tecno
- Desfile agua y león
- Alicia va a la disco
- Agua y piano
- Chicas muertas
- Demoliendo hoteles
- Promesas sobre el bidet
- Raros peinados nuevos
- Piano bar
- ¿No te animas a despegar?
- No se va a llamar mi amor
- Tuve tu amor
- Rap del exilio
- Cerca de la revolución
- Total interferencia
- Ángeles y predicadores
- Culpable eternamente
- Pasajera en trance
- Gramercy Park Hotel
- Hablando a tu corazón
- La gente es la misma
- Necesito tu amor
- Buscando un símbolo de paz
- Parte de la religión
- Rap de las hormigas
- Adela en el carrousel
- No voy en tren
- Rezo por vos
- El karma de vivir al sur
- Ella adivinó
- En la ruta del tentenpié
- Obertura, títulos y presentación
- Anónimo musical
- Inocente llegada a la ciudad
- Tema de la radio
- Todo se revela alguna vez
- Callejón punk
- Ella sólo viste de blanco
- Persecución en la autopista
- Peces en el aire
- La ciudad se está apagando
- Tema final de Lo que vendrá
- No toquen
- Zocacola
- Fanky
- No me verás en el subte
- Ella es bailarina
- Anhedonia
- Suicida
- Fantasy
- A punto de caer
- Shisyastawuman
- Como me gustaría ser negro
- De mí
- Filosofía barata y zapatos de goma
- Reloj de plastilina
- Gato de metal
- No te mueras en mi casa
- Curitas
- Sólo un poquito no más
- Me siento mucho mejor
- Siempre puedes olvidar
- La canción del indeciso
- Himno Nacional Argentino
- Radio Pinti (primera parte)
- Radio Pinti (segunda parte)
- Dance, Pinti, Dace (Baila que ti fa bene)
- Tu amor
- Mientes
- Vampiro
- Rompan todo
- Mala señal
- 30 denarios
- Sólo Dios sabe
- Cucamonga dance
- Diana
- Happy and real
- Queen Elizabeth
- Mundo agradable
- No puedo dejar
- Ese tren
- A cada hombre, a cada mujer
- Hundiendo el Titanic
- Transformación
- Déjame entrar
- Nos veremos otra vez
- Si me das tu amor
- Muévete al hablar
- El tiempo es veloz
- Música del alma
- Parado en el medio de la vida
- Fotos de Tokio
- Casa de arañas
- Overture
- Víctima
- Jaco y Chofi
- Atlantis
- La sal no sala
- Chipi - Chipi
- Calle (taxi)
- Love is love
- Tema de amor
- Fax U
- Lament
- Intermedio
- Workin' in the morning
- Waitin'
- Kurosawa
- Chiquilín
- Andan (excerpt)
- James Brown
- Intraterreno
- No Sugar
- Atlantis
- Locomotion
- Andan (complete)
- There's a place
- You keep me hangin' on
- Positively 4th street
- Mellow Yellow
- Ticket to ride
- Little Wing
- Fifteen forever
- Build me buttercup
- Sweet Dreams
- Sittin 'on the dock of the bay
- fever
- Simphaty for the devil
- Te recuerdo invierno
- Estaba en llamas cuando me acosté
- Vemos...
- Canciones de jirafas
- Por favor, yo necesito un gol
- Alguien en el mundo piensa en mí
- A1
- Plan 9
- Contant Concept
- Say No More
- Cuchillos
- Casa Vacía
- Podrías entender
- Intuición
- El aguante
- Kill my mother
- Pedro trabaja en el cine
- No estaría mal
- Soldado de lata
- Correte Beethoven
- Tu arma en el sur
- Dos edificios dorados
- One to One (Demasiado Ego)
- Lo que ves es lo que hay (todo el mundo quiere olvidar)
- Sweet Home Buenos Aires
- It's only love
- Good Show (de las sombras a tu corazón)
- El chico del fin de semana
- El peso
- Poseidón
- Con su blanca palidez
- Sarabande
- El día que apagaron la luz
- Úsame un poquito más
- Yo soy su papá
- Afuera de la ciudad
- Tu pueblo también
- Cuando te vayas
- No es el fin
- Todos van al News Café
- Ten pena
- Aquí sin tu amor
- Aguante la amistad
- El chico y yo
- Espejos
- Monoblock
- Me tiré por vos
- Noveno B
- Digo de vos
- Sé mi nena
- Amo lo extraño
- Ya no te quiero
- Tu vicio
- I'm not in love
- Influencia
- Encuentro con el diablo
- El amor espera
- Película sordomuda
- Mi nena
- Tu vicio (gospel)
- Demasiado ego
- Influenza
- Dileando con un alma (que no puedo entender)
- Rehén
- Asesíname
- Linda bailarina
- Asesíname Stone
- VSD
- Tango
- Cretino
- Rock and Roll Yo
- Wonder (Love's in need of love today)
- Dealer
- Deberías saber por qué
- La medicina del amor
- No importa
- King Kong
- Pastillas
- Los fantasmas
- Corazón de hormigón
- Mirando las ruedas
- Break it Up
- In the city that never sleeps
- Telepáticamente
- La chica que se robó al mundo
- Cayendo en los brazos de la Venos de Milo
viernes, 7 de septiembre de 2012
Viernes 3 am
Hoy desperté agitado, sudando, recordé mientras dormía todo lo que había pasado, lo que viví y aun ocurre, quería salir corriendo de este cuarto, ta oscuro, tan solitario, tan mío, tan yo.
Era viernes, no recuerdo bien la hora, creo que el reloj marcaba las 2:35 a.m., recuerdo que estaba tan excitado que hasta sentía calentura, una especie de fiebre leve. De pronto en ese mismo instante recordé el fin de semana pasado, el sábado (seis días antes), estaba a estas horas bebiendo cualquier cosa que me pueda emborrachar, era mi única salida, mi escape para no pensar, para no volver a vivir lo vivido, y para dejar de vivir lo que hoy toca.
La imagen de una mujer, que no era la mía, una mujer mas bien distinta, de esas que nunca me gustaron, una de ellas, hoy me besa con pasión desenfrenada, y yo, dejando que todo pase, no pongo límites a sus deseos, el alcohol, la traición, el querer desaparecer, la depresión, todo ello te lleva a no poder tener control en tu vida, te hace ver lo bueno como malo, y lo malo como bueno, mientras pensaba que lo que hacia era lo correcto y vivía un engaño del que no podía ya salir.
Al reaccionar, me entraron ganas de llorar al ver que su rostro no era el de siempre, aquel rostro que llevaba en una foto dentro de mi billetera no estaba más, no estaría nunca más, un triste y casi imperceptible "Adiós" y salí corriendo del bar.
El domingo al despertar, no quise pensar en lo que había hecho con mi vida, en lo que habían hecho con mi vida, con mis sueños, con mi amor. Se habían llevado todo, lo habían dejado en un cuarto de 4x4 metros, con barrotes y sin ventanas, con soledad y sin culpas, sin respuestas y con muchas preguntas, todo se quedo dentro de esa soledad, esa misma soledad que hoy me agobia, me persigue y me arresta nuevamente, sin mayores culpas que por las que me encarcelaron, sin aclaraciones, ni declaraciones, sin juicios, ni sentencias.
Recuerdo que los primeros meses ahí dentro solía cantar las canciones que nos escribíamos. Los canas no eran tan malos en ese lugar, hasta conversaba con alguno, pero cuando le pedía casi llorando que me explique que hacía yo ahí, contrariado me decía: "No lo sé, ni sé por qué lo hacemos" y se iba pensando y mirando el suelo. Cuando me cambiaron de cárcel, me vendaron los ojos y con grilletes en manos y pies, me subieron a un auto o lo que sea, atrás íbamos cinco chicos y dos policías, nunca nos quitaron las vendas, ni los grilletes.
Por el camino, el aire helado, el frío y un poco de dolor de cabeza, pude darme cuenta que estábamos en la Sierra.
Bajen, grito con autoridad militar una voz ronca, caminamos cerca de diez o quince minutos, no debemos estar a mucha altura, pensé, porque no me había cansado por haber caminado ese tiempo, a pesar de que estaba muy débil, y eso que la comida en la cana no era tan mala, pero sólo el almuerzo era contundente (un poco de arroz, guiso o lentejas, una manzana y agua), solía ser el almuerzo, en el desayuno un poco de té y dos panes del día anterior o quizá anterior al de ayer.
Llegamos, las puertas eran de madera y parecía que era una casa antigua, por el rechinar de las bisagras, el piso era de madera y hacía más frío que allá afuera, bajamos unos escalones y a empujones me metieron ya sin grilletes en los pies, pero si en las manos y aun con la venda...
Estábamos los cinco, más un anciano. Nos presentamos:
Pablo, veinte años, estudia danza en la Católica, la noche que lo apresaron estaba en casa del novio, dormían cuando forzaron la puerta del departamento donde vivían, lo golpearon hasta dejarlo inconsciente.
Angello, comunicador, estaba por subir al avión, había ganado una beca para estudiar en Argentina, cuando pasó el último control se le acercaron dos tipos que le pidieron amablemente los siga, salieron del aeropuerto y subieron a un auto, sin mayores explicaciones, lo golpearon y taparon su rostro con una bolsa de tela negra. El día que lo arrestaron cumplía 25 años.
Ernesto, 32 años, el día de su graduación terminó muy borracho y no recuerda como lo apresaron, es lo único que dijo. Y a pesar de que habló poco su voz se me hizo familiar.
Rubén, tenía 19 años, era músico y niño aun, llorando nos contó que los policías entraron a romper todo en medio de un concierto que daba en el centro - golpearon tanto y a tantos - dijo. Casi sin respiración - mataron al baterista, él era mi hermano mayor, éramos los dos, no teníamos a nadie más - y se apoderó del lugar un silencio total.
Me llamo Luis, dijo una voz gastada por el cigarro, tengo 63 años, soy profesor de secundaria, enseño literatura. La mañana que me arrestaron, estaba por salir a la escuela, mi hija, gracias a dios, ya había salido, estábamos Watson, mi bulldog ingles, y yo. Tres tipos me tocaron la puerta, cuando abrí, muy amablemente me dijeron que tenían algo para mí y debía acompañarlos, iba a hacerles una pregunta cuando el más alto me abrazo y me dijo que no querían golpearme y que por favor colabore. Sabia que algo no andaba bien, ya se habían denunciado desapariciones en algunas zonas de la sierra, pero en la capital nunca había pasado nada.
Soy Roberto, dije, mañana cumplo 32, hace una semana que me arrestaron, fui a recoger a mi novia, a la universidad, dos tipos se me acercaron y sin decir palabra alguna me golpearon, me pusieron una bolsa de tela negra en la cabeza y me subieron a un auto, a dónde, no sé.
En ese lugar no sabían que era el desayuno o la cena, en su lugar nos daban un poco de agua con un tenue sabor a té, y el almuerzo no era mas que arroz blanco sin sal, un poco de carne de lo que sea, y un caldo de agua con sal y tres fideos. Ese fue mi alimento diario durante mi vida en prisión.
Aquel domingo en mi cuarto no quería pensar, ni recordar, ni nada.
No pude.
Los diálogos, las imágenes, los gritos, los golpes, todo lo recordaba con lujo de detalles, y sobre todo tu rostro, nunca olvidé en tanto tiempo tu rostro.
Esa madrugada de Viernes recordé todo lo que había recordado en la semana, me sentía triste, aburrido, con miedo, no tenía ganas de vivir.
Eran las 2:59 a.m. de la madrugada de ese viernes. Abrí el cajón de mi velador, saqué un arma que guardaba desde que salí de la cana, hace un año exactamente. Apreté las muelas al punto de casi quebrarlas, vi tu rostro, escuché decir "te amo", recordé nuestros sueños, tu sonrisa. No pude más.
Apreté el gatillo. lo último que vi fue mi reloj, 3 a.m.
Te vi hermosa, como la primera vez, como siempre...
Los que no pudimos más, nos fuimos.
Era viernes, no recuerdo bien la hora, creo que el reloj marcaba las 2:35 a.m., recuerdo que estaba tan excitado que hasta sentía calentura, una especie de fiebre leve. De pronto en ese mismo instante recordé el fin de semana pasado, el sábado (seis días antes), estaba a estas horas bebiendo cualquier cosa que me pueda emborrachar, era mi única salida, mi escape para no pensar, para no volver a vivir lo vivido, y para dejar de vivir lo que hoy toca.
La imagen de una mujer, que no era la mía, una mujer mas bien distinta, de esas que nunca me gustaron, una de ellas, hoy me besa con pasión desenfrenada, y yo, dejando que todo pase, no pongo límites a sus deseos, el alcohol, la traición, el querer desaparecer, la depresión, todo ello te lleva a no poder tener control en tu vida, te hace ver lo bueno como malo, y lo malo como bueno, mientras pensaba que lo que hacia era lo correcto y vivía un engaño del que no podía ya salir.
Al reaccionar, me entraron ganas de llorar al ver que su rostro no era el de siempre, aquel rostro que llevaba en una foto dentro de mi billetera no estaba más, no estaría nunca más, un triste y casi imperceptible "Adiós" y salí corriendo del bar.
El domingo al despertar, no quise pensar en lo que había hecho con mi vida, en lo que habían hecho con mi vida, con mis sueños, con mi amor. Se habían llevado todo, lo habían dejado en un cuarto de 4x4 metros, con barrotes y sin ventanas, con soledad y sin culpas, sin respuestas y con muchas preguntas, todo se quedo dentro de esa soledad, esa misma soledad que hoy me agobia, me persigue y me arresta nuevamente, sin mayores culpas que por las que me encarcelaron, sin aclaraciones, ni declaraciones, sin juicios, ni sentencias.
Recuerdo que los primeros meses ahí dentro solía cantar las canciones que nos escribíamos. Los canas no eran tan malos en ese lugar, hasta conversaba con alguno, pero cuando le pedía casi llorando que me explique que hacía yo ahí, contrariado me decía: "No lo sé, ni sé por qué lo hacemos" y se iba pensando y mirando el suelo. Cuando me cambiaron de cárcel, me vendaron los ojos y con grilletes en manos y pies, me subieron a un auto o lo que sea, atrás íbamos cinco chicos y dos policías, nunca nos quitaron las vendas, ni los grilletes.
Por el camino, el aire helado, el frío y un poco de dolor de cabeza, pude darme cuenta que estábamos en la Sierra.
Bajen, grito con autoridad militar una voz ronca, caminamos cerca de diez o quince minutos, no debemos estar a mucha altura, pensé, porque no me había cansado por haber caminado ese tiempo, a pesar de que estaba muy débil, y eso que la comida en la cana no era tan mala, pero sólo el almuerzo era contundente (un poco de arroz, guiso o lentejas, una manzana y agua), solía ser el almuerzo, en el desayuno un poco de té y dos panes del día anterior o quizá anterior al de ayer.
Llegamos, las puertas eran de madera y parecía que era una casa antigua, por el rechinar de las bisagras, el piso era de madera y hacía más frío que allá afuera, bajamos unos escalones y a empujones me metieron ya sin grilletes en los pies, pero si en las manos y aun con la venda...
Estábamos los cinco, más un anciano. Nos presentamos:
Pablo, veinte años, estudia danza en la Católica, la noche que lo apresaron estaba en casa del novio, dormían cuando forzaron la puerta del departamento donde vivían, lo golpearon hasta dejarlo inconsciente.
Angello, comunicador, estaba por subir al avión, había ganado una beca para estudiar en Argentina, cuando pasó el último control se le acercaron dos tipos que le pidieron amablemente los siga, salieron del aeropuerto y subieron a un auto, sin mayores explicaciones, lo golpearon y taparon su rostro con una bolsa de tela negra. El día que lo arrestaron cumplía 25 años.
Ernesto, 32 años, el día de su graduación terminó muy borracho y no recuerda como lo apresaron, es lo único que dijo. Y a pesar de que habló poco su voz se me hizo familiar.
Rubén, tenía 19 años, era músico y niño aun, llorando nos contó que los policías entraron a romper todo en medio de un concierto que daba en el centro - golpearon tanto y a tantos - dijo. Casi sin respiración - mataron al baterista, él era mi hermano mayor, éramos los dos, no teníamos a nadie más - y se apoderó del lugar un silencio total.
Me llamo Luis, dijo una voz gastada por el cigarro, tengo 63 años, soy profesor de secundaria, enseño literatura. La mañana que me arrestaron, estaba por salir a la escuela, mi hija, gracias a dios, ya había salido, estábamos Watson, mi bulldog ingles, y yo. Tres tipos me tocaron la puerta, cuando abrí, muy amablemente me dijeron que tenían algo para mí y debía acompañarlos, iba a hacerles una pregunta cuando el más alto me abrazo y me dijo que no querían golpearme y que por favor colabore. Sabia que algo no andaba bien, ya se habían denunciado desapariciones en algunas zonas de la sierra, pero en la capital nunca había pasado nada.
Soy Roberto, dije, mañana cumplo 32, hace una semana que me arrestaron, fui a recoger a mi novia, a la universidad, dos tipos se me acercaron y sin decir palabra alguna me golpearon, me pusieron una bolsa de tela negra en la cabeza y me subieron a un auto, a dónde, no sé.
En ese lugar no sabían que era el desayuno o la cena, en su lugar nos daban un poco de agua con un tenue sabor a té, y el almuerzo no era mas que arroz blanco sin sal, un poco de carne de lo que sea, y un caldo de agua con sal y tres fideos. Ese fue mi alimento diario durante mi vida en prisión.
Aquel domingo en mi cuarto no quería pensar, ni recordar, ni nada.
No pude.
Los diálogos, las imágenes, los gritos, los golpes, todo lo recordaba con lujo de detalles, y sobre todo tu rostro, nunca olvidé en tanto tiempo tu rostro.
Esa madrugada de Viernes recordé todo lo que había recordado en la semana, me sentía triste, aburrido, con miedo, no tenía ganas de vivir.
Eran las 2:59 a.m. de la madrugada de ese viernes. Abrí el cajón de mi velador, saqué un arma que guardaba desde que salí de la cana, hace un año exactamente. Apreté las muelas al punto de casi quebrarlas, vi tu rostro, escuché decir "te amo", recordé nuestros sueños, tu sonrisa. No pude más.
Apreté el gatillo. lo último que vi fue mi reloj, 3 a.m.
Te vi hermosa, como la primera vez, como siempre...
Los que no pudimos más, nos fuimos.
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